El pasado 15 de abril, durante la edición 2026 de CinemaCon en Las Vegas, los hermanos Coerte y John Voorhees presentaron el primer tráiler de As Deep as the Grave, una ambiciosa película histórica que utiliza inteligencia artificial generativa para recrear la presencia del fallecido actor Val Kilmer.
En el controvertido proyecto, la versión IA del veterano ícono de Hollywood interpreta al padre Fintan, un sacerdote católico y espiritualista nativo americano.
El adelanto también muestra al actor en distintas edades: en una escena aparece como una figura espectral, casi fantasmal; en otra, como un apuesto hombre de unos treinta años vestido con hábito clerical.
Al final del tráiler, la voz y el rostro reconstruidos digitalmente de Kilmer pronuncian la frase: “No le temas a los muertos. Y no me temas a mí”.
Una historia construida alrededor de él
As Deep as the Grave narra la historia de Ann Axtell Morris, una de las primeras arqueólogas del país, y su excavación en el Cañón de Chelly, en Arizona. La producción, dirigida por Coerte Voorhees, cuenta con un elenco que incluye a Abigail Breslin, Tom Felton, Wes Studi, Abigail Lawrie, Tatanka Means, Jacob Fortune-Lloyd y Finn Jones.
Kilmer había aceptado el papel años antes de su muerte. Según los directores, el proyecto resonó profundamente con él por su conexión personal con la herencia nativa americana y el suroeste de Estados Unidos.
“Fue diseñado en gran medida alrededor de él. Se basaba en su herencia nativa americana y sus vínculos y amor por el suroeste”, explicó Coerte Voorhees a Variety. “Su familia no dejaba de decir lo importante que les parecía la película y que Val realmente quería ser parte de esto”.
Sin embargo, cuando llegó el momento del rodaje, que arrancó en Nuevo México en el otoño de 2020 en medio de la pandemia, Kilmer tuvo que retirarse por su deteriorado estado de salud. Los cineastas optaron por filmar sin el personaje del padre Fintan en lugar de buscar otro actor. Más tarde, al revisar el montaje, concluyeron que la historia no funcionaba sin él.
Val Kilmer murió en 2025 a los 65 años a causa de una neumonía, tras una larga batalla contra el cáncer de garganta que años antes ya le había arrebatado su voz natural y lo había llevado a recurrir a una empresa de software de IA para reconstruirla digitalmente. Su voz también fue alterada con tecnología para su última aparición en pantalla en Top Gun: Maverick.
Ante la inevitable controversia, los hermanos Voorhees defendieron su decisión en el panel de CinemaCon. El productor John Voorhees resumió en tres palabras el marco ético que, según ellos, guió todo el proceso: “consentimiento, compensación y colaboración”, principios alineados con las directrices del sindicato de actores SAG-AFTRA.
La familia del actor, encabezada por sus hijos Mercedes y Jack Kilmer, no solo autorizó el uso de su imagen, sino que participó activamente en el proceso. Aportó material de archivo —grabaciones, fotografías y videos— para construir la recreación digital. Además, el patrimonio de Kilmer recibe compensación económica por la aparición.
“Estábamos muy contentos de que estuvieran tan emocionados y tan de acuerdo con la idea”, dijo Coerte Voorhees, según reportó Associated Press. “No queríamos hacerlo a menos que todos pensaran que esto iba a funcionar correctamente”.
En un comunicado citado por Variety, Mercedes Kilmer respaldó públicamente el proyecto: “Él siempre vio las tecnologías emergentes con optimismo, como una herramienta para expandir las posibilidades de la narración. Este espíritu es algo que todos estamos honrando dentro de esta película específica”.
Según precisó el director, Val Kilmer aparece en pantalla durante una hora con diecisiete minutos del filme, aunque el metraje total aún no ha sido revelado. La película tiene previsto su estreno en algún momento de 2026.
A pesar de los argumentos éticos expuestos por los realizadores, la recepción en redes sociales fue en buena parte hostil. Según consignó The Independent, usuarios calificaron la escena de “aterradora” y “repugnante”, y uno de ellos escribió: “Se le dice ‘descansar en paz’ por una razón”.
La polémica se inserta en un debate más amplio en Hollywood: el temor a que la IA elimine empleos actorales y que el uso de la imagen de personas fallecidas se normalice sin los resguardos suficientes.
Los Voorhees son conscientes de esa tensión. “Hay tanto cambio ocurriendo que, por supuesto, da miedo y es algo ante lo que la gente siente incertidumbre”, dijo John Voorhees a la prensa.
“Estamos cien por ciento seguros de que es la decisión correcta para esta película específica y tenemos muchas ganas de que todos puedan juzgarla por sí mismos”, concluyó.