Desde hace más de una década se gestó una nueva economía de la mano del turismo y el esfuerzo de sus habitantes (Zoe Davis)
Desde hace más de una década se gestó una nueva economía de la mano del turismo y el esfuerzo de sus habitantes (Zoe Davis)

El Parque Nacional Iberá existe, en forma oficial, desde el 5 de diciembre del año pasado, pero desde hace más de una década su proceso de creación viene generando una nueva economía de la mano del turismo de naturaleza, que transformó a las localidades vecinas con la creación de nuevos puestos de empleo, emprendimientos.

Durante diciembre de 2018, se sancionó una norma que protege los recursos naturales y culturales de los esteros correntinos. Pero antes de este acontecimiento -que lo distingue y lo proyecta internacionalmente-, fueron muchos los habitantes que vieron una oportunidad para su propio desarrollo y comenzaron a gestar emprendimientos que no solo ayudan al visitante a entrar en contacto con la cultura propia del lugar, sino que también, impulsan a la economía local.

Uno de ellos es Bruno Leiva, uno de los primeros guardaparques del Parque Nacional Iberá que comenzó con su actividad 35 años atrás. Hoy en día se dedica a ser guía turístico: “La realida es que se nota un cambio total porque cada vez viene más gente."

Reina Sandoval, es otra de las emprendedoras del parque. Es cocinera de Concepción del Yaguareté Corá y miembro del programa Cocineros del Iberá, una red de 102 cocineros que trabaja sobre recetas de la cultura local y sus servicios, que llegan a las ciudades en ferias y competencias. Está integrada por personas organizadas en 61 unidades productivas como pequeñas chacras, asociaciones de productores, emprendimientos gastronómicos familiares y cocineros que trabajan en hoteles de la región.

“Me cambió totalmente la vida”, asegura Reina sobre su experiencia. “Yo no tengo el balance turístico del pueblo, pero puedo dar un balance turístico de mi casa. En 2015, tuve cuatro personas acá como turistas. En 2016, tuve 20. En 2017, ya fue distinto, tuve 100. Y en 2018 llegué a tener 514″, agrega.

Hoy, Reina saca provecho de cuanta capacitación tiene oportunidad de cursar -manipulación de alimentos, atención al cliente, etc-, y aprende. “Nosotros recién estamos tomando conciencia de cómo separar los residuos. Antes, yo quemaba la basura y eso es tóxico, hace mal no solo a uno sino al vecino. Es un aprendizaje”, finaliza.

Asimismo, ella es un ejemplo de cómo se están desarrollando los emprendimientos alrededor del parque nacional que está estrenando Corrientes desde hace algo más de dos meses: en conjunto y formando redes.

El Parque Nacional Iberá existe, en forma oficial, desde el 5 de diciembre del año pasado (Zoe Davis)
El Parque Nacional Iberá existe, en forma oficial, desde el 5 de diciembre del año pasado (Zoe Davis)

Puchi Lezcano, es otro de los emprendedores, en este caso, guía de naturaleza de la misma localidad: “Todos los sentidos se despiertan acá. La gente quiere salir del bullicio de la ciudad, del ruido, del dolor de cabeza, y este es el mejor lugar. Por supuesto que nosotros tenemos que hacer mucho mérito y ser buenos guías para que también se sientan a gusto y que la experiencia sea completa”, comenta.

Su desarrollo nació de a poco. Se propuso identificar qué era lo que faltaba y allí surgió Acampe Iberá: "A mí siempre me gustó dormir en el campo, quedarme un día, y es así que se me ocurrió poner en marcha hace el proyecto Iberá”, afirma quien hoy da trabajo a más guías a partir de su emprendimiento.

Quienes también están haciendo una revalorización de lo local son Orlando Ortiz y Patricia Arriola, con el armado de un comedor en Mboy Cuá de San Miguel -lugar donde nacieron-: “Vamos tratando de especializarnos, de nutrirnos, para ver si podemos ser buenos guías”, señala el primero. “Ahora queremos tratar de unir el patrimonio histórico cultural del pueblo, con el gran recorrido de lo que es el parque, para que no quede desprendido”, añade.

Los habitantes de la zona dedican sus esfuerzos a fomentar el desarrollo del Parque Nacional (Zoe Davis)
Los habitantes de la zona dedican sus esfuerzos a fomentar el desarrollo del Parque Nacional (Zoe Davis)

Patricia, por su parte, cuenta que están creando un comedor porque no hay un espacio abierto al turismo para probar comidas regionales. Ella es parte de la primera camada que está cursando la Tecnicatura en Turismo que se dicta en San Miguel, y eso le permite pensar nuevas vetas de negocio, ya que allí, los profesores están dispuestos a abrirles los ojos para trabajar sobre los Esteros del Iberá. “Como acá nadie brinda servicios de comidas típicas, fue esa nuestra idea”, resume.

Evangelina Fernández también vive en el paraje Mboy Cuá en San Miguel y, al igual que Reina, forma parte del programa Cocineros de Iberá, donde muestra a los visitantes los sabores autóctonos: “Les cocino a los turistas. Me encargo de buscar los ingredientes y después preparo los platos".

“Yo empecé a trabajar a los 7 años, cuando vivía con mi mamá, vendiendo empanadas. Teníamos que salir a vender, porque mi mamá no tenía nada.”, asegura.