Carey Mulligan sorprende en la segunda temporada de Beef con un personaje que explora la violencia y el humor negro, bajo la dirección de Lee Sung Jin. En esta producción de Netflix, la actriz británica, conocida por papeles dramáticos, se arriesga con escenas intensas y momentos de ruptura emocional, según informó The Hollywood Reporter.
El nuevo papel de Mulligan como Lindsay en Beef implica un cambio radical frente a sus trabajos anteriores. La actriz interpreta a una mujer atrapada en conflictos familiares y sociales, lo que la lleva a situaciones físicas y emocionales extremas poco frecuentes en su carrera.
El giro radical de Carey Mulligan en Beef segunda temporada
La decisión de la actriz de 40 años de sumarse al reparto ocurrió poco después de finalizar la promoción de un film biográfico exigente. Hasta entonces, su carrera destacaba por personajes introspectivos y dramáticos, en contraste con las expectativas que tenía en sus inicios: "Mi expectativa era seguir haciendo papeles secundarios en televisión, obras de teatro si podía, y pequeños papeles en cine".
“Me encantó que le diera un puñetazo a alguien en la cara”, expresó Mulligan durante su encuentro en el Hotel Bel-Air con The Hollywood Reporter.
Una de las escenas centrales de la temporada involucra a Lindsay enfrentando a un coyote, momento clave que impulsó a la actriz a aceptar el papel. “Llamé a mi agente de inmediato y le dije: ‘Hay una escena con un coyote, ¡tengo que hacerla!’“, añadió.
El desarrollo argumental de Beef en esta temporada gira en torno a la enemistad entre Lindsay y Josh, interpretado por Oscar Isaac. Una pelea grabada por empleados jóvenes del club les proporciona a estos el control sobre la pareja, desestabilizando su aparente vida ideal.
Influencias y preparación del personaje de Lindsay
La preparación de Mulligan para Lindsay tiene raíces en su propia formación y entorno familiar. Nacida en las afueras de Londres, hija de una profesora universitaria y un empresario, la actriz se acercó a la interpretación a través del teatro, inspirada también por figuras como Julian Fellowes.
La directora y amiga Emerald Fennell la describió como “una mezcla de ambas, a la vez un rayo de sol y una quietud gélida”. Fennell subrayó la capacidad de Mulligan para asumir riesgos emocionales, como en Promising Young Woman, donde rodó escenas complejas de manera intensa.
En la creación de Lindsay, recurrió a insultos británicos para aportar autenticidad, una idea consultada con el director de la serie. El creador su talento particular: “Lo increíble de Carey es que su instinto para detectar mentiras es el más preciso que he visto en mi vida”, declaró a The Hollywood Reporter.
De actriz seria a intérprete camaleónica
Durante 20 años, se consolidó como una “actriz seria” en dramas británicos y cine independiente, logrando tres nominaciones al Oscar. Su tendencia a evitar la exposición mediática la llevó a cultivar una vida discreta y alejada del circuito de celebridades.
Su versatilidad se acentúa con el paso a Beef, donde el tono de humor y acción desafía los estereotipos asignados a las mujeres en la industria. “Se nota enseguida cuando alguien está en la película solo para ese propósito, así que enseguida piensas: ‘Ah, es solo una novia’”, reflexionó Mulligan sobre las limitaciones históricas de sus papeles.
El apoyo de Fennell y la influencia de su círculo íntimo, incluidos su esposo Marcus Mumford y amistades fuera del arte, forjaron una personalidad que explora tanto personajes serios como arriesgados.
“Me encanta que me llamen del banquillo para un turno de dos semanas en algo realmente genial”, afirmó, manifestando su inclinación a participar en proyectos desafiantes.
La relación con Oscar Isaac y el ambiente en el rodaje
La colaboración entre Mulligan e Isaac remonta a su trabajo conjunto en Drive, en 2010. Para Beef, ambos participaron en talleres intensivos para crear la dinámica de su matrimonio ficticio y alabaron la implicación personal en detalles, como tatuajes a juego que hacen referencia a un viaje especial.
Los ensayos de las escenas físicas se cuidaron mucho, buscando siempre la verosimilitud. Mulligan describió su particular manera de enfrentar tensiones: “Mi estilo personal ante los enfrentamientos es que, si estoy con la persona con la que estoy enfadada, me quedo callada. Pero si esa persona no está, me desahogo y me desquito con cualquiera que quiera escucharme”.
El rodaje se vivió en un ambiente marcado por el humor y la búsqueda de realismo, según relató la actriz a The Hollywood Reporter. La dinámica con el equipo llevó a que las escenas fueran tan frescas como auténticas, según subrayó Lee Sung Jin.