Con sol y sin sombra en el Mad Cool: ¿están los festivales adaptados para lidiar con las altas temperaturas?

El certamen musical celebrado en Villaverde cuenta con un recinto poco adaptado al calor y con conciertos a las 17:00 horas, además de las colas a pleno sol para el acceso y llegada al recinto

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Asistentes a la primera jornada del festival Mad Cool (EFE / Kiko Huesca)

El periodo estival concentra gran parte de la oferta musical en lo que a festivales se refiere. Y en todos ellos, o en casi todos, el calor y las altas temperaturas son protagonistas. Lo propio ocurrió este jueves en la jornada inaugural del Mad Cool 2023. ¿Están los eventos musicales preparados para lidiar con las olas de calor?

Los que llegaron pronto a la nueva edición del festival madrileño tuvieron que lidiar con una caminata de más de veinte minutos a pleno sol hasta llegar a la entrada del recinto situado en el polígono Marconi en Villaverde. Por el camino, los asistentes hacían cola en una gasolinera para adquirir bebidas y muchos optaban por comprar cerveza y agua a los que, de forma reposada, intentaban levantar su propio negocio con una nevera de playa.

Muchos asistentes se quejaron en redes sociales de una espera de entre 45 y 60 minutos para acceder al espacio de 185.000 metros cuadrados y, dentro, el público se agolpaba en la escasa sombra que los techos de las carpas formaban en el césped artificial. La oferta musical será amplia, pero no fue así con los espacios que tuvieran una temperatura óptima. Hasta que cayó el sol y con él el intenso calor, el público aprovechó las rendijas de paz y oscuridad.

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Los que decidieron pasarse por el escenario Ouigo fueron los más valientes de la jornada. Intentando calcar el formato de una carpa, el espacio mutaba a una especie de sauna en la que no corría el aire y que triplicaba los grados centígrados que había fuera de ella. Los abanicos se movían a la rapidez de un rayo y muchos optaban por ver los conciertos desde fuera para evitar un asegurado desmayo.

Las fuentes de agua, al igual que los baños, se encontraban en un único punto del recinto. Había bastantes, eso sí, pero que se situasen en una sola zona dificultaba su acceso. Si, de repente, querías rellenar tu botella, tenías que dejar el escenario en el que estuvieses y acudir al punto indicado. O bien comprar agua en las muchas barras desplegadas por el espacio al módico precio de 3,50 euros. Los refrescos, en caso de requerir de un chute de azúcar y frescor, se podían adquirir por 4,00.

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Es normal pasar calor en verano y en un recinto al aire libre, pero es necesario hablar de si los festivales cuentan con un espacio dedicado al descanso y a poder refrescarse en horas puntas de calor. Debería ser un punto a tener en cuenta, pero parece que el Mad Cool lo ha pasado por alto. Muchos conciertos arrancan a las 17:00 de la tarde y en los escenarios resulta imposible resguardarse de las altas temperaturas.

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