El estreno de la película biográfica Giant, el 9 de enero, reunió a Pierce Brosnan y Amir El-Masry, quienes compartieron con The Independent cómo el relato del Príncipe Naseem Hamed busca inspirar a nuevas generaciones.
Brosnan interpreta al entrenador Brendan Ingle, mientras El-Masry da vida al emblemático boxeador británico de origen yemení en una historia que celebra la superación y la diversidad. Durante la preparación para el papel, Brosnan recurrió a una nariz protésica y una peluca, pasando largas horas en maquillaje cada mañana.
El actor reconoció que, a lo largo de su carrera, tuvo que equilibrar su imagen pública y sus propios desafíos personales: “A veces tomé decisiones que no debería haber tomado. Estaba luchando con quién era realmente y con la imagen que había construido de mí mismo. Pero, a medida que fui envejeciendo, sentí que tenía mayor libertad”.
El desafío de transformarse en pantalla
El actor de 72 años explicó que su formación teatral le enseñó a transformarse y que disfrutó interpretarse a sí mismo, aunque reconoció que no resulta sencillo. También destacó el desafío que implica dejar atrás la imagen pública construida a lo largo de los años y señaló que, si bien fue entretenido crear esa imagen, resulta igualmente interesante deshacerla.
Su compañero de reparto, El-Masry, recordó la huella que dejó Hamed en su vida: “Fue uno de mis héroes de la infancia”, afirmó. “Ver a alguien así convertirse en campeón mundial fue increíblemente inspirador. Fue un modelo a seguir excepcional”, agregó.
El actor señaló que interpretar a una figura tan icónica exigió un profundo trabajo de caracterización, que lo llevó de la admiración a la exigencia física del rodaje.
La admiración entre ambos actores se trasladó al set. El-Masry considera a Brosnan “un modelo a seguir, no solo por su actuación, sino por su forma de ser”. Durante el rodaje, El-Masry se dislocó un dedo y Brosnan ordenó demorar la producción para priorizar la salud de su compañero.
“Me dijo: ‘Olvídate de todo, la salud es riqueza’. Tiene sus prioridades claras, porque en situaciones así siempre te preocupa si la producción se va a enfadar contigo”, relató El-Masry sobre el Brosnan.
Identidad, pertenencia y desafíos en la industria
Ambos actores encontraron un sentido personal en su participación en Giant. Brosnan expresó a The Independent que “ser actor es un juego muy caprichoso. Esa duda constante te acompaña, pero también es lo que te impulsa. Constantemente te construyes y luego te destruyes, de la mejor manera posible”.
El-Masry agregó: “En la actuación hay que tener la piel dura, pero también saber por qué se está en esto: hay que amar el oficio, y no tener segundas intenciones”.
La historia personal de cada actor se entrelaza con la de sus personajes. El-Masry, nacido en Egipto y criado en Londres, explicó: “Siempre estás pensando: ¿cómo salgo de esa casilla? Y no se trata solo de la raza, sino también de la religión, e incluso de cómo te comportas”.
Aseguró que la industria suele encasillar y que ese desafío le resulta familiar, igual que le ocurrió a Hamed en el mundo del boxeo. Brosnan añadió: “Naseem y Brendan eran dos hombres apasionados y que sabían lo que era ser marginado por la sociedad”.
Brosnan repasó su propia infancia en Irlanda, donde fue criado por sus abuelos y luego se trasladó a Londres para reunirse con su madre: “Yo era un chico que venía de los campos y las orillas del río Boyne, intentando integrarme. Y teniendo que navegar por esta nueva tierra”.
El actor identificó matices de su pasado en los discursos de Ingle en la película, que abordan el odio, los prejuicios y el aislamiento. “También me vi reflejado en Naseem: este joven con tanta ambición, que intenta hacerse un lugar en el mundo, pero también consciente de que se está metiendo en la boca del lobo”, reflexionó.
Pasión, retiro y legado
El-Masry subrayó en entrevista la importancia de la autoconfianza y el sentido de pertenencia, al recordar que, de niño, pensaba que podía ser y hacer lo que quisiera, aunque con el tiempo la industria le mostró con rapidez quién era y lo encasilló.
Ambos reflexionaron sobre la jubilación y la pasión por su trabajo. El-Masry contrastó su carrera con el retiro temprano de Hamed y consideró que, para él, retirarse de la actuación a los 28 años simplemente significaría no amar lo que hace, y aseguró tener la certeza de que aún no ha sacado todo lo que necesita de la interpretación.
Brosnan, en la misma sintonía, expresó: “Es la vida creativa lo que me mantiene vivo. Tengo 72 años, el tiempo avanza y lo noto. Llevo mucho tiempo en este camino. Pero ¿qué otra cosa puedo hacer sino vivir la vida y el tiempo que me queda?”
Brosnan manifestó su deseo de que Giant transmita al público la convicción de que la pasión y la disciplina son vías para trazar el propio destino. En su opinión, la historia de Naz y Brendan enseña a tener valentía y a creer en uno mismo. “Espero que Giant también inspire a algunos chicos y chicas”, concluyó el actor.