“Transformación Digital Educativa en América Latina y el Caribe: ¿dónde estamos y hacia dónde vamos?” es el título del informe de Fundación Ceibal presentado por Jesica Pouzo Paccosi, Gerente del proyecto EdTech Initiative y Carolina Duer Coordinadora Académica en el marco de las jornadas convocadas por Ticmas en la 50° Feria del Libro
Entender la transformación y brechas tecnológicas regional es una urgencia para la toma de decisiones. El estudio, elaborado en el marco del proyecto EdTech Initiative, liderado por la Fundación Ceibal de Uruguay y financiado por el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá, “se basa en una herramienta diagnóstica que recoge y sistematiza las percepciones de actores gubernamentales y no gubernamentales en 25 países de la región.”
La presentación del Informe en el auditorio de Ticmas contó con dos instancias, primero a cargo de Jesica Pouzo Paccosi, seguida por Carolina Duer que de forma clara y basadas en la evidencia explicaron los diversos grados de madurez de los sistemas educativos a partir de la transformación digital que atraviesa a América Latina y el Caribe.
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<b>Tres ejes de trabajo</b>
El proyecto se organiza en torno a tres dimensiones u objetivos principales, el primero de ellos es la generación de nueva evidencia- eje en el que se inscribe el informe diagnóstico presentado- seguido por el eje del fortalecimiento de capacidades institucionales y en tercer lugar, Movilización de conocimiento regional.
Este eje se vehiculiza a través de la red LATE (Red de Latinoamérica y el Caribe para la Transformación Digital Educativa) que reúne actores de gobierno, academia e investigadores, incluso durante la presentación Jesica Pouzo Paccosi invitó a los presentes interesados a sumarse a la misma.
A su vez, el proyecto está atravesado transversalmente por tres ejes temáticos que son la vulnerabilidad socioeconómica, el aprendizaje a lo largo de toda la vida y la integración de la inteligencia artificial en la educación.
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<b>Alcance y metodología</b>
Este informe diagnóstico surge de un primer relevamiento realizado en 25 países de América Latina y el Caribe, con un total de 180 respuestas recopiladas, donde las expositoras señalaron que el mapa de cobertura alcanza “casi toda la región”.
La selección de los perfiles consultados se realizó a través de una curaduría colaborativa con los socios subregionales. Los actores fueron identificados en función de sus trayectorias, experiencias y roles, y luego convocados a completar la encuesta. Si bien, el informe no pretende ser una evaluación exhaustiva ni un informe rígido aporta “una aproximación analítica de la experiencia de cada uno de los respondientes en función de los sistemas educativos de sus países”.
Los 180 respondientes fueron agrupados en cinco perfiles, organizados a su vez en dos grandes categorías que son actores gubernamentales y quienes “viven la política educativa en el territorio”. En el primer grupo se encuentran líderes del sistema educativo, líderes pedagógicos y líderes de tecnología. En el segundo grupo territorial se encuentran actores escolares en educación básica (toda la comunidad educativa) y el llamado tercer sector; es decir sociedad civil, investigadores y universidades
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<b>Nueve pilares temáticos y una guía de recomendaciones </b>
La encuesta se estructura sobre 9 pilares temáticos distribuidos en dos grandes dimensiones flexibles que son pilares estratégicos y pilares tácticos. Mientras que los primeros abordan el marco de referencia de la transformación digital educativa e incluyen contexto, identificación de problemas y definición de éxito. Los segundos, se refieren a los componentes prácticos de implementación como dispositivos, conectividad, plataforma, programas, datos y formación docente.
La herramienta presentada apunta a relevar el nivel de madurez en el que se encuentran los sistemas educativos de cada país en su proceso de transformación digital.
La presentación concluyó con una guía recomendaciones dirigidas a los sistemas educativos de la región para enfrentar nuevos desafíos ante la transformación y brechas digitales.
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Entre ellas se destacan: Institucionalizar la transformación digital educativa como política de Estado, mediante el desarrollo de normativas, que los procesos de transformación puedan trascender los ciclos políticos; Garantizar conectividad universal con estándares de calidad; Adoptar un modelo integral de provisión de tecnología; Consolidar ecosistemas de datos interoperables; Establecer marcos plurianuales y acuerdos de continuidad, este último punto calificado como “importantísimo para asegurar la sostenibilidad” y la institucionalización de la participación territorial.
“Dar voz a la comunidad educativa” para crear un verdadero rol activo en la implementación y la evaluación de las políticas públicas vinculadas a la transformación digital educativa.