El calvario de Ansu Fati prosigue en el Brighton: la perla del Barça ya acumula 12 lesiones en cinco temporadas

Cuando parecía que empezaba a adquirir cierto protagonismo en el equipo inglés, ha vuelto a romperse. Y por “mucho tiempo”, según su entrenador: se habla de unos tres meses de baja

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Ansu Fati con el Brighton & Hove Albion (EFE/EPA/VINCE MIGNOTT)
Ansu Fati con el Brighton & Hove Albion (EFE/EPA/VINCE MIGNOTT)

Los números pueden ser fríos, pero también contundentes. Ocurre en el caso de Ansu Fati, cuya realidad vuelve a entrar en un escenario preocupante cuando parecía haber encontrado resquicios para sonreír: si los pronósticos se cumplen, está a unos meses de acumular más partidos ausente que en el terreno de juego como futbolista de élite. La culpa hay que achacársela, y empieza a ser una costumbre peligrosa desde que es profesional, a las lesiones. La última, con los isquiotibiales de la pierna derecha afectados, amenaza con tenerle de baja tres meses, hasta febrero. Y quién sabe si la agonía no se extenderá a marzo.

“Va a estar fuera mucho tiempo”, reconoció su entrenador en el Brighton, Roberto de Zerbi, después de que el extremo tuviese que retirarse del último partido liguero del conjunto inglés por su problema muscular. Cedido allí por el FC Barcelona hasta junio de 2024, sólo ha podido marcar cuatro goles y repartir una asistencia mientras ha estado sano. Le había costado, pero empezaba a ganarse la titularidad, mostrándose desequilibrante especialmente en la Europa League. Sin embargo, el contador está a cero, otra vez más, para él.

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La vuelta a la casilla de salida ya es algo recurrente para Fati. Con ocho o puede que hasta diez semanas por delante en el dique seco, las dudas son inevitables. Se trata de la duodécima lesión que sufre, y cuatro de ellas han sido de gravedad. El historial no es lo que se dice benévolo con el jugador, y obliga a que se le ponga la etiqueta ‘de cristal’ con apenas 21 años: problemas de rodilla por partida doble y un traumatismo en la temporada 2019-2020; la cadera magullada y el menisco desgarrado (305 días y 64 partidos fuera) en la 20-21; déficit de entrenamiento, nuevos problemas de rodilla, una lesión de muslo de la que recayó nada más volver (131 días y 26 partidos fuera) y más déficit de entrenamiento en la 21-22; una magulladura de rodilla en la 22-23 y la dolencia actual.

Ansu Fati nada más lesionarse (Reuters/Matthew Childs)
Ansu Fati nada más lesionarse (Reuters/Matthew Childs)

En estos momentos, el delantero ha completado 126 encuentros al máximo nivel. No juega nada a su favor que esta cifra pueda ser rebasada por la de las citas en las que no ha sido de la partida. Son 108 a día de hoy, pero el sorpaso es posible teniendo en cuenta que la perla azulgrana va a perderse una buena suma de compromisos por un percance que, dicen desde Inglaterra, se trata de una rotura del bíceps femoral de la pierna derecha. Por lo menos, cerca de los 20.

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El plan del Barça se tambalea

El reset no gustará en absoluto en la Ciudad Condal, donde Ansu Fati hará parte de su recuperación. La intención del Barça era que una de las perlas que ha salido de La Masia últimamente pudiese recuperar en la Premier la confianza perdida y regresar el próximo verano preparado para ser, por fin, importante como culé. Todo queda en el aire, sin saberse el cuándo y el cómo del alta del canterano.

Lejos queda la ilusión del debut en el primer equipo, momento álgido de la trayectoria del atacante. Con ocho goles y una asistencia en 33 choques, Fati estuvo en boca de todos cuando el físico sí le respetó. Eran días de vino y rosas para él: jugador más joven de la historia del Barça que marcaba un gol al Real Madrid, igualmente precoz sin parangón a la hora de anotar en Liga y Champions, segundo debutante de menor edad en la selección española… Todo le iba de maravilla hasta un fatídico 7 de noviembre de 2020.

Ansu Fati en su último partido (REUTERS/Peter Nicholls)
Ansu Fati en su último partido (REUTERS/Peter Nicholls)

Romperse el menisco supondría un antes y un después para Ansu Fati: la continuidad desapareció por completo. A una vuelta triunfal y fugaz le siguieron las molestias en el bíceps femoral (entonces, el izquierdo) y, una vez que se recuperó, la limitación de minutos que le dejó sin sitio en el Barça 23-24. Con Lamine Yamal como nueva gran esperanza juvenil, las oportunidades, entendieron ambas partes, había que buscarlas fuera. Aunque parecía haberlas encontrado, sus alas quedan cortadas por enésima ocasión, y habrá que ver cómo se reconstruye. En un deporte que no para de ponerle a prueba, el futuro está lleno de incógnitas que sólo él podrá despejar.