La Tierra es hogar de formaciones geológicas que aún permanecen envueltas en misterio. Estos fenómenos esconden pistas sobre la historia del planeta, su evolución y los procesos tectónicos que lo han moldeado a lo largo del tiempo. Descubrir estos secretos, ocultos bajo tierra y mar, permite a los científicos reconstruir el pasado del planeta y entender fenómenos actuales.
Cada hallazgo en este ámbito aporta información crucial sobre la distribución y estructura de las masas continentales. Un acontecimiento notable en la geología moderna es la completa cartografía del continente sumergido de Zelandia, el cual yace bajo el agua en un 94% en el sur del océano Pacífico, junto a Australia y Nueva Zelanda.
Sumergido, pero similar a la Unión Europea
Este inmenso trozo de corteza continental, comparable en extensión a la Unión Europea, ha sido objeto de numerosas investigaciones que culminaron en el descubrimiento de sus verdaderas dimensiones. Según ha informado National Geographic, Zelandia se extiende aproximadamente 4,9 millones de kilómetros cuadrados. Por otro lado, el medio New York Times, ha destacado que Zelandia se extiende desde el sur y este de Nueva Zelanda hasta Nueva Caledonia y el noreste de Australia. Esta masa de tierra fue parte de Australia hasta hace unos 75 millones de años, antes de comenzar a separarse y moverse hacia el noreste.
Rupert Sutherland, profesor de la Universidad Victoria de Wellington, participó en una expedición que partió de Australia para explorar Zelandia en 2017. “Es un territorio muy apartado”, ha explicado este experto a New York Times. “Es bastante emocionante, esta exploración de Zelandia. Tenemos todo un continente que no ha sido explorado”.
El proyecto de perforación tenía el objetivo de recoger sedimentos que ayudarán a responder preguntas sobre la formación y evolución de este octavo continente. No obstante, también pretendía mejorar la comprensión sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona activa en términos de volcanes y terremotos, que ha modificado profundamente la región.
Importancia de los hallazgos
Un estudio publicado por la Geological Society of America sostiene que Zelandia debería recibir el estatus de continente debido a su geología distintiva, a pesar de estar mayormente sumergida. Este estudio, del que Sutherland es coautor, revisa los criterios para definir un continente y evalúa a Zelandia conforme a ellos. “El valor científico de clasificarlo como continente es mucho más que un simple nombre adicional en la lista”, ha concluido el estudio. En este sentido, la exploración de Zelandia ofrece una oportunidad única para entender la cohesión y ruptura de la corteza continental.
Nick Mortimer, el geólogo que lidera el equipo de GNS Science, ha conseguido avances significativos mediante la obtención de muestras de rocas y mapas magnéticos que delinean Zelandia. Durante una expedición en 2016, los investigadores recogieron granito y sedimentos del norte del continente, que contenían cristales de circón cruciales para datar su formación. Rose Turnbull, también de GNS Science, destacó que estos circones proporcionan fechas precisas sobre la disgregación del supercontinente Gondwana hace millones de años.
Otra evidencia es que Zelandia cuenta con unos 20 kilómetros de profundidad, mientras que la corteza oceánica solo tiene 10 generalmente y la continental llega a los 40. Esto se debe a que su plataforma se extendió mucho al separarse de Gondwana y se sumergió significativamente sin llegar al nivel de la corteza continental. Esto, junto al tipo de rocas encontradas, hacen que los científicos se decanten porque es un continente.
Más allá de la ciencia
Según BBC Mundo, la investigación no solo tiene implicaciones científicas, sino también políticas y económicas. La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar permite que los países amplíen sus territorios más allá de sus Zonas Económicas Exclusivas si demuestran que forman parte de un continente más grande, lo cual incluye derechos sobre recursos minerales y petroleros. Esto podría permitir a Nueva Zelanda expandir significativamente su territorio legal.
Desde el primer avistamiento de Zelandia en el siglo XIX hasta su reconocimiento formal como continente, el proceso ha sido complejo y lleno de descubrimientos. La investigación avanzada ha resultado en la clasificación oficial de Zelandia como el “octavo continente”, un logro que podría tener implicaciones profundas en la región.