El actor Mickey Rourke volvió a mostrar su enojo por la campaña de GoFundMe que fue lanzada a comienzos de enero “para evitar su desalojo en los Ángeles”. El protagonista de El luchador animó a que los usuarios que donaron soliciten la devolución de su dinero en la plataforma, pues todavía falta reembolsar el 90% de todo lo que se recaudó.
La campaña había sido puesta en marcha por integrantes de su equipo de representación luego de que Rourke recibiera una notificación legal para pagar 59.100 dólares en alquiler atrasado o abandonar la casa que ocupaba desde hacía más de una década en Los Ángeles.
Según se explicaba en la página del crowdfunding, el dinero tenía como fin “cubrir gastos inmediatos de vivienda” y “evitar” que el actor perdiera su hogar.
En pocas horas, la recaudación se acercó a los 100.000 dólares gracias a donaciones de desconocidos y seguidores preocupados por la situación. Sin embargo, la iniciativa se volvió controversial cuando Rourke publicó un video en Instagram desligándose por completo del fondo y asegurando que no había dado su consentimiento.
“Eso no soy yo, ¿ok?”, dijo entonces el actor en un mensaje grabado. “Si necesitara dinero, no pediría ninguna m… de caridad. Preferiría meterme un arma en el trasero y apretar el gatillo”, afirmó enojado
Insiste en las devoluciones
El jueves 15 de enero, Rourke volvió a expresarse en Instagram con una serie de mensajes aún más duros. Allí aseguró que no había cambiado de opinión y su abogada estaba “haciendo todo lo que está en su poder” para devolver el dinero.
“En verdad, todavía hay más de 90.000 dólares que deben ser reembolsados a las personas preocupadas que enviaron su dinero”, escribió el actor.
Sugirió, en cambio, que sus seguidores enviaran “fuertes oraciones” a su amigo Eric Dane, quien había revelado meses atrás que fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA).
En otro posteo, Rourke fue todavía más severo con sus adjetivos a la campaña de crowdfunding: “Una mentira malvada y cruel para estafar dinero usando mi p… nombre, tan jod… vergonzoso”. Advirtió además que habrá “repercusiones severas” para “el individuo que me hizo esta cosa tan mala”.
Sobre el tema de los reembolsos, Kimberly Hines, manager de Rourke desde hace nueve años, envió un comunicado a PEOPLE el viernes 16 de enero:
“Hemos dado luz verde y la documentación correspondiente para facilitar que todo el dinero sea devuelto a los donantes”. Hines también señaló que, mientras tanto, ella misma ha estado cubriendo gastos del actor, como el hotel, la mudanza, el almacenamiento de sus pertenencias e incluso servicios básicos.
Versiones enfrentadas: ¿hubo o no autorización?
Mientras el actor insiste en que no sabía de la existencia del GoFundMe y que jamás lo habría aprobado, Hines sostiene que la campaña fue creada con su conocimiento general, aunque reconoce que pudo no haber comprendido del todo su alcance.
En una extensa entrevista concedida a The Hollywood Reporter el 6 de enero, Hines explicó cómo se gestó la iniciativa. “Le dijimos: ‘Mickey, hay algunas personas que quieren ayudarte’. Él dijo: ‘Ok, genial’. No creo que haya entendido, y ahora esto se convirtió en un frenesí mediático y él explotó”, relató.
“Nadie está tratando de estafar a Mickey. Yo quiero que esté trabajando. No quiero que esté haciendo un GoFundMe”, afirmó. No obstante, la representante de Rourke también insistió en que sí existe una crisis financiera.
Según ella, el actor no tiene cuenta bancaria, no maneja tarjetas de crédito y vive “de cheque en cheque”. En la entrevista con dicho medio dijo que Rourke fue trasladado a un hotel en West Hollywood junto a sus perros y que luego se le alquiló un departamento en Koreatown para que se mude pronto.
La representante precisó también que la casa que ocupaba antes presentaba problemas graves como moho negro, falta de agua corriente y daños estructurales.
“Además de su asistente y su manager, no tiene a nadie en su vida”, dijo Hines. “Probablemente debería aceptar esta ayuda, porque a menos que vuelva a trabajar, solo puedo financiarlo por un tiempo. No soy una Getty. Soy una mujer trabajadora”.