El mensaje de Oprah Winfrey sobre la lucha contra la obesidad y su enfoque con medicamentos: “Dejé de culparme”

En una entrevista, la conductora se refirió a su nuevo proceso de transformación y la incorporación de fármacos para enfrentar trastornos desde una mirada libre de estigmas y reproches

Oprah Winfrey destaca el impacto de los medicamentos GLP-1 en el manejo de la obesidad y la salud mental (REUTERS/Mario Anzuoni)

Oprah Winfrey, reconocida por su influencia en los medios y como referente en bienestar y salud, compartió en diálogo con la Revista People aspectos personales sobre su larga lucha contra la obesidad, el papel de los medicamentos GLP-1 en su proceso de cambio y su renovada actitud vital. Próxima a cumplir 72 años y a lanzar su nuevo libro sobre libertad y salud corporal, la presentadora reflexionó sobre los retos, estigmas y aprendizajes que han marcado su recorrido.

Durante la entrevista, desde Australia, describió el impacto transformador de los tratamientos médicos: “Acabo de comerme un croissant. Y me lo comí entero”, relató sobre un desayuno reciente, destacando cómo su perspectiva en torno a la comida evolucionó: “Habría estado pensando: ‘¿Cuántas calorías tiene ese croissant? ¡Seguiría pensando en eso!’”. Ahora, afirma, esa inquietud ha sido reemplazada por calma: “No sentí nada. Lo único que pensé fue: ‘Tengo que limpiar estas migas’”.

Obesidad, medicamentos y nueva etapa vital

Winfrey reconoció a la Revista People que su experiencia con la obesidad estuvo durante décadas marcada por la autoexigencia y la idea de falta de disciplina. “Pensé que se trataba de disciplina y fuerza de voluntad. Pero dejé de culparme”, explicó. Comprender esta condición como enfermedad fue el punto de partida para probar los medicamentos GLP-1 hace dos años y medio. Esta decisión modificó tanto su relación con la comida como su propia autoimagen: “Me siento más viva y vibrante que nunca”.

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La presentadora atribuye a la genética y al entorno un papel clave en el desarrollo de la obesidad, promoviendo la eliminación del estigma (Foto AP/Matt Rourke)

El cambio ha sido profundo en su vida cotidiana. Pasó de ver el ejercicio como un castigo a considerarlo esencial y satisfactorio: realiza entrenamientos variados (cardio, senderismo, resistencia) y disfruta de la sensación de plenitud después de comer. “Ya no me castigo constantemente. Apenas reconozco a la mujer en la que me he convertido. Pero ella es una mujer feliz”.

Incluso relató que, al establecer rutinas saludables y realizar caminatas de 16 km, el “Punto de Suficiencia” (como lo define la Dra. Ania M. Jastreboff) la hacía recuperar peso. “Mi cuerpo me decía: ‘Estamos tratando de volver a esos 95 kg, chica’”. Asumir esta realidad, lejos de ser una derrota, la ayudó a dejar la culpa y buscar apoyo profesional.

Describió la llegada de los GLP-1 como “un alivio, un regalo”. Según Oprah, el medicamento es: “Una herramienta para ayudar a controlar los mensajes que se envían al cerebro sobre comer en exceso”. Los efectos secundarios, detalló, han sido mínimos y manejables: “Tuve algunos problemas digestivos, así que tengo que beber suficiente agua y tomar magnesio. Hay que empezar despacio y gradualmente”.

La presentadora atribuye a la genética y al entorno un papel clave en el desarrollo de la obesidad, promoviendo la eliminación del estigma (REUTERS/Kevin Lamarque)

Durante el inicio de 2024, suspendió temporalmente el tratamiento y notó que recuperó peso, comprendiendo así que el manejo de la obesidad es una cuestión a largo plazo. “La ausencia de ruido de comida me ha dado una fuerza serena que acompaña a todo lo que hago. Todo es más tranquilo y fuerte”, relató a Revista People. Conmovida por el beneficio obtenido, también costeó la medicación para personas cercanas que no podían acceder a ella.

