“Yuval Harari dijo hace pocos días que por primera vez en la historia de la humanidad no sabemos cómo va a ser el mundo dentro de 10 años, no sabemos cómo va a ser la educación, cómo va a ser el trabajo, cómo van a ser las relaciones personales. Sin embargo, algunos referentes de tecnología se animan a indagar en este futuro y uno de ellos es Joan Cwaik, nuestro invitado de hoy.”, inició la charla Patricio Zunini para dar comienzo a un nuevo episodio del podcast de la solución integral educativa Ticmas.
En un mundo donde la tecnología parece “que va revolucionar todo”, Cwaik invita a reflexionar no solo sobre la transformación sino también cómo es prepararse para los cambios que vienen.
La angustia, la forma y los tiempos
“En la educación primaria, secundaria, universitaria, post-universitaria, el problema no es el contenido. El problema es justamente la forma, porque hay una expectativa muy grande y una falta, un desajuste de expectativas muy grandes entre las formas de la educación del siglo XXI de 2026 y la forma en la cual corren los avances técnicos”, subrayó Cwaik.
Y explicó: “En tan solo 20 días hemos visto cómo las compañías tecnológicas lanzan modelos todas las semanas, lanzan funciones todas las semanas, lanzan propuestas de valor que generan desplazamientos económicos, que generan desplazamientos de startups y emprendimientos en forma permanente. Y eso genera una angustia al estudiante, y la angustia no se habla en los tableros de productividad, los tableros de educación.”
“El ser humano vive una angustia permanente producto de una tecnología que evoluciona a pasos agigantados y a pasos absolutamente acelerados. Y esa angustia es fundamental y la vemos en carne propia en cualquiera de las personas que están en proceso de educación. Y yo siempre recalco que las cosas en la vida llevan tiempo.”, reflexionó.
E insistió en poner el foco en los tiempos: “Tenemos un motor externo que cambia en forma permanente, con un contenido que puede desajustarse. La educación es muy distinta a consumir un scroll infinito de TikTok o un like o una liberación de dopamina. Y eso también genera una batalla bastante injusta sobre el hecho de educar en una forma lineal, en una forma que corra por uno, frente a un mundo que corre por 50.”
¿Qué estudiar hoy?
En este presente donde la IA continúa evolucionando la pregunta sobre el mundo del trabajo del futuro adquiere nuevas dimensiones y preocupaciones. “La programación te da una forma de pensar distinta, una forma de resolver los problemas distintos. Como estudiar un lenguaje, como estudiar un idioma, ¿por qué voy a estudiar inglés hoy si un modelo de inteligencia artificial me puede transcribir o traducir todo al instante? El hecho de estudiar un idioma te da una forma distinta de resolver un problema, un pensamiento lateral muy, muy valioso. El hecho de la tarea en sí de programar, del codeo tecla por tecla o línea por línea, se está volviendo obsoleto. La IA está desplazando trabajos.”, reflexionó el especialista.
Y planteó: “En cada revolución tecnológica que atravesó el mundo, se dice que siempre la creación de empleos nuevos que surgen es mayor a los empleos que desaparecen o se reconvierten. El Fondo Económico Mundial habla de un saldo neto positivo de 80 millones de puestos laborales. Ahora, ¿quién va a acceder a esos 80 millones de puestos laborales?”
“Es una paradoja hoy de los adolescentes. Hoy muchas veces una habilidad de inteligencia artificial te da más valor en un mercado que una carrera de cuatro, cinco o seis años o que una ingeniería. Y esa habilidad es una habilidad quizás autodidacta, una habilidad que surge de la curiosidad o de la proactividad. Entonces, el saldo va a ser positivo. El desplazamiento es real. Los tiempos son hiper dinámicos y creo que hay muchos problemas de forma.”, insistió.
Capacidades del futuro: velocidad de aprendizaje
“La verdad es que nadie tiene la receta mágica, la fórmula mágica. Ojalá la tuviese para compartir. Personalmente, creo que, en primer lugar, tenemos que alfabetizarnos informacionalmente”, señaló.
“En segundo lugar, el hecho de desarrollar el pensamiento experimental, porque frente a tantas soluciones permanentes tenemos que generar este ejercicio permanente de probar, experimentar y ser mucho más científicos o mucho más curiosos en el hecho de experimentar. Y lo que me parece que es fundamental para pensar es la flexibilidad cognitiva, desarrollar esta plasticidad que tenemos. Está demostrado desde la ciencia que el cerebro del ser humano puede aprender a lo largo de toda su vida. No hay una edad determinada para terminar de aprender.”, aseguró Cwaik.
