El Sevilla perdió 1-2 en la tercera jornada del grupo B de la Liga de Campeones ante un Arsenal que resurge y se sitúa líder del grupo, tras su sorprendente derrota en el campo del Lens francés, en un partido muy táctico y en el que la voluntad y el derroche de energía no le valió para nada a un equipo andaluz al que se le complica mucho el pase a los octavos de final.
El Sevilla, tercero de su grupo igualado a 2 puntos con el PSV Eindhoven, se vio sorprendido por un Arsenal que dio un paso importante en su objetivo de pasar a los octavos de la Champions, muy efectivo al adelantarse en el alargue de la primera parte con un gol del brasileño Gabriel Martinelli y con el 0-2 de su compatriota Gabriel Jesús poco después del descanso, luego recortado por el serbio Gudelj en el 58, pero sin éxito para un equipo español impotente y sin remate.
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Se medían en el estadio de Nervión dos equipos obligados a ganar o, al menos, a no perder para no quedarse descolgados del grupo, los sevillistas con solo 2 puntos y en el debut del técnico uruguayo Diego Alonso en la ‘Champions’, tras la buena imagen dada en el 1-1 del sábado en casa contra el Real Madrid, y los ingleses con 3 después del batacazo en el campo del Lens.
Alonso repitió el once que empató contra el Madrid, con el belga Dodi Lukebakio, el marroquí En-Nesyri y el argentino Lucas Ocampos en su tridente ofensivo. Mientras, el español Mikel Arteta, entrenador de los Gunners, solo hizo un cambio respecto al último 2-2 ante el Chelsea con el lateral zurdo japonés Tomiyasu, muy ofensivo, por el ucraniano Zinchenko.
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La Real Sociedad sí a la talla
Después de serlo ante el Mallorca, Brais Méndez volvió a ser decisivo este martes para la Real Sociedad, al marcar el gol que dio la victoria al equipo español en el campo del Benfica por 0-1.
El tanto de Méndez fue la guinda a un partido en el que la Real dominó, aunque fue incapaz de traducir su abrumadora posesión de balón en ocasiones de gol ante un Benfica apagado y que ve cómo su participación en la Liga de Campeones se acerca a su fin después de tres derrotas consecutivas.
El choque entre lisboetas y donostiarras comenzó con el equipo de Imanol Alguacil desplazándose a una velocidad supersónica, lo que, unido a un alto nivel de presión y a un frenético intercambio del balón, pilló desprevenido al Benfica, que no pudo contar con su referencia, el argentino Ángel Di María.
Noticia elaborada por la Agencia EFE