Con la intención de contrarrestar la culpa y el estigma, la conductora compartió: “Si tienes obesidad en tu patrimonio genético, quiero que la gente sepa que no es tu culpa. Quiero que la gente deje de culparse por los genes y un entorno que no puedes controlar. Quiero que la gente tenga la información, independientemente de lo que decidas hacer con ella, ya sea que tomes los medicamentos o que quieras seguir con la dieta”.

Una presión pública y el proceso de aceptación

El peso de Winfrey fue motivo de atención mediática y tema de conversación pública durante más de cuatro décadas. Desde sus inicios en la interpretación, con su papel en El color púrpura, y el auge de su programa homónimo, la prensa y la opinión pública pusieron bajo escrutinio su imagen. “Oprah, más gorda que nunca”; “Oprah advirtió: ‘Haz dieta o muere’”, rememoró sobre titulares que la marcaron.

Oprah Winfrey enfrentó años de escrutinio mediático y presión social sobre su peso, lo que influyó en su autoestima y autopercepción (EFE/Kim Ludbrook)

La vergüenza y la decepción estaban presentes, incluso contando con medios para controlar su dieta y entrenadores personales. “Siempre he tenido confianza en todo lo que hacía, pero al mismo tiempo me sentía decepcionada por mi sobrepeso. ¿Me avergonzaba? Sí. ¿Me decepcionaba de mí misma por seguir fracasando? Sí, siempre. Sentía que era mi culpa”.

Algunos episodios fueron especialmente significativos en su historia personal. En 1988, pasó cuatro meses alimentándose exclusivamente de licuados antes de presentar en televisión un carro con 30 kilos de grasa, demostrando el peso perdido y el deseo de volver a usar jeans talla 48. Otra situación fue la presión para adelgazar antes de una portada de revista: “Simplemente, hacía lo mismo que el resto del mundo. Pensé que había demostrado mi fuerza de voluntad”, recordó.

A pesar de sus intentos, la autoaceptación resultaba difícil: “Quería ser una de esas personas que podían estar en paz con su sobrepeso. Pero todo en mi vida, en la cultura, en la sociedad, en mi mente, me decía lo contrario: ‘Has fracasado porque no has superado esto’”. Reconoció, además, los efectos sobre su salud: “No estaba sana con 95 kg. Mucha gente me dice que puede tener sobrepeso y estar sana. Yo no. Era prediabética y tenía niveles altos de colesterol”.

El momento decisivo llegó tras la presentación de un especial televisivo sobre la obesidad en 2023, que supuso una revelación sobre la naturaleza de esta condición: “Comprendí que comer en exceso no causa obesidad. La obesidad causa comer en exceso. Y esa es la experiencia más alucinante y liberadora que he experimentado como adulta”, explicó a Revista People.

La transformación de Oprah trascendió la salud física, fortaleciendo relaciones personales y su sentido de plenitud y bienestar integral (REUTERS/Mario Anzuoni)

Este proceso de transformación también se reflejó en otros aspectos de su vida. Las relaciones personales, incluido el vínculo con su pareja Stedman Graham, se fortalecieron, y la apertura emocional contribuyó a una sensación de mayor generosidad. La indiferencia hacia el alcohol fue una consecuencia inesperada de su nueva etapa de salud: “Literalmente me tomé 17 tragos una noche”, contó. Ahora, el interés desapareció.

La rutina física es imprescindible para Oprah Winfrey y su autopercepción mejoró notablemente. Según la estilista Nicole Mangrum, la confianza y el entusiasmo de la presentadora se perciben en cada aspecto de su día a día, incluido su renovado gusto por la moda. “Pensar en eso me habría sumido en una espiral de vergüenza hace 10 años. En este viaje, vestirse fue un placer”, afirmó sobre su estancia reciente en Australia.

El libro Enough: Your Health, Your Weight and What It’s Like to Be Free, coescrito junto a la Dra. Ania M. Jastreboff, se publicará el 13 de enero y busca ofrecer conocimiento e inspiración a quienes enfrentan retos similares. Hoy, con perspectiva, Oprah Winfrey celebra que cada desafío la llevó a este momento de plenitud y bienestar, convencida de que la serenidad alcanzada es, a la vez, un logro y un punto de partida.

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