Y reflexionó: “Los profesionales del futuro que mayor valor agregado van a tener o que están teniendo hoy en día, no se miden ni por el currículum, ni por el título, ni por la experiencia profesional, sino que se mide por la velocidad de aprendizaje. Un profesional que tenga una velocidad de aprendizaje mayor a otro o una velocidad de desaprendizaje, de desaprender.”
Y aclaró: “No vengo a decir que los títulos no son relevantes, porque acá yo soy un fiel defensor de la escuela y la educación en todos sus formatos, porque además el título lo que te da también es una prueba a los procesos. Entonces, que vos tengas un título también demuestra que vos pudiste cumplir un proceso de 4, 5 o 6 años con todo lo que eso implica. Un proceso humano, un proceso de equipo, eso también te demuestra. Y la experiencia profesional también es fundamental porque te demuestra la experimentación en campo.”
“Ahora, la velocidad de aprendizaje está muy vinculada con la flexibilidad cognitiva, con esta capacidad que yo tengo como profesional de aprender a desaprender, de aprender a un modelo nuevo, de tener esta flexibilidad. Y no es algo cómodo. Es un acto enorme de conciencia y un acto enorme de rebeldía, porque estamos rebelándonos frente a lo cómodo, frente a la gratificación instantánea, frente a la solución fácil que pueden ser muchas veces los algoritmos.”, destacó.
El hype y ruido de la IA
“Tenemos que separar la señal del ruido. No todo se resuelve con inteligencia artificial. Muchos problemas son de resolución humana. En segundo lugar, tenemos que pensar, antes de cualquier integración de inteligencia artificial, pensar primero la tarea antes que la herramienta. Estamos todos corriendo frente a la novedad tecnológica”, resaltó Joan Cwaik. Y señaló: “Hoy en día parar la pelota o pensar es un acto punk.”
“Es muy difícil imaginarnos un mundo mejor con la tecnología y lo vemos en la ciencia ficción, por ejemplo. Hay un concepto que a mí me gusta mucho más que apocalípticos e integrados en este siglo XXI, que es el de agentes que buscan con la tecnología ser aceleracionistas o agentes que buscan ser desaceleracionistas. Y cada uno tiene que encontrar su velocidad determinada para conducir el carro de la tecnología, la inteligencia artificial, la educación, la empleabilidad.”, explicó.
Y aseguró: “No podemos trabajar igual, ni estudiar igual, ni enseñar igual con las herramientas que hoy en día tenemos. Porque no podemos tapar el sol con la mano.
La tecnología vino para quedarse. La tecnología está reconfigurando las reglas del juego. Y eso forma parte de lo que yo denomino velocidad de aprendizaje como componente fundamental que agrega valor a nivel profesional en el siglo XXI.”
La velocidad de América Latina
“Latinoamérica tiene menos del 2% de inversión mundial en inteligencia artificial, incluyendo a Brasil. Hay 13 de los 19 países de América Latina que no incorporan inteligencia artificial básica en sus planes de educación. Mientras que países como Estados Unidos tienen una ley nacional de alfabetización de inteligencia artificial obligatoria.”, resaltó con preocupación Joan Cwaik.
Y planteó: “Eso nos abre la importancia de acelerar el debate regulatorio, el debate de la importancia de la educación, de la capacitación docente. Porque hay muchos docentes que dicen, me encanta la tecnología, pero no sé cómo aplicarla, cómo poder llevarla al aula, cómo poder generar una regla sana. Entonces, empiezan a surgir los extremos en la educación. El extremo de la prohibición o el extremo del entusiasmo exacerbado producto de la tecnología, que eso produce también impactos.”
Y resaltó: “Es fundamental pensarlo como región, pensarlo como país, pensar la responsabilidad como padres también. No es que es tecnología blanco o negro, es tratar de incorporarla con criterio y con una velocidad correcta de aprendizaje.”
Además reivindicó el aburrimiento y también la inutilidad ya que “La utilidad de lo aparentemente inútil, que es un concepto de Barry Schwartz. En lo aparentemente inútil uno aprende un montón. Entonces, yo reivindico en los colegios el aburrimiento, reivindico el aprendizaje de lo teóricamente inútil. Obviamente que reivindico el rol de la tecnología en un montón de procesos y no nos quedemos con la división simplista de tecnología sí, tecnología no, inteligencia artificial sí, inteligencia artificial no. Creo que el debate es absolutamente otro y está más en torno a habilidades, competencias, formas, velocidades, regulación, rol de los estados, rol de los organismos internacionales para poder hacerle frente a esta revolución.”
Por último, reflexionó: “Soy optimista de que el ser humano de alguna forma va tomando aprendizajes en ese sentido y espero que a nivel empleabilidad, a nivel educación, podemos tomar aprendizajes positivos para poder surfear esta ola de la mejor forma posible.”