La suerte en el éxito fue una de las ideas que Will Ferrell expuso en el pódcast de Michelle Obama, donde dijo que el talento no basta para construir una carrera y que una parte del camino depende del azar, una convicción que, según relató, heredó de su padre y que le quitó presión ante las dudas, las audiciones inciertas y los rechazos.
En el pódcast de Michelle Obama, Ferrell dijo que en el entretenimiento cuentan el talento, la perseverancia y la suerte. También afirmó que el rechazo forma parte del oficio, recordó la incertidumbre antes de entrar a Saturday Night Live y contó que proyectos como Elf y Anchorman estuvieron rodeados de temor y resistencia antes de salir adelante.
Cómo decidió dedicarse a la comedia
Ferrell recordó que decidió apostar por la comedia mientras tomaba clases en The Groundlings en Los Ángeles, después de crecer con la idea de buscar una vida más estable que la de su padre, músico. “Pensé: ‘Bueno, no lo voy a lograr de todos modos. Mejor divertirme’”, dijo al explicar cómo ese consejo familiar le permitió soltarse.
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Al recordar esa charla con su padre, Ferrell contó a Michelle Obama: “Inténtalo, pero no te desanimes si avanzas en el camino y piensas: ‘Esto es demasiado difícil’. No fracasaste. Lo intentaste’”. Luego añadió que esa forma de ver las cosas le quitó la presión de triunfar.
Los primeros trabajos antes de Saturday Night Live
El actor situó su primer avance en una semana en Los Ángeles, cuando encadenó varios papeles pequeños en comedias de situación. “La primera especie de golpe de suerte fue... conseguí tres papeles distintos en comedias de situación en una semana”, contó.
Ferrell detalló que consiguió apariciones en Living Single, Grace Under Fire y The George Wendt Show, todas de una sola línea, antes de llegar a Saturday Night Live. Afirmó que eso le permitió obtener la tarjeta del Sindicato de Actores de Cine y que, aunque le dejó muy poco dinero, le dio la validación que necesitaba.
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También explicó a Michelle Obama que en The Groundlings encontró una dinámica que después valoró en televisión y en el cine. “Me encantaba el formato del sketch. Me encantaba el equipo”, dijo, antes de recordar que en su primer año en el programa les decía a los guionistas que no le importaba tener una sola línea si podía intentar hacerla graciosa.
Describió la prueba para Saturday Night Live como algo difuso, con instrucciones mínimas y sin señales claras sobre cómo funcionaba el material. “Sé gracioso. Eso era todo”, resumió sobre lo que le pidieron para una audición de entre 5 y 8 minutos.
El actor recordó el momento de espera fuera del estudio, frente a las fotos de antiguos integrantes e invitados, y confesó el impulso de escapar. “Podías salir corriendo ahora mismo”, pensó, según relató en la entrevista con Michelle Obama.
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Ya sobre el escenario, dijo que presentó personajes como el padre que grita “bájate del cobertizo” y una lectura dramática hecha por Harry Caray. El problema, explicó, fue la ausencia total de reacción: “Está oscuro. Nadie se ríe. Lorne Michaels está al fondo de la sala”, contó sobre aquella prueba.
Las dudas después de Saturday Night Live
Ferrell contó que cuando dejó Saturday Night Live no tenía una pila de guiones esperándolo y que Elf todavía necesitaba mucho trabajo. Ya con el traje de Buddy puesto, en un remolque pequeño en Nueva York, llegó a pensar que la película podía frenar el impulso que traía del programa.
“Esto puede ser un jonrón o un fracaso total”, recordó sobre su sensación al inicio de Elf. También dijo que imaginaba la reacción del público con una mezcla de desconcierto y distancia: “¿Qué le pasó al tipo de SNL? Era bastante gracioso”.
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Más adelante, al hablar de sus personajes favoritos, volvió sobre los rechazos que enfrentó Anchorman. “Tuvimos muchísimos rechazos”, dijo, antes de recordar la respuesta que recibían una y otra vez: “La gente decía: ‘No entiendo por qué esto sería gracioso’”.
Ferrell afirmó ante Michelle Obama que esa resistencia hizo que la película se sintiera como una apuesta hecha con libertad total una vez que logró concretarse. Presentó ese tramo de su carrera como una prueba de que incluso después de entrar en la industria seguía sin haber certezas.