En las últimas semanas, El Salvador ha experimentado temperaturas extremas y condiciones atmosféricas inusuales. Ante la posible llegada temprana del fenómeno de El Niño en el territorio salvadoreño, ha generado preocupación entre agricultores, comunidades rurales y especialistas por los posibles efectos en el clima.
El fenómeno de El Niño es conocido por alterar los patrones normales de lluvias y temperaturas, provocando sequías, olas de calor y otros impactos que afectan la producción agrícola, la disponibilidad de agua y la salud pública.
Ante este contexto, es fundamental comprender en qué consiste este fenómeno y cómo puede incidir en el país.
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El nombre “El Niño” para este fenómeno climático se originó en las costas de Perú y Ecuador, donde los pescadores observaron la llegada de una corriente cálida en el océano Pacífico durante la época de Navidad.
Por esta razón, la llamaron “El Niño de Navidad”, en alusión al Niño Jesús. Décadas después, la ciencia adoptó este término para describir el calentamiento inusual de las aguas del Pacífico central y oriental, que altera patrones climáticos a nivel global.
Cuando se identificó la fase opuesta, caracterizada por el enfriamiento de esas mismas aguas, se le dio el nombre “La Niña”, para resaltar el contraste con “El Niño” y mantener la referencia al idioma y la cultura de la región donde fue identificado por primera vez.
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A continuación, se explica en 10 puntos qué es El Niño y cuáles pueden ser sus efectos en El Salvador:
1. El Niño es un fenómeno climático que se produce por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial. Este cambio de temperatura altera la circulación atmosférica y afecta el clima en diferentes regiones del planeta según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la organización Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
2. El fenómeno forma parte del ciclo ENSO (El Niño–Oscilación del Sur), que incluye tres fases: El Niño (calentamiento), La Niña (enfriamiento) y la fase neutral. Cada fase tiene efectos distintos sobre el clima global y regional, según el (NOAA).
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3. La duración de El Niño varía, pero generalmente se extiende entre 12 y 18 meses. Su aparición ocurre cada dos a siete años y la intensidad puede cambiar en cada evento (OMS).
4. En El Salvador, El Niño suele provocar una reducción de las lluvias, lo que incrementa los periodos de sequía. Las zonas más afectadas suelen ser aquellas ubicadas en el corredor seco, donde la agricultura depende de la estación lluviosa (OMM).
5. La disminución de precipitaciones impacta en la agricultura, especialmente en cultivos básicos como maíz y frijol. Durante episodios intensos de El Niño, se han reportado pérdidas de hasta el 60% en cosechas, según informes de organismos oficiales (FAO).
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6. El déficit de producción agrícola incrementa la inseguridad alimentaria, ya que la menor oferta de alimentos eleva los precios, reduce el acceso a productos básicos para las comunidades rurales y urbanas más vulnerables Organización Mundial de la Salud (OMS).
7. La escasez de lluvias afecta la disponibilidad de agua potable, ya que muchas familias salvadoreñas dependen de fuentes superficiales como ríos y pozos, los cuales ven disminuidos sus caudales durante los periodos secos, indicó la OMS.
8. El fenómeno también repercute en la generación de energía eléctrica, ya que el país utiliza recursos hídricos para producir energía. Menores caudales en los ríos pueden reducir la capacidad de las plantas hidroeléctricas, lo que obliga a importar electricidad o recurrir a otras fuentes, según la OMM.
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9. Las consecuencias en la salud pública son notorias, pues la inseguridad alimentaria y la escasez de agua incrementan la vulnerabilidad a enfermedades asociadas a la desnutrición y la falta de higiene, además de elevar el riesgo de migración forzada interna o hacia el extranjero.
10. Diferentes entidades aplican medidas de prevención y respuesta frente a El Niño, como el monitoreo constante de las condiciones climáticas, la distribución de ayuda humanitaria, la promoción de técnicas agrícolas resilientes y la gestión de recursos hídricos para reducir los efectos en las comunidades más afectadas.