El incremento de los precios de las gasolinas en Centroamérica ha comenzado a sentirse con fuerza en los bolsillos de los consumidores. La región, que depende casi exclusivamente de la importación de combustibles, enfrenta valores superiores a los USD 4 por galón, una cifra que ha generado inquietud por su repercusión directa en el transporte y la alimentación.
Las autoridades atribuyen el aumento a la inestabilidad de los mercados globales, consecuencia del conflicto en Oriente Medio. En países como Panamá, El Salvador, Honduras, Guatemala y República Dominicana, el precio del galón oscila entre USD 4,09 y USD 4,90. Tanto Nicaragua como Costa Rica superan los USD 5, aunque estas naciones aplican medidas particulares para mitigar el impacto.
Consecuencias inmediatas y reacciones de los consumidores
En las últimas jornadas, cientos de conductores han decidido llenar el tanque de sus vehículos antes de que los nuevos precios entren en vigor. El fenómeno se ha observado en varias capitales, donde las estaciones de servicio registraron largas filas apenas unas horas antes del ajuste tarifario.
El jueves, en la capital panameña, la gasolina de 95 octanos se comercializaba hasta en USD 4,62 el galón, mientras que la de 91 octanos marcaba USD 4,32. El diésel llegó a USD 4,76. Estos valores implican incrementos de entre USD 0,74 y USD 1,18 respecto a los precios previos, según la Secretaría de Energía local.
La reacción de los usuarios no se hizo esperar. Un taxista panameño relató que opta por conducir con las ventanillas abiertas, sin aire acondicionado, para reducir el consumo y evitar pérdidas. “Si sigue así, tendré que buscar otro trabajo”, reconoció, aludiendo a la imposibilidad de subir la tarifa sin autorización estatal.
Estrategias oficiales y medidas de contención
Varios gobiernos han recurrido a subsidios y congelamiento de tarifas para frenar la escalada. En Honduras, el Estado cubrirá la mitad del aumento en el precio de la gasolina regular y el diésel, una medida que representa un gasto semanal de unos 50 millones de lempiras (1,8 millones de USD).
La República Dominicana también ha optado por subsidiar los combustibles, destinando cerca de 19,8 millones de USD para evitar mayores incrementos. A pesar de estas intervenciones, productos como el queroseno han subido hasta USD 5,7 el galón.
En El Salvador, los consumidores se anticipan a las alzas abasteciéndose antes del cambio. El último incremento registrado fue de 25 a 26 centavos por galón, ubicando los precios en máximos de entre USD 3,85 y USD 4,09.
En Guatemala, el precio de la gasolina regular ha aumentado aproximadamente USD 1,30 en las últimas dos semanas. La cifra se sitúa actualmente entre USD 4,60 y USD 4,90 por galón. Las autoridades han desplegado operativos para evitar la especulación en las estaciones de servicio, ante las quejas de los ciudadanos por el aparente menor rendimiento de la gasolina.
El caso de Costa Rica y las particularidades de Nicaragua
La Refinadora Costarricense de Petróleo, encabezada por Karla Montero, explicó que el país realiza compras de combustible una vez al año, lo que permite negociar mejores precios en volumen y transporte.
Montero advirtió que, aunque esta estrategia ofrece cierta protección, la volatilidad internacional termina afectando a todos los mercados. En Costa Rica, el galón de gasolina se vende actualmente entre USD 5,07 y USD 5,11.
En Nicaragua, el precio de los combustibles permanece congelado desde abril de 2022. Los valores vigentes son de USD 5,06 para la gasolina superior, USD 4,94 para la regular y USD 4,47 para el diésel, según el Instituto Nicaragüense de Energía.
La región centroamericana enfrenta así una coyuntura desafiante. El aumento de los precios de los combustibles, derivado de factores internacionales fuera de su control, amenaza con encarecer el transporte y los alimentos, generando preocupación entre los gobiernos y la población.