Las remesas familiares enviadas a El Salvador, Guatemala y Honduras alcanzaron un monto total de USD 15,852 millones entre enero y abril de 2026, según informó la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y citó la agencia EFE.
El dato representa un aumento del 10.7 % respecto al mismo período del año anterior, lo que refleja la creciente dependencia de estos países del envío de dinero desde el extranjero.
De acuerdo a EFE, durante el primer cuatrimestre de 2026, las transferencias desde el exterior superaron en USD 1,530.5 millones a las del año previo, cuando la cifra ascendía a USD 14,322 millones.
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El flujo de remesas constituye una de las principales fuentes de ingreso para millones de familias en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica.
Distribución de las remesas por país
El reparto de las remesas en la región muestra diferencias notables. Guatemala recibió USD 8,431.6 millones, lo que representa el 53.2 % del total, mientras que Honduras captó USD 4,134,2 millones (26.1 %). Por su parte, El Salvador sumó USD 3,286.7 millones, equivalente al 20.7 % del monto general.
Los incrementos anuales también variaron entre los países. Honduras registró el mayor crecimiento con un 14.3 % más respecto a 2025. Guatemala experimentó un alza del 10.5 % y El Salvador tuvo un aumento del 6.8 % en la recepción de remesas durante el mismo periodo.
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La OIM destaca que, cada año, cerca de 500,000 personas de estos países buscan migrar de manera irregular hacia Estados Unidos, motivados principalmente por la búsqueda de mejores condiciones de vida.
Este flujo migratorio constante explica el peso relevante de las remesas en las economías locales.
El papel de Estados Unidos y el impacto social
Las remesas provienen mayoritariamente de Estados Unidos, país donde reside una numerosa comunidad de migrantes centroamericanos.
En el caso de El Salvador, más de 2 millones de salvadoreños viven en territorio estadounidense. Para este país, los envíos de dinero constituyen el principal sostén económico y se destinan, en su mayoría, al consumo de servicios.
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La importancia de este ingreso trasciende el plano individual, ya que las remesas son fundamentales para la estabilidad de muchas familias y contribuyen de forma significativa a las economías nacionales.
Las remesas familiares enviadas a El Salvador alcanzaron casi USD 10 mil millones en 2025 y llegaron a representar cerca del 24% del Producto Interno Bruto, según Infobae, un peso que confirma su lugar como principal fuente de divisas del país .
Ese flujo sostiene de forma directa la economía cotidiana de millares. Para el 43% de los hogares que reciben esos envíos, las remesas son su principal o única fuente de ingresos.
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El uso de ese dinero muestra que su función principal no es la inversión, sino la cobertura de gastos corrientes. Según Canal 12, el 77.3% de las remesas se destina a gastos de supervivencia, el 38.4% a servicios básicos, el 30% a emergencias, el 23.9% a salud y el 11.9% a educación.
La distribución territorial también refleja una fuerte dependencia en determinadas zonas del país. Según Canal 12, La Unión registra el mayor porcentaje de hogares receptores, con 46%; le siguen Cabañas, con 45%, y Usulután, con 43,7%.
Desde hace varios años, las autoridades salvadoreñas han afirmado que la migración irregular ha disminuido durante la gestión actual, en comparación con administraciones anteriores.
Sin embargo, la persistencia del fenómeno migratorio y el crecimiento de las remesas evidencian la continuidad de los desafíos económicos y sociales en la región.
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En resumen, entre enero y abril de 2026, los tres países del Triángulo Norte recibieron un volumen récord de transferencias desde el extranjero, consolidando las remesas como un elemento esencial en la vida cotidiana y en la economía de Centroamérica.