
Coparternar o conciliar son conceptos relativamente nuevos. La división de tareas y responsabilidades en el hogar es una tendencia creciente en nuestro país y, aunque en la teoría parece que es una conducta arraigada en nuestra sociedad, lo cierto es que en la práctica los números muestran que los cuidados son cosa de mujeres. De esta forma, mientras que los hombres optan por solicitar prestaciones retribuidas para cuidar a un hijo o a una persona dependiente, las mujeres siguen siendo las que más sacrifican su vida laboral para ocuparse de su vida personal sin ningún tipo de remuneración.
Históricamente, la mujer se ha enfrentado a dificultades adicionales en su búsqueda de empleo que le acompañan a lo largo de toda su vida activa, como así lo reflejan los principales indicadores laborales. Así, su tasa de paro alcanza el 13,3%, frente al 10,3% de la masculina y son las primeras en retirarse del mercado laboral cuando la situación familiar lo requiere, como prueba la inactividad por razones del hogar: mientras un 27,9% de las mujeres no busca trabajo para dedicarse a las labores del hogar, solo un 6% de los hombres es inactivo por este motivo. En total, se contabilizan 2.838.000 mujeres inactivas por labores del hogar, frente a 446.000 hombres, según los cálculos de Adecco basados en la Encuesta de Población Activa (EPA).
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Otros factores como la concentración en jornadas parciales –el 74% de las personas ocupadas a tiempo parcial son mujeres– o la brecha salarial, –el salario femenino representa el 81,6% del masculino–, constatan, asimismo, el menor reconocimiento social que tiene la carrera profesional de una mujer y las dificultades añadidas que afrontan para consolidarse en el mercado laboral. Tras estas cifras subyace una clave fundamental y es el rol que se asigna predominantemente a las mujeres en las responsabilidades familiares y tareas domésticas.
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Con todo ello, las mujeres afrontan un riesgo de exclusión social superior al de los hombres. En 2022 la tasa AROPE femenina –mujeres en riesgo de exclusión y/o pobreza– alcanzó el 27,2%, frente al 24,8% masculina. En términos absolutos, se contabilizan 805.209 mujeres más en esta situación, es decir, 6.574.605 mujeres frente a 5.769.396 hombres. Algunas mujeres están especialmente expuestas a la exclusión social. Es el caso de las mujeres sénior, aquellas mayores de 45 años, especialmente si llevan más de un año sin empleo, las mujeres con discapacidad, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de la violencia de género.
La maternidad penaliza
“El reparto desigual de las tareas de cuidados de hijos e hijas perjudica la carrera profesional de las mujeres. Por penalización por maternidad se entiende la pérdida de ingresos de las mujeres con hijos e hijas. Diversos estudios demuestran que el salario de las mujeres disminuye en hasta un 5% por hijo comparado con el de las mujeres que no son madres” aseguran desde CCOO.
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La incidencia en el empleo de la existencia de hijos es muy diferente entre hombres y mujeres y explica en gran medida la brecha en la tasa de empleo. Mientras que la existencia de hijos no solo no perjudica la tasa de empleo masculina, sino que ésta incluso aumenta, para las mujeres la existencia y números de hijos está directamente relacionada con un marcado descenso en la tasa de empleo.
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Los cuidados constituyen el segundo motivo de la parcialidad en las mujeres. Para las mujeres, esa elevada tasa de parcialidad se explica, en primer lugar, por no haber podido encontrar un trabajo a jornada completa, aproximadamente la mitad de las mujeres con jornada parcial sufren de parcialidad involuntaria. El siguiente motivo está relacionado con tareas de cuidados: casi el 20% de las mujeres con un empleo a jornada parcial declaran en la Encuesta de Población Activa recurrir a la jornada parcial por motivos de cuidado de cuidados de niños y niñas, personas enfermas, personas discapacitadas o personas mayores.
Otro 7% declara tener jornada parcial por obligaciones familiares o personales. En definitiva, tres de cada cuatro mujeres con empleo parcial lo son por involuntariedad o por motivos de cuidados. Centrándonos en las personas ocupadas a tiempo parcial por cuidados a personas dependientes, en 2022 se contabilizaban 355.000 mujeres ocupadas, frente a 29.000 hombres ocupados. Es decir, la proporción de mujeres trabajadoras a tiempo parcial por motivos de cuidados es 12 veces superior al de los hombres.
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