En su última entrevista de la gira de promoción de Supergirl, Milly Alcock habló con franqueza en el pódcast Happy Sad Confused sobre el desgaste de la prensa, su rechazo a la atención pública y el impacto que aún le provoca su paso por La Casa del Dragón.
Durante la conversación con Josh Horowitz, la actriz recordó que La Casa del Dragón fue su primer trabajo internacional, que entonces tenía 21 años, vivía sola por primera vez y atravesó ese rodaje sin su red de apoyo, en plena pandemia de COVID-19. También contó que Matt Smith la ayudó a sentirse cómoda y elogió el trabajo de Emma D’Arcy, según dijo en Happy Sad Confused.
“Estoy harta de mí misma. Estoy harta de mi cara. Y de verdad odio la atención”, dijo Milly Alcock en Happy Sad Confused, en una charla que Horowitz presentó como la última entrevista de una larga gira promocional.
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La actriz también describió su oficio en términos tajantes. “Actuar da mucha vergüenza. No creo que la gente se dé cuenta de lo completamente vergonzoso que es”, afirmó, antes de añadir que ese trabajo exige probar, asumir riesgos y volver a intentarlo, siempre con confianza en la dirección.
“En la escuela de arte dramático te enseñan a actuar. No te enseñan a hacer prensa”, dijo. Y añadió que esa exposición terminó por convertirse en una experiencia de aprendizaje.
Cómo vivió Milly Alcock su paso por “La Casa del Dragón”
Cuando Horowitz llevó la conversación a La Casa del Dragón, Alcock situó esa etapa como un punto en su carrera. “Fue una locura. Fue mi primer trabajo internacional”, recordó la actriz en el pódcast.
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También explicó por qué ese rodaje la abrumó tanto: “Era increíblemente intimidante. Vivía sola por primera vez en mi vida. Tenía 21 años. Apenas sabía atarme los zapatos”.
A esa adaptación personal se sumó el contexto de la pandemia. “Estaba tratando de averiguar cómo alimentarme bien y cómo usar una lavadora, y lidiar con todos esos sentimientos sin una red de apoyo”, contó.
Su vínculo con Matt Smith y su valoración de Emma D’Arcy
“Matt me hizo sentir muy cómoda”, dijo sobre la relación que construyeron durante aquel trabajo.
La actriz añadió que el actor tuvo presente la diferencia de experiencia entre ambos. “Creo que él era consciente del desequilibrio de poder. Siempre intentó hacerme sentir lo más cómoda posible. Solo tengo cosas positivas que decir”, señaló.
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Alcock también habló de Emma D’Arcy cuando Horowitz le preguntó por la serie. “Vi la primera temporada y creo que Emma hizo un trabajo fenomenal. Creo que es una intérprete impecable y tengo muchas ganas de ver qué hace después”, aseguró.
El aprendizaje que arrastra de esa primera gran experiencia
En otro tramo de la charla, Alcock conectó aquel rodaje con su presente profesional. Contó que tardó en adaptarse incluso a la vida cotidiana en Londres y bromeó con que le llevó años entender cómo vestirse para ese clima.
Ese proceso de ajuste personal y profesional dejó una marca en la actriz. Según Happy Sad Confused, Alcock identifica hoy aquella etapa como una experiencia que la obligó a adaptarse con rapidez a un entorno nuevo y a aprender por su cuenta cómo moverse dentro de una producción de esa escala.
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Además, la actriz resaltó que el aislamiento y la presión de un proyecto tan grande la llevaron a valorar aún más los pequeños gestos de apoyo dentro del equipo.
Alcock mencionó que aprender a desenvolverse en un ambiente exigente y lejos de su círculo cercano le permitió desarrollar una mayor independencia y resiliencia, habilidades que considera fundamentales para afrontar los desafíos de su carrera en el futuro.