Chris Rock vuelve a dirigir de la mano de Misty Green, una película independiente sobre las dificultades de sostener una carrera en Hollywood, después de atravesar un divorcio, años de terapia y dos especiales de comedia en los que revisó episodios de su vida personal.
El comediante, actor y director de 61 años presentó su cuarto largometraje como realizador, una historia protagonizada por Rosalind Eleazar que sigue a una actriz talentosa cuya carrera queda atrapada entre oportunidades insuficientes y decisiones que agravan su situación. La producción, distribuida por A24, también cuenta con Anna Kendrick y Daniel Kaluuya.
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En una entrevista con GQ, Rock explicó que el proyecto tiene una escala menor que sus aspiraciones iniciales como cineasta, aunque también refleja el tipo de películas que hoy le interesa hacer. “Hago un traje a medida. Mis trajes los hace a mano una sola persona. Y está bien”, sostuvo al definir su inclinación por relatos centrados en personajes.
“Misty Green” pone el foco en una actriz que busca escapar de los límites que le impone Hollywood
La protagonista de la película tuvo reconocimiento y conserva talento, pero no logra encontrar papeles a la altura de sus expectativas. Rock dijo sentirse identificado con esa experiencia, aunque aclaró que ve elementos propios en todos los personajes de la trama. “Hay una parte de mí que ha sido cada personaje de la película”, afirmó. “Es difícil cuando la gente cree que sabe quién sos, darte otra oportunidad, pensar que merecés otra oportunidad”.
El director interpreta a un hombre del entorno de Misty, mientras Kendrick encarna a su amiga y Kaluuya da vida a su hermano enfermo. La relación entre los hermanos recoge parcialmente experiencias personales de Rock, cuyo hermano Charles murió en 2006 tras enfrentar problemas con el alcohol.
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Según contó, quienes acompañan a una persona con adicciones o trastornos de salud mental suelen conservar la imagen que tenían de ella antes de esos problemas. “Todos los demás solo ven a la persona borracha o a la persona con esquizofrenia”, señaló. “Pero vos siempre ves a la persona con la que creciste”.
El divorcio y la terapia marcaron el período entre “Top Five” y su nueva película
Misty Green llega 12 años después de Top Five, la anterior película dirigida por Rock. El artista vinculó ese intervalo con el impacto de su divorcio y con la necesidad de regresar a las giras de stand-up para reorganizar su vida económica y personal.
En su especial Tamborine, de 2018, habló de sus infidelidades, de su adicción a la pornografía y de su comportamiento durante el matrimonio. Ahora, sostuvo que dejó de consumir pornografía hace cinco o seis años y describió aquella etapa como una experiencia que lo obligó a revisar sus propios límites.
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“Probé mis poderes. Sin dudas entendí que no era Dios ni estaba cerca de serlo, y fui profundamente humillado, como debía ser”, declaró a GQ.
Rock también relató que recibió un diagnóstico de trastorno del aprendizaje no verbal, una condición que, según explicó, le dificulta interpretar señales sociales que no se expresan de forma explícita. El diagnóstico llegó tras una evaluación cognitiva extensa, en un momento en que ya buscaba respuestas sobre aspectos de su conducta.
El comediante consideró que esa experiencia le permitió reconocer actitudes que antes atribuía exclusivamente a la fama. “Me hizo darme cuenta de lo insensible que fue gran parte de mi comportamiento durante los años”, dijo.
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La terapia forma parte de ese proceso. Lejos de presentarla como un emblema personal, Rock la describió como una respuesta a una situación de sufrimiento. “Entré llorando como una perra. Era como: ‘¿Qué carajo está pasando?’”, expresó. Afirmó, además, que no considera que ese trabajo tenga un final definitivo: “Nunca salís. Es algo continuo”.
Rock busca ampliar su obra más allá de la noche de los Oscar
El artista también se refirió al episodio de los Premios Oscar de 2022, cuando Will Smith lo golpeó en el escenario tras una broma sobre Jada Pinkett Smith. Rock indicó que no planea regresar a esa ceremonia (ni a otras entregas de premios) salvo que sea nominado.
“No es una amenaza ni nada. Solo digo que está bien. Lo que pasó, pasó. Todos lo vieron. No me gusta hablar de eso”, afirmó. Su intención, explicó, es evitar que aquella noche condicione la percepción de su trabajo posterior.
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“Tengo chistes, guiones de cine, programas de televisión. Estoy escribiendo un libro. Tengo una cantidad de arte que estoy tratando de sacar y eso es a lo que quiero que presten atención”, agregó.
Rock reconoció que, pese a su notoriedad, no recibe tantas propuestas actorales como podría suponerse. En cambio, aseguró que le llegan más ofertas para dirigir. Para él, el principal obstáculo en esa etapa es modificar la percepción que la industria tiene de una figura conocida: “La reinvención es lo más difícil”.
Mientras evalúa cuánto más hará como comediante de stand-up, anticipó que planea concentrarse en escribir y dirigir. “Me voy a levantar a escribir. Eso es todo. Escribir, escribir, escribir”, resumió.
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