Durante una entrevista en el pódcast The Rich Eisen Show, el actor Dylan O’Brien volvió a la escena pública con motivo del lanzamiento de Send Help, thriller psicológico dirigido por Sam Raimi y coprotagonizado por Rachel McAdams.
El filme, que se estrenó a finales de enero, sitúa a O’Brien en el centro de una historia marcada por un accidente aéreo que redefine la relación entre los personajes y plantea un entorno de supervivencia.
“La secuencia del accidente de avión fue idea mía. Es emblemática de mi vida”, relató O’Brien entre risas. El rodaje se realizó en Sídney y Tailandia, experiencia que el actor describió como el trabajo soñado.
Dinámicas en el set y química con el elenco
Al referirse a sus compañeros en el set, O’Brien afirmó: “Estar junto a Sam y Rachel fue increíble”. Sobre McAdams, señaló: “Rachel es la mejor, es genial. Es canadiense, y todos los canadienses que conozco son así, aunque algunos pueden tener un poco de rabia al volante. Pero no es el caso de ella”.
En la trama, O’Brien interpreta al jefe de McAdams, quien asume el papel de subordinada al inicio del filme. “Establecen esa dinámica inicial, pero la película da muchos giros. Se convierte en una verdadera partida de ajedrez, nunca sabes hacia dónde va a ir”, explicó el actor sobre la evolución argumental.
El carácter singular de Sam Raimi
O’Brien también compartió una anécdota sobre el carácter de Raimi: “Es un tipo muy absurdo. La primera vez que lo conocí, llevaba una bolsa de papel en la cabeza y la mantuvo puesta durante unos ocho minutos. Todo el tiempo pensaba: ‘Vale, creo que me voy’. Hace bromas con mucha entrega y tiene un humor físico muy particular”.
El ambiente durante el rodaje fue definido por O’Brien como especialmente creativo: “No es un dictador, realmente busca tu contribución y valora tus ideas. Eso genera un entorno positivo; es su forma de trabajar y hace que todo funcione mejor”.
El impacto de la promoción y los recuerdos de Maze Runner
En cuanto a la promoción de Send Help, O’Brien reconoció una diferencia significativa respecto a proyectos anteriores: “La promoción de esta película ha sido una locura. Verme en los anuncios durante los playoffs... Es raro y divertido a la vez. Aunque puede ser molesto verte tanto, es genial, porque ¿cada cuánto sucede algo así? Estoy agradecido”.
Al rememorar etapas previas de su carrera, O’Brien recordó: “La última vez que vine, tenía una película de bajo perfil. Decía: ‘Les juro que es una película’, era todo muy artesanal. Ahora todo esto es diferente, lo ves por todas partes”.
Inicios, familia y lecciones personales
Sobre sus inicios, O’Brien narró que sus vídeos en YouTube durante la secundaria fueron clave para comenzar en la actuación: “Recibí una beca, pero aquellos vídeos tontos del instituto me llevaron a esto”.
“Pregunté a mis padres si podía intentar lo de los castings en vez de ir a la universidad tradicional, y ambos lo entendieron. Mi padre trabajó siempre en cine como operador de cámara y mi madre fue actriz en su juventud. Sin su apoyo, todo habría sido mucho más difícil”, agregó.
En un tono relajado, el actor admitió su disposición a reírse de sí mismo y a reconocer errores: “A veces hay que reírse de uno mismo. Por ejemplo, cuando salió Uber, pensé: ‘Eso no tiene futuro, nadie lo va a usar’. Hoy miro atrás y digo: ‘Me equivoqué’. No me avergüenza aceptar cuando fallo”.
Para O’Brien, la motivación y la esperanza se encuentran más allá de los logros concretos, en la búsqueda de nuevas fuentes de satisfacción, incluso en la incertidumbre.