Cinco décadas después del lanzamiento de Lady Marmalade y con 82 años, Patti LaBelle continúa siendo una figura emblemática de la música. En una entrevista con CBS Sunday Morning, la artista repasó el legado de uno de sus mayores éxitos, reveló las claves que le permiten conservar su energía y compartió la mirada optimista con la que sigue proyectando su futuro.
“Esta etapa de mi vida es mejor que otras”, afirmó Patti LaBelle. “Ahora me siento mejor. Quizá me duelan las rodillas de vez en cuando, pero estoy estable, satisfecha. No tengo nada que demostrar, solo a mí misma”, expresó a CBS Sunday Morning.
Lejos de preocuparse por el paso de los años, Patti LaBelle asegura que la edad no define los límites de una persona. “No dejes que te ponga nerviosa. La edad es solo un número, una graduación”, afirmó.
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En esta etapa de su vida, encuentra felicidad en los momentos sencillos: noches de cartas, cenas con amigos y una rutina alejada del vértigo. “No hago muchas cosas, y la verdad es que eso me encanta”, confesó, destacando la tranquilidad y el equilibrio que esos espacios le aportan.
El origen de “Lady Marmalade”
Recordando el origen de Lady Marmalade, LaBelle reconoce: “No tenía idea de lo que significaba la frase en francés cuando la grabamos. El autor nos invitó antes de volar a Nueva Orleans y nos presentó la canción. Percibimos de inmediato que sería un éxito”.
Más tarde, enfrentaron cuestionamientos sociales al descifrar el sentido de la letra: “Ni siquiera sabíamos lo que quería decir voulez-vous coucher avec moi. Luego vimos que era ‘¿Quieres dormir conmigo esta noche?’. Hubo críticas de monjas y de otros, pero yo pensaba que toda persona debe ganarse la vida”.
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LaBelle cuenta que, junto a su grupo Labelle, se propusieron derribar barreras tanto en los textos como en la imagen: “Éramos revolucionarias, cantábamos sobre lo real, sobre sexo y revolución, cosas de las que otras bandas femeninas, afroamericanas o blancas, no hablaban. Usábamos espectaculares vestuarios y peinados, botas altísimas. Llevábamos todo al límite”. Aunque la novedad generaba nervios, el público acogió la propuesta y el tema se consolidó como referente musical.
La artista también rememora las dificultades de los comienzos, sobre todo durante las giras por el sur de Estados Unidos: “Dormíamos en la camioneta porque ningún hotel aceptaba a seis personas negras. Pero confiábamos en que un día todo cambiaría. Sobrevivimos a base de sardinas y barras de chocolate en el auto, pero nada de eso nos derrotó”.
“No tengo idea. Diría que porque vivo tranquila, hago poco, no consumo drogas, solo bebo un poco de vino tinto. Mi grupo de músicos y coristas lleva hasta 40 años conmigo. Eso ayuda porque me apoyan y no hay dramas. Yo no tolero el drama. Si aparece, lo elimino”. contó.
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Sobre su voz y entrega artística, señala: “Mi voz puede ser grande, fuerte, suave, puede rapear o hacer ópera en un buen día. Algunas veces sale ronca y no suena bien, pero igual canto. Es lo que soy en ese momento”. Y afirma: “Tengo que cantar. Nací cantando. Cada show y encuentro con mi público me emociona”.
La salud es central en su día a día. Desde el diagnóstico de diabetes, ha ajustado su alimentación y sus rutinas: “Me dieron la noticia y aprendí a moderar los carbohidratos, a controlarme a diario y a cuidarme mejor. Este año me siento bien, tengo buenos resultados”.
La longevidad ha sido una sorpresa incluso para ella. Sus cuatro hermanas murieron antes de cumplir 44 años: “Cada mañana es una bendición. No sé por qué sigo aquí y ellas no, pero agradezco cada día”.
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LaBelle subraya el hecho de sumar continuamente nuevos públicos: “A veces, el 70% del público en mis conciertos es gente que nunca me ha visto antes. Sigo conquistando nuevas audiencias a los 82 años. Eso me hace sentir muy especial”.
Familia, cocina y negocios
Más allá de los escenarios y los reconocimientos, Patti LaBelle asegura que su mayor logro tiene nombre propio: su hijo Zuri. La cantante lo define como el regalo más valioso que recibió en la vida y destaca la honestidad que caracteriza su relación. “No llegó en forma de medalla ni premio, Zuri es mi mejor regalo”, afirmó.
La conexión entre ambos se fortaleció aún más cuando él asumió el rol de representante de la artista, una etapa que consolidó un vínculo basado en la confianza, el respeto y el afecto mutuo.
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Además, amplió su familia adoptando a los hijos de una vecina tras su fallecimiento y a los hijos de su hermana. “Le pregunté a Zuri antes de hacerlo, y él me apoyó. Soy generosa, y sabía que ellos necesitaban respaldo”. El hogar se alimenta con comida casera, una de sus pasiones que disfruta compartir con amigos y celebridades: “Nadie cocina bien ya, así que lo hago yo. Branzino, pasta y carne. Ahora intento usar ingredientes saludables”, relató.
Con la mirada hacia adelante, la cantante asegura que el escenario sigue llamándola y proyecta nuevas giras y proyectos junto a su banda: “Sigo esperando ganar un fan cada noche. Pregunto al público cuántos me ven por primera vez y la mitad levanta la mano. Eso me hace feliz”.
Dentro y fuera del escenario, Patti LaBelle mantiene la sencillez y el compromiso con quienes la rodean. Más allá de los premios, prioriza conservar la cercanía con su público y su círculo íntimo.
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