La Asociación Nacional de Trabajadores Agropecuarios (ANTA) de El Salvador confirmó este martes que, tras una reunión con representantes del Ministerio de Agricultura (MAG), ambas partes acordaron promover las siembras de invierno para el ciclo agrícola pertenecientes al 2026-2027 en todo el país a partir de la última semana de abril y la primera de mayo, dada la previsión de un periodo de lluvias seguido por una sequía prolongada a partir del 20 de julio.
La decisión marcó un quiebre con la práctica de las últimas décadas y surgió tras analizar informes climáticos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, por sus siglas en inglés (NOAA) de Estados Unidos, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA) y el Ministerio de Medio Ambiente (MARN).
Las entidades concluyeron que las lluvias iniciarían en abril, el periodo de invierno se extendería hasta la tercera semana de julio y la ventana óptima para cultivos sería excepcionalmente corta en comparación con ciclos previos. El antecedente de sequías registradas en años recientes y la incertidumbre sobre las siembras de verano o postreras reforzaron la urgencia de la medida.
Por su parte, la Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) ya había propuesto previamente modificar la fecha de siembra, sugiriendo que se realizara en la segunda semana de junio, momento en el que el invierno estaría plenamente establecido y el suelo contaría con la humedad necesaria para favorecer la germinación.
Luis Treminio, presidente de la organización, reiteró esta postura en una entrevista con la radio YSUCA y advirtió que, de no ajustarse el calendario agrícola ni atenderse los problemas estructurales del sector.
Alerta climática y reacción del sector agropecuario
Representantes de la ANTA recomendaron a agricultores maximizar el aprovechamiento del periodo inicial de lluvias, ya que se previó que el clima adverso limitaría las posibilidades de cultivo en la segunda mitad del año.
El acuerdo incluyó una campaña para motivar a productores y productoras rurales a intensificar las siembras durante la breve ventana favorable y un recordatorio de que el cambio climático amplificó la inestabilidad de los ciclos agrícolas tradicionales, según el monitoreo de la Red Agropecuaria MIRA y el MAG.
El alza del petróleo y el riesgo de especulación en insumos agrícolas
La segunda alarma detectada durante la reunión fue el posible impacto de la subida del precio del petróleo en el costo de los insumos. El comunicado de la ANTA advirtió sobre el riesgo de especulación en los precios, recordando el precedente de aumentos observados durante la guerra entre Ucrania y Rusia y recomendó vigilancia especial de la Defensoría del Consumidor.
La estrategia consensuada incluyó el fortalecimiento de la venta de insumos a precios preferenciales a través de AGROCENTA en sus 16 puntos de venta, y el aprovechamiento del programa de aumento de la producción del MAG, con la utilización de zonas de riego, humedales y material de apoyo técnico como achicadoras, punteras y membranas para reservorios.
El comité conjunto subrayó que la respuesta inmediata se fundamentó en dos ejes: la adaptación al pronóstico climático, con una ventana de siembras optimizada por la coincidencia de lluvias tempranas y sequía inminente, y la contención de shocks en el costo de insumos agrícolas debido al contexto internacional del mercado energético.
La medida buscó evitar una crisis de abastecimiento nacional y mitigar el impacto de factores externos sobre la seguridad alimentaria salvadoreña.
La ANTA instó a los productores a denunciar cualquier abuso en el aumento de precios o problemas derivados de sequías e inundaciones a las autoridades competentes.