Carlos Jairo Bedoya Naranjo: “Sin lectura, no tenemos futuro con nuestros jóvenes”

El secretario de Educación de Pereira explica por qué la ciudad puso la comprensión lectora en el centro de su política educativa. También cuenta cómo el piloto de “A leer en vivo” se incorporó al plan municipal de lectura con inteligencia artificial, seguimiento docente y acompañamiento de estudiantes mayores

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Carlos Jario Bedoya Naranjo, secretario de Educación de Pereira, Colombia

La Secretaría de Educación de Pereira trabaja con una convicción que su titular, Carlos Jairo Bedoya Naranjo, va a repetir varias veces durante el diálogo con Infobae: sin lectura no hay futuro educativo posible. Para el funcionario, la comprensión lectora de los estudiantes no es un área más dentro de la escuela, sino que es la base que permite aprender, participar, argumentar y proyectar una trayectoria después del bachillerato.

Pereira, un municipio colombiano con cerca de 500,000 habitantes en el área urbana, tiene, en palabras del Secretario, un trabajo arduo por delante: muchos estudiantes leen, incluso con cierta fluidez, pero no siempre comprenden el sentido de lo que leen. La escena que describe es conocida por cualquier docente: un alumno puede leer un texto “como un loro”, dice, pero no logra identificar el mensaje central. Allí aparece el problema que la ciudad quiere enfrentar.

En ese marco se inscribe el plan municipal de lectura y, dentro de esa estrategia, el piloto de “A leer en vivo” que comenzó a implementarse con estudiantes de 4º y 5º grados. La plataforma diseñada por Ticmas y liderada por Sandra Chica, la CBO de la compañía, combina inteligencia artificial, lectura en voz alta y datos de seguimiento para fortalecer la fluidez y la comprensión lectora. La propuesta incluye actividades gamificadas para los estudiantes y ofrece a los docentes información y planificadores semanales para acompañar mejor las intervenciones en el aula.

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La experiencia, según cuenta el secretario, provocó una respuesta inmediata en los chicos: sorpresa, entusiasmo, deseo de participar. A la vez, abrió una dimensión pedagógica más amplia: la herramienta no solo busca mejorar la fluidez y la comprensión, sino acompañar el trabajo docente, entregar datos, ordenar la planificación semanal y sumar a estudiantes de grados superiores como tutores de los más pequeños.

Carlos Jairo Bedoya Naranjo

¿Qué datos tienen sobre alfabetización y comprensión lectora en el municipio?

—En comprensión lectora estamos por debajo del 50%. Tenemos un trabajo inmenso por hacer. Muchas veces encontramos estudiantes de grados superiores, de décimo y onceavo, que no comprenden lo que leen. Uno hace ejercicios con ellos y ve esa dificultad. Ahí necesitamos herramientas innovadoras, proyectos distintos, alternativas que enamoren a los estudiantes.

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¿Cómo funciona el Plan Municipal de Lectura?

—Debemos fortalecer los hábitos de lectura, pero no se trata solo de que el estudiante lea. Yo puedo poner a un estudiante a leer y puede leer perfecto, “como una lora”. Pero, si después le pregunto qué leyó, cuál era el objetivo, cuál era el mensaje central, muchos no me lo pueden decir. Entonces, ¿qué buscamos con el plan lector del municipio? Necesitamos ciudadanos críticos, reflexivos y participativos. Eso se logra cuando tenemos una buena comprensión lectora. Venimos capacitando a más de ciento sesenta docentes en distintas instituciones educativas, con prácticas pedagógicas orientadas a este trabajo.

En ese contexto aparece “A leer en vivo”. ¿Qué tiene la plataforma que le interesó tanto?

—Quedé gratamente sorprendido con el plan piloto. Estuvimos en la Institución Educativa Juan XXIII y vivimos una experiencia muy hermosa con los chicos. Primero, ellos entraron como si los hubiéramos llevado a Disney. Entraron a la sala, vieron que era para ellos, vieron los audífonos, los colores, la posibilidad de seleccionar, de grabarse, de escucharse, de borrar. No lo podían creer. Si nuestros niños se motivan y les presentamos algo diferente, aprovechan la oportunidad. Eso fue lo que vimos. Inmediatamente se pusieron a trabajar, a grabar, a escucharse. Para ellos era aprendizaje, pero también juego. Lo tomaron como algo divertido, y eso es muy valioso.

