Alerta de spoilers...
La cuarta entrega de Spider-Man dentro del Universo Cinematográfico de Marvel por fin ha llegado a los cines de Latinoamérica y la expectativa es gigantesca.
Esta cinta prometía darle al personaje una especie de reinicio donde estuviera más conectado con sus raíces del comic: lejos de patrocinadores millonarios, de amenazas cósmicas y luchando por mantener a salvo a Nueva York mientras logra llegar a fin de mes.
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Entonces la pregunta es: ¿logró esta cinta su cometido? ¿Este fue el primer vistazo al amigable vecino con el que todos nos hemos llegado a identificar?
El eterno sacrificio del arácnido
Es importante recordar el contexto que el Peter Parker de Tom Holland vive en esta nueva realidad. Tras los sucesos de la tercera película, Peter tuvo que renunciar a su mejor amigo, al amor de su vida y ver morir a su tía, la única familia que le quedaba para poder salvar el multiverso.
Ahora es un vigilante solitario, no tiene prácticamente ningún contacto humano mas que los golpes que le dan los villano de la semana. Sí, Spider-Man es amado por toda la ciudad, pero al llegar a casa, Peter Parker está completamente solo y su único consuelo es ver a sus antiguos seres queridos desde la pantalla mientras crecen y cumplen sus sueños.
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Por si esto fuera poco, la parte arácnida de Peter comienza a entrar en una nueva fase que le genera mucho dolor, pero que promete volverlo un ser aún más sorprendente si llega a sobrevivir a estos cambios.
Por último, pero no menos importante, una amenaza anónima comienza a apoderarse de la mente de las personas, causando caos y confusión tanto en las autoridades como en el arácnido.
La lucha interna de Peter Parker
La película alcanza un gran acierto al reflejar las aflicciones de Peter, pues lleva a su máximo nivel uno de los rasgos más distintivos del personaje: su sacrificio, siempre dispuesto a recibir todos los golpes de la vida con tal de que sus seres queridos estén a salvo.
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Por supuesto, el carisma de Tom Holland le añade aún más sabor a la ecuación. Esa eterna cara de chico bueno (a pesar de ya tener 30 años) hace más enternecedoras sus escenas emotivas y es fácil sentirse feliz por él cuando las cosas salen bien para el pobre Peter.
Sumado a esto, la forma en que esta “parte arácnida” comienza a apoderarse de él se siente tanto creativa como acertada, pues al alejarse de todo lo que amaba, Peter comienza a desaparecer y solo queda su parte animal y salvaje... O eso cree él.
El “villano” de esta película no es nada menos que Jean Grey, uno de los X-Men más poderosos de todos los tiempos. En esta versión es una joven llena de ira por el secuestro y asesinato de su hermana, pero con un potencial gigantesco en el campo de la telequinesis.
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Peter, como el siempre benevolente héroe que es, busca regresarla al camino correcto y, tras varios intentos en los que casi pierde la vida, lo logra. Al mismo tiempo, abraza su lado “animal” para convertirse en un Spider-Man más poderoso y maduro.
Por supuesto, el paralelismo con lo que pasa Jean Grey y Peter Parker es evidente. Ambos han sido vistos como amenazas; ambos han visto cómo la vida les ha quitado todo lo que aman por culpa de sus dones, ambos tienen un enorme potencial por descubrir y al final ambos lo aceptan para convertirse en la mejor versión de ellos mismos, dando paso, además, a comenzar una de las historias más apasionantes y con más carga política de Marvel: los X-Men.
Adiós para siempre al viejo Spider-Man
Sin lugar a dudas, Spider-Man: un nuevo día, es una película divertida, con mucha acción, muchas risas y la dosis correcta de drama, pero también es un hecho que desde el momento que el arácnido entró al UCM, toda su historia de los comics se tiró a la basura.
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¿Qué pasó con el Peter que tomaba fotos del Hombre Araña para el periódico? ¿Dónde está el Peter que llegaba a un departamento destartalado y que luchaba contra viento y marea por hacer lo correcto?
¿Dónde están los amigos, rivales y romances de Peter? ¿Algún día podremos volver a ver en pantalla a Gwen Stacy, Harry Osbourne u Otto Octavius?
Y por supuesto, ¿dónde están los villanos que hicieron a Spider-Man un héroe tan extraordinario? Sí, las anteriores películas les dieron su lugar a personajes como El Vuitre, Mysterio y el Duende Verde, pero en esta película todos pasan a tercer plano (Shocker, Rhino, Scorpion), siendo enemigos que se mencionan por algunos segundos y aportan poco y nada a la trama.
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Y es que, Spider-Man no es lo que es solo por trepar muros y columpiarse por imponentes rascacielos. Son sus valores y las personas que lo rodean lo que, hasta el día de hoy, lo vuelven tan especial.
Las enseñanzas del tío Ben (que ahora es la tía May la voz de la razón en la cabeza de Peter), el dramático triángulo amoroso de Peter, Gwen Stacy y Mary Jane. Las eternas excusas para poder salvar la ciudad y por supuesto, los lazos tan íntimos que muchos villanos de Spider-Man tienen con él.
Por un lado, se agradece que el UCM trate de desarrollar historias nuevas o, al menos, reestructurar lo que alguna vez se vio en comics o películas anteriores, pero también es un hecho que la personalidad de Spider-Man y su universo poco a poco se empiezan a diluir por ideales mucho más ambiciosos que contar una historia que conecte con el público.
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Las prioridades de Marvel: un universo en expansión
Spider-Man: un nuevo comienzo fue poco más que una excusa para presentar la siguiente gran apuesta de Marvel: los X-Men. Esto no es ninguna sorpresa dado que, con sus otros Avengers “de vacaciones”, el personaje más popular de la franquicia debe funcionar para mover la trama. Así pasó también con su anterior entrega, que más allá de unir a los tres Spider-Men, arrancó toda la saga del multiverso que culminará con Avengers: Doomsday.
Seguramente, los fans jóvenes de Spider-Man saldrán satisfechos de la sala, pero los que crecieron con los comics, series animadas y primeras películas puedan sentir algo de preocupación de que su personaje favorito comience a olvidar que lo hizo grandioso en primer lugar.