La crisis que casi destruyó a Iron Maiden y que sus integrantes ocultaron durante décadas

Detrás de los estadios llenos y los álbumes icónicos hay años de fracturas internas, salidas silenciosas y momentos en que la banda más grande del heavy metal estuvo a punto de desaparecer para siempre, según confesó Bruce Dickinson a The Guardian

Bruce Dickinson estuvo al borde de abandonar Iron Maiden y la música por el agotamiento de las giras internacionales

Bruce Dickinson recordó su agotamiento y cómo estuvo a punto de abandonar la música para convertirse en profesor de esgrima tras décadas de éxito y giras multitudinarias.

Detrás de 50 años de presencia ininterrumpida en el heavy metal, los integrantes de Iron Maiden enfrentaron profundas crisis personales que llevaron a decisiones y replanteos cruciales en la historia del legendario grupo británico.

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Su recorrido está marcado tanto por la supervivencia artística como por momentos de duda y ruptura, pero también por la solidez de su reinvención.

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Crisis y dudas en la historia de Iron Maiden

El vocalista consideró dedicarse a la enseñanza de esgrima tras medio siglo de éxitos con la banda de heavy metal británico

La historia de Iron Maiden es la de una travesía de medio siglo por el heavy metal británico, caracterizada por desafíos extremos y renuncias momentáneas. De acuerdo con The Guardian, el diario británico, Bruce Dickinson, vocalista referente, estuvo al borde de abandonar para consagrarse como profesor de esgrima: “Pensé en dejarlo todo para convertirme en profesor de esgrima”.

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Esta confesión surgió en el marco de la celebración por los 50 años de la banda, que incluyó una gira mundial, el estreno del documental Burning Ambition y conciertos históricos en el Reino Unido.

Durante estas cinco décadas, los miembros de la banda atravesaron etapas de intenso desgaste físico y emocional que, en muchos casos, los llevaron al límite. Dickinson manifestó que consideró seriamente dejar la música por la enseñanza de esgrima, mientras que otros integrantes se vieron envueltos en cuestionamientos similares.

Para superar estas crisis, el grupo implementó pausas, vivió salidas temporales y emprendió procesos de reunificación que fortalecieron los lazos internos y su visión artística precisa.

Iron Maiden consolidó su legado superando el desgaste físico y la presión emocional provocados por las giras mundiales (The Grosby Group)

Desde sus comienzos en los suburbios londinenses, Iron Maiden se distinguió por una ética de trabajo inquebrantable y la ambición de llevar el metal británico desde los bares más pequeños hasta los estadios más prestigiosos.

Steve Harris, bajista y fundador, reflexionó en declaraciones a The Guardian: “Nuestra carrera entera es una extensión de eso: 50 años. Se pasa volando. Salimos de gira unos meses y parece que todo ocurría en un instante, pero en realidad sucedió muchísimo”.

En los primeros años, el grupo marcó distancia del movimiento punk al consolidar un sonido propio, emblema de la “ola británica de heavy metal”. Dickinson recordaba: “La ola británica de heavy metal, decían… Bueno, si puedes deletrear esas siglas, puedes decirlo. Pero para nosotros, en el epicentro, ese movimiento ya estaba ahí desde hace años”.

Para el vocalista, los clubes del Soho y Camden representaban la meta antes de conquistar festivales ante miles: “Al principio tocábamos en la esquina de un bar, sobre una moqueta cualquiera”.

Renacimiento de la banda

El regreso de Bruce Dickinson y Adrian Smith en 1999 marcó la reunificación clave para el relanzamiento global de Iron Maiden.(Ritzau Scanpix/Torben Christensen via REUTERS)

La banda adoptó una filosofía autodidacta, editando sencillos propios y asociándose con sellos independientes. Dickinson explicó: “Lo único que el metal tomó del punk fue la idea de ‘hagámoslo nosotros mismos’. Pero después, mientras el punk se transformó en la new wave y luego en lo romántico, nosotros no cambiamos: seguimos adelante, sin alejarnos de nuestra esencia”.

