“Morí por unos minutos”. Así resumió Bob Odenkirk el infarto que sufrió durante la grabación de Better Call Saul. El episodio, del que no recuerda nada, lo obligó a repensar su entorno y a encontrar una manera más honesta de vivir el presente junto a las personas que más aprecia. “No tengo ningún recuerdo de ese momento”.
Así lo relató en Inside of You with Michael Rosenbaum, el pódcast de entrevistas especializado en televisión, donde reconoció que el impacto fue tan fuerte que su perspectiva sobre la vida y la muerte cambió de raíz.
Odenkirk atravesó el inesperado infarto mientras grababa la serie, en una situación marcada por los estrictos protocolos sanitarios de la pandemia. El actor cayó en el área de descanso junto a Ray y Patrick. “No sentí dolor. Simplemente dije: ‘No me siento bien’, me arrodillé y después no recuerdo nada más”, compartió Odenkirk. Estuvo clínicamente muerto durante varios minutos hasta que el equipo médico llegó al lugar.
El actor estadounidense no tiene ningún recuerdo del suceso, ni conciencia de su paso por el hospital en los días posteriores. La experiencia, sumada al apoyo de su familia y colegas, lo llevó a reflexionar sobre el tiempo y la necesidad de relatar lo vivido como forma de asumir su vulnerabilidad y comprender la vida desde una nueva perspectiva.
Días en blanco: la amnesia tras el infarto
Tras el incidente, Odenkirk no retiene ninguna memoria. “No hay ningún recuerdo. No tuve ninguna visión. No vi ninguna luz ni experimenté nada místico”, enfatizó en su charla con Inside of You with Michael Rosenbaum, el pódcast de entrevistas especializado en televisión. Durante una semana, estuvo desorientado y preguntó reiteradas veces por qué lo habían internado y qué hacía allí.
Para ayudarlo, su hija preparó una pizarra informativa: “Mi hija hizo una pizarra para que supiera qué me había ocurrido, por qué estaba hospitalizado, quién me había visitado y qué día era”, recordó el actor. Familiares y amigos debían explicarle a diario los detalles y ayudarle a reconstruir los hechos.
El desconcierto se reflejaba incluso ante preguntas simples. “Hay un video donde mis hijos me preguntan por qué estoy aquí, y respondo: ‘Porque escuché que ustedes estaban aquí’. El cerebro inventa historias rápidas para darle sentido a lo desconocido”, relató Odenkirk en Inside of You with Michael Rosenbaum, el pódcast especializado en televisión.
Durante esa semana posterior al infarto, el actor necesitó que sus seres queridos y equipo lo acompañaran en el proceso de reconstrucción del pasado reciente ante la persistencia de la amnesia.
El apoyo familiar y la atención médica
A pesar de la confusión y la pérdida de memoria, Odenkirk puso en primer plano la importancia del respaldo de su familia y el equipo médico. Sus seres queridos viajaron tan pronto como se enteraron del episodio.
“Mi esposa y mis hijos llegaron ese mismo día. Me operaron a las 5:00 del día siguiente”, detalló en Inside of You with Michael Rosenbaum, el pódcast de entrevistas especializado en televisión, ubicando el momento en plena emergencia sanitaria por la pandemia.
Entre los profesionales fundamentales se destacó Daniel Bernhardt, su entrenador personal, quien adaptó las rutinas físicas para su recuperación. “El ejercicio fue fundamental, siempre distinto, nunca igual. Eso me motivaba para regresar al gimnasio”, explicó Odenkirk.
Gracias a ese acompañamiento diario, el actor pudo retomar día a día datos claves de su vida, y comenzar a reconstruir los hechos recientes tras el episodio.
Vivir tras la muerte clínica: cambios existenciales
Con el riesgo superado, Odenkirk admitió qué le dejó la experiencia: “No tuve ninguna revelación”. Con ironía, lamentó en Inside of You with Michael Rosenbaum, el pódcast de entrevistas especializado en televisión, la ausencia de las “clásicas” experiencias de luz blanca o repaso vital tras sobrevivir al infarto.
El impacto, sin embargo, derivó en una introspección existencial: “Contar la historia es realmente la mejor forma de aprovechar lo que ocurrió. Recordar cómo fue regresar de ese momento, tomar conciencia de la vida que tengo, de todo lo que hay en mi mundo y de lo que puede ser el mundo, realmente me conecta con lo que importa”, confesó.
La cercanía de la muerte modificó su percepción del tiempo. “Es difícil contradecir la sensación de que uno va a vivir para siempre. Pero no es cierto. Estoy con 60 años, mi padre falleció a los 56. ¿Qué haré con el tiempo que me queda? ¿Cómo usarlo bien?”, planteó el actor.
Para Odenkirk, narrar su historia es una forma de no desperdiciar la oportunidad de valorar el presente y reconocer que simplemente estar aquí ya es motivo suficiente para buscar sentido en cada día.