Joao Félix consuma su venganza sobre el Atlético: el Barça se reencuentra con su mejor versión y aprieta LaLiga

El portugués, certero en ataque y especialmente solidario en defensa, desnivela con su gol un morboso partido. Los azulgranas, superiores al conjunto rojiblanco, se suben al tren del campeonato

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Joao Félix celebra su gol ante el Atlético (REUTERS).
Joao Félix celebra su gol ante el Atlético (REUTERS).

La Ciudad Condal es territorio comanche para el Atlético de Simeone. Ni siquiera el Olímpico de Montjuic hace que se sientan cómodos. La estacional casa del Barça sentaba como un soplo de aire fresco para los rojiblancos, que suman 17 años sin ganar en Barcelona, pero volvieron a revivir fantasmas del pasado. “Jugar como si fuera nuestro estadio”, pensaban en el Atlético. La megafonía parecía colaborar a ello. Durante el calentamiento sonaba Highway to hell de AC/DC, mismo grupo que trona en el Metropolitano antes de los partidos. Sin embargo, tampoco surtió efecto.

Un solitario gol de Joao Félix, extramotivado, decidió un partido (1-0) en el que el Barça fue superior en el inicio, llegando a jugar su mejor fútbol de la temporada, y acabó con el Atlético volcado en el segundo tiempo tras haber añadido otra primera mitad a su libro de los horrores. Si existiera un diccionario de LaLiga que fuese actualizando sus definiciones a medida que se suceden las temporadas, el partido entre Barça-Atlético de esta campaña aparecería al lado de la palabra morbo, en toda su amplitud.

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Vendaval inicial

Competitivo, ya que ninguno quería perder comba respecto a Real Madrid y Girona en la tabla; futbolístico porque el encuentro fue vibrante, y picante porque Joao Félix se enfrentaba por primera vez a su exequipo con la camiseta del Barça y acabó siendo determinante mostrando los retazos del cholismo que aún quedan impregnados en su juego. Realizó constantes ayudas defensivas a Cancelo, guardaba su posición, ganaba duelos individuales y recuperaba balones. Todo ello sin perder certeza en ataque. En otras palabras, hizo con el Barça lo que Simeone le exigía en el Atlético.

Iñaki Peña detiene el disparo de falta directa de Memphis Depay (REUTERS).
Iñaki Peña detiene el disparo de falta directa de Memphis Depay (REUTERS).

La puesta en escena del Barça fue demoledora. Lewandowski cabeceó alto. Raphinha tiró desviado tras su pared con un omnipresente Pedri. De nuevo el polaco, esta vez de manera acrobática, mandaba fuera otra oportunidad. No se había cumplido ni el minuto diez de partido y los de Xavi ya podían ir goleando a un Atlético que inició de la misma manera que le ha condenado los últimos 17 años en Barcelona. Los tres remates del Barça se originaron por la banda izquierda rojiblanca, donde Riquelme no tuvo el día, errático tanto con el balón como en la toma de decisiones. Simeone lo detectó y le dejó en la ducha durante el descanso. Junto a él Giménez y Nahuel Molina, los dos protagonistas negativos del tanto de Joao Félix.

Iñaki Peña se vistió de héroe

El uruguayo, fuera de sitio, descolocó a su equipo y el Barça lo penalizó. Con tres toques se plantaron en el área rojiblanca donde el argentino no fue lo contundente que se debe ser en la mencionada zona del campo. Midió mal y se comió el pase filtrado a un Joao Félix que la picó como mandan cánones a la salida de Oblak. Un gol que celebró subido a la valla publicitaria y tirando un beso a los aficionados rojiblancos. Minutos después tan sólo los reflejos del meta esloveno impidieron el doblete del luso. La ley del ex ya se había cumplido y buscaba una venganza que no encontró Griezmann.

Llorente evita un disparo de Lewandowski (REUTERS).
Llorente evita un disparo de Lewandowski (REUTERS).

Sin mostrar su mejor versión, volvió a mejorar cada jugada que pasaba por sus pies. En el segundo tiempo retrasó su posición para involucrarse más en el juego y liberar a su equipo. Lo consiguió, pero fue insuficiente para lograr la igualada. Lo impidió Iñaki Peña con dos meritorias paradas. A Depay, de falta directa, y a Correa en la última jugada del partido. Antes, los azulgranas pudieron sentenciar de no ser por la madera que repelió el disparo de Raphinha.

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El Barcelona acabó sufriendo, pero ganando un partido que sirve para argumentar la hipótesis del punto de inflexión. El Atlético no pudo romper su maleficio de 17 años sin ganar a domicilio al Barça. Se interpuso en su camino un João Félix despampanante que abrió un debate con su actuación. ¿De qué color hubiera vestido en caso de haber jugado con esas ganas todos los partidos con el Atlético? En Madrid no te puedes encontrar a tu ex, pero en Barcelona sí.