Tessa Thompson se consolida como una de las figuras más innovadoras del cine actual al protagonizar una nueva versión de Hedda Gabler, dirigida por Nia DaCosta y ambientada en la Gran Bretaña de los años 50.
Esta adaptación representa la primera nominación al Globo de Oro para Thompson y reinventa el clásico teatral desde una mirada contemporánea. Según W Magazine, la directora pensó en Thompson desde el inicio para dar vida a una protagonista compleja, birracial y queer, en un entorno marcado por los rígidos códigos sociales de la posguerra.
“Estaba enamorada de la obra”, expresa Thompson al hablar de su relación con el texto original. Explica que DaCosta la impulsó a aceptar el papel al cuestionar por qué las adaptaciones previas no lograban mostrar la sensualidad, el humor y el peligro presentes en el guion.
“Nia DaCosta vio una producción de Hedda Gabler y pensó: ¿Por qué no es tan divertida, sexy o peligrosa como se siente en el texto? Así que la adaptó”, relata la actriz en diálogo con W Magazine.
Un personaje reconstruido desde lo íntimo
Thompson detalla el proceso de “desarmar y reconstruir” el personaje junto a DaCosta. “Ella tomó la obra, la desarmó y la armó de nuevo pensando en ambas”, comenta. “La complejidad de Hedda y las contradicciones que forman parte de su naturaleza intrigante me fascinan”.
Destaca el modo en que la protagonista explora pensamientos oscuros y espacios internos que suelen permanecer reprimidos. “Me atrae interpretar personajes complejos, porque así experimento la humanidad. Me resulta muy cercano”.
El simbolismo es central en esta adaptación, con el vestuario ocupando un papel esencial. Thompson describe la fuerza de la escena inicial: “Llevo un vestido rojo extraordinario, muy ajustado, con hombreras y la cintura marcada. Ese vestuario significa mucho”. La actriz muestra una fascinación especial por los colores intensos: “Estoy obsesionada con estos colores carmesí”. Reconoce además la energía que el rojo aporta a la carga emocional de la película.
Los recuerdos personales de Thompson emergen al describir su relación con el teatro y la interpretación. “De niña me gustaba hacer espectáculos para mi familia. Practicaba mucho claqué en casa y grababa videos musicales”, revela. “Un día, al pasar cerca de una oficina de casting, llamó la atención mi aspecto. Hice algunos comerciales y, en mis veintitantos, empecé a asistir a audiciones. Mi auto era mi vestidor: me quitaba los tacones para una audición y me ponía zapatos deportivos para la siguiente”.
Moda y memoria familiar
El entorno familiar marcó su vínculo con la moda y la feminidad. “Siempre quise ser mujer y usar tacones. Los usé en cuanto pude mantenerme en pie”, recuerda la actriz en W Magazine. “Mis abuelas, glamurosas mujeres de los años 50, me inspiraban. Solía ponerme los tacones de mi abuela, y al preparar el papel de Hedda, revisé muchas fotografías de ellas”.
Thompson entiende la moda como parte de su identidad y la utiliza como forma de expresión. Habla de su primera experiencia en la alfombra roja: “Mi primer atuendo para la alfombra roja fue un vestido precioso de Rodarte”.
Asegura que la moda ha dejado de ser una armadura para convertirse en una extensión natural de su personalidad: “Antes veía la moda como protección. Crecí viendo a músicos como Bowie y Prince, y quería probar cosas inesperadas, actuar fuera de lo común”, indica.
Además, agrega: “A veces, eso se reflejaba en mi estilo en la alfombra roja. No me arrepiento, pero ahora lo veo más como mi forma cotidiana de expresarme. No es necesario esperar una ocasión especial para hacerlo”.
El color y la intensidad como ejes de la nueva Hedda
Al reinterpretar el personaje de Hedda Gabler, Thompson y DaCosta apuestan por una energía intensa en la que el color y el fuego interior del personaje se convierten en ejes centrales. La actriz resume el espíritu de la adaptación señalando el poder transformador que hay en encender la chispa propia, tal como recoge W Magazine.