Los años ochenta consolidaron a Iron Maiden con álbumes como The Number of the Beast y giras mundiales de alto impacto, aunque este éxito demandó un elevado precio personal. “Cuando tienes 20 y tantos, es increíble la cantidad de desgaste que soportas”, comentó Adrian Smith.

“Hacíamos ese tipo de giras porque nunca tendríamos un gran éxito radial, teníamos que llevar nuestra música a la gente. Pero llega un momento en que pasa factura… y te alcanza”, expresó Smith, destacando el impacto de la fatiga provocada por las largas giras.

Brave New World y el histórico concierto en Rock in Rio 2001 simbolizan el nuevo ciclo creativo y experimental de la banda (Helle Arensbak/Ritzau Scanpix/via REUTERS)

El desgaste acumulado golpeó especialmente a Dickinson, quien llegó a un punto de quiebre tras la World Slavery Tour. “Aquello fue un punto de quiebre para mí”, reconoció a The Guardian.

“Empecé a pensar: ¿vale la pena? Porque soy lo suficientemente joven para hacer otra cosa. Pensé en dejarlo todo para convertirme en profesor de esgrima. Quería alejarme, porque era mejor eso que perder el alma y todo lo que le acompaña”.

Legado de Iron Maiden

Steve Harris admitió que, durante los años noventa, la comunicación interna se redujo drásticamente, intensificando las crisis personales. “Fue casi así: ‘Está bien, me voy’. ‘Bueno, pues eso es todo’. Realmente no lo hablamos”, reveló al periódico, refiriéndose a las salidas temporales de integrantes. “Tal vez era necesario que cada uno encontrara su propio espacio”.

La autenticidad y el misterio del sonido de Iron Maiden impulsaron su vigencia y renovación musical durante cinco décadas ( EFE/Javier Martín)

Dickinson profundizó en la angustia existencial que le produjo consagrar toda su vida a la banda: “Me angustiaba mucho pensar en si seguíamos siendo relevantes, o si el mobiliario de Iron Maiden ya estaba gastado en ese momento. Y lo peor era que a nadie parecía importarle”.

La salida de miembros clave coincidió con el auge de nuevas escenas como el grunge y el nu metal, sumadas a las dificultades para llenar teatros en Estados Unidos.

Harris recordó: “En Estados Unidos nos costaba llenar teatros, algo impensable años atrás. El metal estaba en dificultades en todas partes. Con una carrera larga, aprendes a ir y venir con las olas, pero hay que seguir adelante”.

La reunificación de la banda

El vocalista consideró dedicarse a la enseñanza de esgrima tras medio siglo de éxitos con la banda de heavy metal británico

El regreso tanto de Dickinson como de Smith en 1999 marcó un punto de inflexión: “La reunión fue casi un secreto de Estado”, recordó Dickinson sobre el reencuentro que organizó con total confidencialidad el manager Rod Smallwood: “Era como un guion de novela de espías. Rod organizó una reunión en el club náutico de Brighton y desalojó el lugar para que pudiéramos hablar tranquilamente”.

El nuevo ciclo se consolidó con el lanzamiento de Brave New World y una de las presentaciones más emblemáticas de la banda ante 250.000 personas en el festival musical Rock in Rio 2001. Desde entonces, la banda optó por un ritmo creativo más equilibrado, apostando al progresivo y la experimentación sonora.

Pese a los cambios, Harris subrayó que la autenticidad continúa siendo el núcleo del grupo: “¿Cuál es el sentido de hacer una segunda parte de Run to the Hills o The Trooper? Lo importante es reunirnos en los ensayos, conversar y ver qué nos motiva”. Antes de cada álbum o gira, retoman ese intercambio para mantener la energía y la frescura.

Dickinson señaló —según recogió The Guardian— que existe un elemento inexplicable que define el sonido de la banda: “Cualquier canción, si se la das a Iron Maiden, siempre terminará sonando a Iron Maiden. Eso es impresionante. No sé de dónde viene, pero ocurre. Es un misterio que sigue ahí después de 50 años”.

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