Sálvame en Telecinco, Sálvese quién pueda en Netflix, Ni que fuéramos en Quickie. Hablamos de un formato de info-entretenimiento que ha cosechado un éxito extraordinario durante más de una década en España.
En las sobremesas, a la hora de la merienda, durante las interminables tardes de los meses de estío en los que el calor hacía imposible salir de casa, estos programas nos acompañaron hasta el final.
Tertulias, entrevistas, reportajes del corazón, el drama y el cotilleo abundaban en estas propuestas televisivas que profundizaron hasta lo más hondo de la cultura pop española, consolidándose como auténticos pilares del imaginario socio-cultural.
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Belén Esteban, María Patiño, Lydia Lozano, todas eran celebrities en sí mismas que, difuminando los límites entre su trabajo como comunicadoras y su vida personal, llegaron hasta nuestras casas.
Adiós a Sálvame. ¿Y ahora qué?
Tras la cancelación de Sálvame, llegaron otras propuestas similares que, sin embargo, no consiguieron reproducir el mismo impacto, ni superar el logro de permanencia televisiva de 14 años consecutivos. La última iniciativa, presentada esta vez por RTVE, fue La familia de la tele. Belén Esteban y María Patiño se juntaban con Inés Hernand y Aitor Albizua para recuperar la esencia del programa del corazón que fue Sálvame. No obstante, esta forma de rebranding no tuvo la respuesta que se esperaba, por parte de la opinión pública. Las bajas audiencias propiciaron su cancelación a un mes de su estreno.
Esto fue un impacto para muchas y muchos que no se esperaban que, con un elenco tan poderoso, el programa fracasara de esta manera. Por el contrario, hubo una persona que, según sus declaraciones sobre las que informa la revista Lecturas, no le pilló por sorpresa.
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“El que avisa no es traidor”: un vaticinio que pronosticó censuras y otras dificultades
Se trata de Lydia Lozano, excolaboradora de Sálvame, con una larga trayectoria en el sector del corazón que también se unió a la propuesta de RTVE.
En un reciente podcast confesó aquello que, desde un principio, ya venía presintiendo: no es lo mismo hacer un programa en la televisión pública que en una cadena privada. Las exigencias son otras. Hay más censura.
“Yo se le dije a Belén, a Matamoros...Televisión Española es un terreno muy duro. Hay mucha línea roja. Tú no puedes hablar como si estuvieras en una privada“, explica Lozano recordando la conversación que tuvo con sus colaboradores.
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A lo que añade: “les avisé a todos, pero ellos pasaron de mi”.
Lozano ya conocía el panorama y sabía de la metodología de trabajo de la televisión generalista. Su experiencia en el programa Mañaneros, también de RTVE, le había dado las tablas suficientes para entender que aquello que venían haciendo en Telecinco no lo podrían reproducir de igual manera en La 1.
“Hacíamos lo que nos daba la gana, cocinando, levantándonos, hablando de la cadena de enfrente, de Pablo Motos”, explica Lozano. “En Televisión Española los cámaras no se mueven. Yo lo sabía porque en Mañaneros yo me levantaba y el cámara le echaba la bronca al director”.
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Según el testimonio de Lydia, este proyecto no ha resultado en absoluto algo sencillo de llevar adelante. La comunicadora no ha dudado en mostrarse tajante al hablar del abrupto final: “Yo estaba deseando que se acabase”. Además, reconoció: “sé lo que es la cuenta atrás en un programa, pero la agonía que he pasado en este programa no la he vivido en mi vida”.
Por otro lado, la colaboradora tiene claro que un formato como el de Sálvame no encaja en un canal como La 1 de RTVE. El público no es el mismo y además, según sus declaraciones, se sienten muy estigmatizados por el contenido que realizan.