En la edición de abril de Vogue, la revista de moda internacional, Doja Cat (Amala Dlamini) manifiesta sentirse “increíblemente sola” a pesar de la fama y el éxito global que la rodean. Tras una gira mundial con entradas agotadas y la admiración del público, la artista compartió que su vida privada está marcada por el aislamiento y la introspección: “Aprendí a estar en paz con mi soledad”, afirmó durante la entrevista.
Aunque Dlamini alcanzó las primeras posiciones del pop internacional, relató a la revista que su entorno personal es muy reducido. Limita sus relaciones principalmente a su equipo de trabajo y a algunas amistades, como la cantante estadounidense SZA y su madre, Deborah Sawyer. La artista subrayó que detrás de su proyección pública mantiene distancias, preservando su vida íntima al margen del ruido mediático y el contacto constante con el público.
Dlamini explicó que esta sensación de soledad no depende solo de la fama, sino que forma parte de su naturaleza y de su manera de afrontar la vida diaria. Acotó que su círculo íntimo está integrado por colaboradores como su estilista Jared Henderson y la directora creativa Brett Alan Nelson, quienes, junto con su madre y otros miembros del equipo creativo —según explicó la cantante— entienden su necesidad de espacio.
La soledad y el entorno cercano de Doja Cat
Según acláró, la soledad se manifiesta como un rasgo persistente, reforzado por su inclinación hacia entornos controlados y encuentros restringidos. Evita eventos sociales fuera del ámbito profesional y opta por momentos de tranquilidad lejos de la atención pública. SZA aportó a Vogue: “Es, en realidad, una estrella muy solitaria”.
Deborah Sawyer recordó que la adolescencia de Dlamini estuvo caracterizada por la reclusión voluntaria y la creatividad: la artista pasaba horas en su habitación dedicada a la música, un comportamiento introvertido que sigue presente incluso ahora que encabeza giras ante 15.000 fans por noche.
Durante la conversación, Dlamini describió la importancia de proteger sus espacios privados y de mantener prácticas que le permitan reconectar consigo misma, especialmente durante los períodos de mayor exigencia profesional.
Salud mental y autoconocimiento: un eje en la trayectoria de la cantante
La salud mental ocupa un lugar fundamental en la trayectoria de Dlamini. “No sé qué hubiera hecho sin la terapia”, expresó a Vogue, reconociendo el papel determinante del acompañamiento psicológico en su vida y carrera.
Dijo que el proceso terapéutico le ayudó a entender por qué se comportaba de esa manera y a enfrentar su diagnóstico de trastorno límite de la personalidad, que es una condición de salud mental con problemas en el manejo de emociones, la autoimagen y las relaciones con los demás.
Este autoconocimiento la ayudó a asumir períodos de aislamiento y priorizar su bienestar en medio de las demandas de la industria musical. La cantante reconoció que aún lidia con inseguridades y presiones, pero aprendió a gestionarlas con métodos más saludables. Llevó a cabo cambios en su rutina, como trabajar con entrenadores vocales y moderar ciertos hábitos para preservar su voz y energía.
Detalló que estos pasos fueron determinantes durante la creación de su quinto álbum y en momentos de particular autocrítica. La terapia, explicó, resultó esencial para su estabilidad personal y profesional.
Exposición pública y polémicas en redes sociales
La artista también abordó la presión colectiva y el desafío de las redes sociales. Evaluó que la atención de sus seguidores puede ser agobiante: “La gente cree que merece una foto o tu sonrisa” cuando desea realizar actividades cotidianas.
La relación con su fanbase, los “Kittenz”, fluctuó entre la proximidad emocional y situaciones de tensión. En 2023, Dlamini protagonizó una polémica luego de responder de manera negativa a seguidores que expresaron amor por ella en la red social X (antes Twitter), lo que generó controversia y originó la pérdida de aproximadamente 500.000 seguidores.
Describió este episodio como liberador y contó que, para resguardar su salud mental, eliminó la plataforma de su teléfono y redujo su exposición digital.
Si bien reconoce los mensajes positivos que recibe, admitió que busca activamente críticas en internet, reflejo de inseguridades arraigadas en etapas previas de su vida. Esta distancia de las redes, agregó, le devolvió parte de su tranquilidad y sentido de control.
Creatividad y moda: fuentes de refugio e identidad
La creatividad y la moda son pilares para Dlamini, aportando sentido e identidad a su carrera. Su equipo creativo, donde participan nombres como Jared Henderson y Brett Alan Nelson, contribuye activamente a la elaboración de su imagen pública. En la gira del álbum Vie, la cantante adopta atuendos atrevidos, desde pelucas estilo ochentoso hasta prendas de alta costura, haciendo del vestuario una expresión de su personalidad.
Afirmó en la entrevista: “Es igual de emocionante usar atuendos discretos como cuando me ponía orejas de gato y botas”, evidenciando la importancia de la experimentación estética. Fuera del escenario, Dlamini encuentra bienestar en actividades sencillas y ambientes sobrios en su hogar.
Diseñadores como Donatella Versace y Marc Jacobs destacaron públicamente su audacia y capacidad para transformar la moda en una afirmación personal. La relación de la cantante con la creatividad y el estilo constituye una herramienta para manejar la presión del entorno y reinventarse.