Russell Crowe definió como “mal gestionada” su relación con Hollywood, aunque considera que esa distancia terminó por favorecerlo. El actor habló sobre su carrera durante la presentación en Venecia del documental What Love Builds, que escribió, dirigió y produjo.
Allí repasó los desacuerdos culturales que, según explicó, marcaron su trayectoria, su forma de seleccionar proyectos y la importancia que adquirieron sus hijos y el tiempo fuera de los rodajes, según informó The Independent.
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Una distancia cultural con la industria estadounidense
Crowe, nacido en Nueva Zelanda, sostuvo que la industria tardó en comprender que no compartía las mismas referencias culturales que muchos de sus colegas estadounidenses.
“Tardaron mucho tiempo en darse cuenta de que no soy estadounidense”, afirmó al recordar los primeros años de éxito internacional. Según relató, en ese período existió una suposición extendida sobre su identidad y sus motivaciones profesionales.
El protagonista de Gladiador vinculó esa percepción con su dificultad para encajar en determinados códigos de Hollywood. “No me impulsan las mismas cosas que impulsan a las personas que vienen necesariamente de esa cultura”, señaló. El actor también mencionó su sentido del humor y su tendencia a expresar opiniones de forma directa como elementos que le causaron problemas en distintas ocasiones dentro de la industria.
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“Mal gestionada”, pero útil para su carrera
Al referirse a su recorrido profesional, Crowe sostuvo que no siguió una estrategia convencional para consolidar una carrera en Hollywood.
“Creo que he dejado bastante claro que gestioné muy mal mi relación con Hollywood, pero siempre para mi beneficio”, dijo. La frase resume una posición que mantuvo durante más de tres décadas de trabajo en cine, televisión y música.
El actor no presentó esa distancia como un conflicto que quisiera corregir. Por el contrario, explicó que sus decisiones respondieron a intereses personales y no a las expectativas de los estudios, los agentes o las modas de la industria. Esa lógica, reconoció, quizá no sea la más eficaz para construir una trayectoria bajo los parámetros habituales de Hollywood, pero aseguró que fue la adecuada para él.
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El criterio físico con el que escoge un papel
Crowe explicó que elige sus trabajos a partir de una reacción instintiva, incluso física, ante un guion. “Tengo que hacer lo que se vuelve evidente para mí que necesito hacer”, sostuvo. Según detalló, puede leer un centenar de libretos y encontrar solo uno que despierte esa sensación, sin importar las reservas que haya tenido antes sobre el proyecto o sobre las personas involucradas.
“Si leo ese guion y siento esa reacción en la piel, tengo que hacerlo”, explicó. Para Crowe, esa respuesta convierte al proyecto en algo importante de inmediato.
“Sé que esto importa porque apareció en mi piel, así que necesito hacerlo”, añadió. El actor admitió que no se trata necesariamente de un método recomendado para diseñar una carrera, aunque afirmó que es el único que le resulta coherente.
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La música, sus hijos y una nueva percepción del tiempo
What Love Builds sigue la actividad musical de Crowe junto al Indoor Garden Party y su banda The Gentlemen Barbers. El intérprete calificó el documental como una obra “extremadamente íntima y extremadamente personal”. La película se aleja de sus personajes más conocidos en el cine para mostrar una faceta vinculada con la composición, las actuaciones en vivo y su relación con otros músicos.
Crowe afirmó que todavía tiene intereses creativos pendientes y que no siente haber agotado sus posibilidades profesionales.
Aun así, reconoció que la edad modificó su percepción del tiempo. “A medida que envejezco un poco, empiezo a tener esos pensamientos sobre cuántos veranos me pueden quedar”, dijo. Esa reflexión se suma a una preferencia cada vez más marcada por permanecer cerca de sus hijos, Charles y Tennyson, en Europa, antes que aceptar nuevos rodajes lejos de ellos.
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