El paso del tiempo sigue siendo una obsesión para los incapaces de procesar que, con los años, se envejece. Bótox, ácidos, tratamientos faciales y operaciones estéticas por doquier para tapar una arruga, eliminar la papada o estirar el cuello. La edad, tanto en mujeres como en hombres, sigue siendo un tema tabú que ni se celebra ni, en muchos casos, se acepta. Poco a poco, la industria de la moda se abre a la naturalidad, a otorgarle su espacio a la belleza que muestra los surcos del paso del tiempo. No en vano, Maggie Smith se ha convertido en musa de la marca española Loewe a sus 88 años de edad.
Para Vera Wang, todo lo anterior es un simple discurso. La diseñadora, conocida por los icónicos vestidos nupciales que ha diseñado para Victoria Beckham, Hailey Bieber, Kim Kardashian o Alicia Keys, no sólo es una experta a la hora de convertir su maestría en una escena recurrente en las bodas de los A-listers de Hollywood, también despierta todo tipo de envidias por su espectacular aspecto a sus 74 años de edad.
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Wang ha desvelado su secreto, si es que existe tal cosa (y no implica una genética de hierro y un metabolismo capaz de digerir todo tipo de alimentos). La diseñadora ha desvelado que come hamburguesas y patatas del McDonald’s, que le encantan los donuts “rellenos de crema” y que no puede pasar sin su “cóctel de vodka”.
“Sí, como McDonald’s, absolutamente”, declaró en exclusiva a Page Six Style en la Gala DKMS en Nueva York el pasado jueves 19 de octubre. “Lo pido todos los días, lo como durante dos semanas y luego cambio”, añade. Quién lo diría, ¿verdad? Las personas relacionadas con el universo de la alta costura suelen desechar todos los menús que incluyan aceite reciclado, pero ese no parece ser el caso de Wang.
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Las hamburguesas de la cadena de comida rápida no es el único, y sorprendente, vicio sorprendente de la diseñadora. También le apasionan los donuts de Dunkin’ Donuts, teniendo muy claro, además, cuál es su sabor favorito. “Me gusta el donut relleno de crema y recubierto de azúcar”, declara a la revista. “Es como un donut de gelatina, pero con crema por dentro, con crema de vainilla. También me gusta el rosa con virutas”, añade.
La dieta de Wang, o al menos aquella que ha desvelado a Page Six, no incluye ni quinoa, ni alga wakame, ni batidos de kale y espinacas, más bien un buen “cóctel de vodka”. No sólo el alcohol es el elixir de la receta de la juventud de Wang, también el trabajo y una buena rutina de sueño. Ah, y nada de sol. “Básicamente, he trabajado toda mi vida, así que todo ha girado en torno al trabajo”, afirma Wang. “Creo que el trabajo te mantiene joven y estimulado”, apostilla. “Trabajo muchas horas, he criado a dos hijas. Creo que mantenerse ocupado es el mejor antídoto [para] la buena salud”.