¿Por qué eligieron trabajar con estudiantes de 4º y 5º grados?

—Porque en esos cursos, los estudiantes ya tienen una base. No digo que estén leyendo perfectamente, pero tienen una formación inicial. Son niños de nueve o diez años, todavía muy receptivos. Están abiertos, dispuestos, como esponjitas que reciben, captan e interiorizan. Es un momento muy importante para intervenir. Si fortalecemos la comprensión lectora, podemos marcar una diferencia hacia el futuro. Buscamos que se enamoren de la lectura. Que leer no sea algo maluco, algo obligatorio, sino algo que les dé placer, como ir al cine, ver televisión o jugar un partido de fútbol.

¿Cómo fue el compromiso de los docentes?

—Nos sorprendió el compromiso del rector, la coordinadora y los docentes. Han conformado un grupo muy fuerte. A veces parece que ellos mismos fueran a usar la herramienta, porque están muy compenetrados con el piloto. Se les nota el entusiasmo, la entrega, el estar pendientes de los niños: si están grabando, si se están escuchando, si avanzan. Y algo importante: logran una atención que muchas veces en una clase magistral normal no se consigue. La plataforma les entrega elementos adicionales a los docentes. No es solo una herramienta para el estudiante, también es una herramienta pedagógica para el maestro. Le ayuda a hacer seguimiento, a planear la semana, a tener una ruta. Eso engancha al estudiante, pero también engancha al docente. Y cuando el docente se entusiasma, el proyecto tiene otra fuerza. Por eso digo que llegó como anillo al dedo para complementar el plan municipal de lectura.

Además de los docentes, aparecen los estudiantes más grandes. ¿Cómo se integraron al piloto?

—En Colombia los estudiantes de décimo y onceavo deben prestar servicio social. En la institución, el rector, la coordinadora y los docentes vieron que había niños de 4º y 5º que necesitaban más refuerzo. Entonces propusieron sumar a estudiantes de grados superiores para acompañarlos y funcionó muy bien. Los niños de primaria ven a los otros como referentes. Son los grandes del colegio, los que ya van a salir, los que están por convertirse en bachilleres. Cuando esos estudiantes mayores se acercan para ayudarlos, se genera algo muy positivo. Además, los chicos de décimo y once también aprenden. Cuando uno enseña, aprende dos veces. Ellos refuerzan su propia comprensión lectora, asumen responsabilidad, se comprometen y al mismo tiempo ayudan a los más pequeños.

¿Cómo imagina el futuro de Pereira si se fortalece la lectura desde la escuela?

—Lo primero es instalar en los chicos el chip de que la lectura es un placer y no una obligación. Que disfruten leer. En ese momento van a ver que la lectura es una herramienta para aprender y que les abre puertas. Si logramos eso con los estudiantes de básica primaria, vamos a tener mejores bachilleres en el futuro. Vamos a mejorar los resultados en las Pruebas Saber, que en Colombia son importantes para el ingreso a la universidad. Vamos a tener estudiantes con más argumentos, con más capacidad de discutir, de replantear, de pedir con fundamento. Hoy alrededor del 46% de los estudiantes que terminan el bachillerato ingresan a la educación superior. Necesitamos llegar por lo menos al 75%. Cada año terminan cerca de 4.000 estudiantes de grado once. Queremos que 3.000 o 3.500 puedan entrar a la universidad. Se construye una ciudad más educada, más competitiva, con más oportunidades. Una buena educación superior abre muchas puertas. Incluso puede permitir que muchos estudiantes accedan a becas, no solo en la región o en el país, sino también en el exterior. Por eso creo que “A leer en vivo” puede ayudar a cerrar brechas. Hoy nuestros egresados están en desventaja frente a estudiantes de colegios privados o frente a jóvenes que llegan de otras partes del país o del mundo. Si fortalecemos la lectura y la comprensión, los hacemos más competitivos. Les damos más herramientas para su futuro.

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