El fútbol femenino salvadoreño vive una de sus instancias más relevantes de los últimos años. La Selección Mayor Femenina, dirigida por Eric Acuña, ya se encuentra en Puerto España, Trinidad y Tobago, con la mira puesta en sellar su pase a la siguiente fase del clasificatorio W de Concacaf.
Con la Copa Mundial de Brasil 2027 como objetivo principal, las “Cuscatlecas” afrontan el tercer y último partido de la primera ronda con una madurez futbolística que alimenta las expectativas.
La delegación salvadoreña, conformada por 23 jugadoras, llegó al Caribe el día de ayer, 15 de abril, con la misión de defender el liderato del Grupo F. Actualmente, El Salvador encabeza la tabla con seis puntos, producto de dos victorias en igual cantidad de presentaciones, superando a:
- Trinidad y Tobago (cuatro puntos)
- Honduras (uno)
- Barbados (cero).
El duelo ante las trinitenses, programado para este 17 de abril a las 16:00 horas en el Hasely Crawford Stadium, representa el último obstáculo de esta fase y podría marcar un antes y un después en el fútbol femenino nacional.
El panorama resulta favorable para la Selecta Femenina. Una victoria o empate asegura la clasificación directa a la última ronda eliminatoria. Además, sumar puntos incide de manera positiva en el ranking femenino de Concacaf, elemento clave para determinar los cruces en la fase final de 2025-2026.
Claves del partido ante Trinidad y Tobago
El enfrentamiento contra Trinidad y Tobago se perfila como un duelo de alta exigencia física . El equipo local, tradicional protagonista del Caribe, buscará sacar provecho de su potencia atlética y de la localía para desplazar a El Salvador del primer lugar.
La Selecta, sin embargo, llega respaldada por la solidez emocional y la convicción en su idea de juego. Aunque el empate les favorece, la directriz del cuerpo técnico es salir a buscar la victoria, enviando un mensaje claro a las selecciones del norte del continente.
El dominio del mediocampo y la velocidad en las transiciones ofensivas serán factores determinantes. Si las cuscatlecas logran imponer su ritmo asociativo y controlar la intensidad del rival, las posibilidades de consolidar el liderato aumentan significativamente.
Transformación estructural del fútbol femenino salvadoreño
El presente que hoy experimenta el equipo nacional no responde al azar, sino a una transformación profunda en la estructura del balompié femenino salvadoreño. El cambio comenzó con la llegada de Eric Acuña y un cuerpo técnico que aplicó métodos de alto rendimiento, similares a los utilizados por selecciones consolidadas en la región.
A nivel táctico, la Selección dejó atrás la actitud conservadora de años anteriores. Ahora apuesta por un fútbol propositivo, con presión alta y disciplina táctica. La efectividad goleadora y la capacidad para incomodar a rivales caribeños y centroamericanos demuestran el avance del equipo. El respeto ganado en la zona de Concacaf se refleja en la mejora continua en el ranking FIFA.
El crecimiento del fútbol femenino también se percibe en las tribunas. La afición salvadoreña reconoce el esfuerzo y talento de las jugadoras, quienes han logrado conectar emocionalmente con el público. El fútbol femenino pasó de ser una categoría secundaria a convertirse en motivo de alegría y orgullo nacional.
La Selección Femenina no solo disputa tres puntos en Puerto España. Juega por la consolidación de un proyecto que pretende, por primera vez, llevar a El Salvador a una Copa del Mundo Femenina. El sueño de Brasil 2027 está cada vez más cerca para la Selecta Femenina.