
La lectura es una de las actividades más enriquecedoras que podemos realizar. Permite conocer mundos imaginarios, destacar nuevas ideas y entender perspectivas distintas a la nuestra. Sin embargo, el no tener una correcta alfabetización provoca un rezago en la forma de leer y escribir, e incluso en todo el aprendizaje que adquirimos a lo largo de la vida.
Si desde la vida escolar no se enseña de la forma correcta a leer y sobre todo a comprender lo que se lee, es poco probable que se logre formar un interés por aprender, así como un hábito de lectura. De hecho, organismos interncionales como el Unicef han señalado que hay una crisis de aprendizajes, la cual se agrava en zonas de América Latina y países de bajos recursos, con la que los estudiantes no logran avanzar debido a su poca o nula compresión de textos.
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Abordar nuevos métodos de enseñanza permite reducir estas brechas educativas que con el tiempo se transforman en desigualdades laborales, económicas y sociales. Uno de los métodos actuales que permite hacer un trabajo distinto y con buenos resultados sobre la lectura de comprensión es la neurociencia.
Por qué leer es bueno, según la neurociencia

De acuerdo con la Universidad Anáhuac, la neurociencia es aquella diciplina que estudia el desarrollo, estructura, función, farmacología y patología del sistema nervioso. Debido a que analiza las conexiones cerebrales y su vinculación con la parte externa del cuerpo, permite que se analicen cuestiones como la motricidad, la lingüística y otros procesos que involucran diferentes áreas del conocimiento.
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Estudios realizados por instituciones como la Universidad de Stanford y la Universidad de Harvard han demostrado que la lectura regular no solo estimula el cerebro, sino que también puede tener numerosos beneficios para la salud mental y emocional. Así mismo, investigaciones publicadas en las revistas científicas Brain Connectivity y Neuroimage señalan que la lectura puede reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la empatía y la inteligencia emocional, y ayudar a prevenir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Además, la exposición a diferentes puntos de vista y experiencias a través de la lectura puede ampliar nuestra perspectiva del mundo y mejorar nuestra capacidad para relacionarnos con los demás.
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Aplicar la neurociencia para aprender a leer

El rol del cerebro en la lectoescritura es esencial en la educación inicial, ya que proporciona a los docentes herramientas valiosas para mejorar el aprendizaje de los estudiantes y apoyar a quienes enfrentan dificultades, según lo evidenciado por los avances de la neurociencia. Este campo de estudio ha demostrado la conexión estrecha entre el cerebro y el proceso de la lectoescritura, revelando cómo dicha actividad estimula el desarrollo cognitivo.
Los recientes hallazgos en neurociencia resaltan cómo las experiencias de aprendizaje modelan el cerebro a través de sinapsis constantes. Este proceso, que se establece sobre todo en los primeros 15 años de vida, confiere al cerebro cierta plasticidad para seguir adaptándose y fortaleciendo las conexiones neuronales más activas.
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La importancia de estas investigaciones recae en que incluso los cerebros ya maduros se alteran estructuralmente con la adquisición de conocimientos. “La lectura es un aprendizaje, no espontáneo; requiere la interacción de varias partes del cerebro que, al interrelacionarse, forman un circuito cerebral,”destaca un articulo de la Fundación Germán Sánchez. Además, la lectura y la escritura como medios principales de transmisión de información en la sociedad actual subrayan la necesidad imperiosa de estas habilidades, lo que refuerza la relevancia del conocimiento docente sobre el funcionamiento del cerebro en la educación inicial.
Entender la forma en que el cerebro maneja la lectoescritura permite a los educadores brindar un mejor soporte a estudiantes con dificultades, y al mismo tiempo, comprender cómo este proceso contribuye al desarrollo cognitivo. Mientras los avances de la vida moderna y la acumulación de tensiones pueden desconectar nuestras capacidades cerebrales, el estudio de la neurociencia presenta potenciales soluciones para mejorar las prácticas educativas.
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