Ticmas Talks: Acciones para combatir el bullying

Un nuevo encuentro propuesto por la experiencia educativa Ticmas para ocuparse de las más importantes cuestiones que se dan en torno a la educación. Esta vez, el invitado fue el experto Diego Núñez que se ocupó del bullying.

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El acoso es una realidad que deja cicatrices profundas en la vida de quienes lo experimentan y en toda la comunidad escolar.(Imagen Ilustrativa Infobae)
El acoso es una realidad que deja cicatrices profundas en la vida de quienes lo experimentan y en toda la comunidad escolar.(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las #TicmasTalks son encuentros propuestos por la experiencia educativa Ticmas para ocuparse de las más importantes cuestiones que se dan en torno a la educación. Mes a mes son invitados distintos expertos que hablan de procesos de enseñanza, la relación entre escuela y trabajo, las últimas experiencias sobre la incorporación de tecnología, etc. Esta vez, el encuentro estuvo dedicado a un tema crucial: el bullying.

El acoso es una realidad que deja cicatrices profundas en la vida de quienes lo experimentan. Pero el bullying y el cyberbullying no solo afecta a las víctimas, sino que también deja un impacto significativo en toda la comunidad escolar. Por esta razón, la charla se llevó a cabo con el propósito de concientizar, educar y trabajar en la prevención del bullying. Participó como invitado Diego Núñez, un mediador mexicano con una vastísima experiencia en la resolución no violenta de conflictos.

Núñez implementa talleres de prevención en diversos tipos de violencia, dirigidos tanto a poblaciones específicas como a instituciones y empresas, y lo hace a través del método “Paxia”; término que, en su etimología, significa “ciudad de paz”:

“Es una metodología de prevención de violencia, que se desarrolla en espacios educativos, más que nada en escuelas públicas”, explicó Núñez. El proyecto Paixa nació en la casa-hogar Puerta Abierta de Querétaro, con la particular idea de que ya no sean necesarias las casas hogares y los centros de rehabilitación. “Pero cada vez hay más”, dijo Núñez, “y eso nos habla de problemáticas que no se están solucionando en nuestra sociedad, nos habla de niños que no son cuidados o que son abandonados”.

Diego Núñez
Diego Núñez

Yendo al tema escolar: ¿cuáles son las prevalencias que pueden predisponer al bullying?

—Es un tema complicado, porque a medida que vamos adentrándonos en el tema de la violencia nos damos cuenta que es una cuestión estructural. Hay ciertas situaciones o condiciones del entorno que posibilitan que pueda crearse a futuro este tipo de violencia. El estudio formal del bullying se da desde los años 70. De hecho, es un psicólogo europeo el que acuñó el término a partir de una relación que hace de niños que habían estado sufriendo bullying en las escuelas. Entonces, como tal, es algo nuevo. Apenas lo estamos desmenuzando. Pero es algo que siempre ha estado. Afortunadamente la sociedad reacciona y estamos formando los grupos necesarios para combatir esta situación.

¿Cuáles son las señales de alarma para reconocer que un chico podría ser víctima de acoso?

—Los psicólogos observamos la conducta. Cuando un padre nota un cambio drástico en el comportamiento de su hijo, y, más que nada, un cambio dirigido a la inhibición de las emociones —como no hablar o no expresar las emociones como lo hacía—, se da cuenta de que algo está ocurriendo. De hecho, a nosotros, como seres humanos, nos distingue la palabra. En el bullying puede haber una amenaza del victimario y la capacidad de hablar del niño se ve influenciada por este miedo. Entonces, lo primero que vamos a notar, antes de las agresiones y de la violencia física, es el comportamiento del niño o la niña. Si vemos que se está guardando muchas cosas, que no las puede expresar, ahí hay una situación. Eso es lo que nos va a prender el foco.

¿Cómo se invita a un chico a expresar esas sensaciones, esa tristeza que lo recorre?

—Nosotros en Paxia tenemos una metodología que es a partir del ambiente colaborativo, los juegos y el arte. Los adultos podemos ir al psicólogo y hablar 30 o 40 minutos; la psicología con los niños es a través del juego, del arte, de los recursos simbólicos que todavía no están estructurados como el lenguaje adulto. Es muy difícil que un niño te comente lo que está viviendo en la escuela. Entonces, una manera pertinente de acercarnos es a través del arte. Darles las herramientas a ellos para que puedan expresar libremente las situaciones que están ocurriendo y ahí es el mediador quien, con cierta experiencia, va a observar qué dice el niño con esa expresión simbólica para intervenir de la manera más adecuada. Es muy importante que les demos valor al arte y al juego. En las escuelas estamos acostumbrados a un tipo antiguo de transmitir el conocimiento. Yo invito a todos a que lo hagan de una manera más libre, más abierta, que permita expresarse a los estudiantes. Con niños casi siempre es la pintura. Con adolescentes está la poesía, el teatro, e incluso buscar qué es lo que les gusta a ellos, como el rap. “¿Qué es lo que sientes? Vamos a escribirlo”. Al fin y al cabo es poesía, es literatura.

En la pandemia, las escuelas notaron que una de las cosas más importantes a trabajar eran los sentimientos. Las materias artísticas, que históricamente fueron relegadas por las más tradicionales, ganaron protagonismo. ¿Cómo se abordó desde ese entonces el bullying?

—Es un proceso. Repito: apenas en los años 70 se empieza a teorizar desde la investigación de psicología el abuso. Estamos en el proceso en el cual nos centramos en la víctima, pero no en el victimario. En las escuelas siempre hay algún tipo de violencia, pero lo que no entiendo es que el victimario parece ser el grano negrito del arroz que hay que sacarlo. Es más, si puedes expulsarlo, mejor. Pero nos estamos olvidando de algo muy importante: la violencia no nace en las escuelas. La violencia es cultural. La violencia está en la escuela, está en la calle, está en las familias. Nos hemos olvidado de atender, al menos en el campo educativo, al victimario. Está bien atender a la víctima, cierto, pero también hay que escuchar al victimario. Por qué lo realizó, qué sintió, qué está pasando con él, por qué lo quiere realizar. Y obviamente hay que hacer todo un proceso, que es el de perdón, de disculpa, de reparación de los daños. Y es algo que se está dejando de lado. Nos centramos mucho en la víctima y no en quien realiza la acción. Y creo que hay que centrarnos en esa persona para no estigmatizar ni encasillar, porque yo he visto cómo niños que acosan los compañeros empiezan a ser excluidos, a ser expulsados y ellos mismos se ponen la máscara de chico malo y llevan esa máscara ya a la sociedad.

La escuela debe crear espacios seguros (Imagen ilustrativa Infobae)
La escuela debe crear espacios seguros (Imagen ilustrativa Infobae)

En la primera pregunta hablamos de la prevalencia del bullying. Ahora querría preguntarte sobre las estrategias para desincentivarlo.

—Volvemos a lo estructural, que fue lo mismo que respondí en aquella pregunta. Si analizamos cómo es culturalmente nuestra sociedad, en México se está promoviendo una cultura de muerte. Ya sea desde el Estado como desde otras expresiones; la música, por ejemplo. Nosotros podemos crear espacios seguros en nuestras escuelas, podemos dar charlas y talleres, pero a veces no podemos incidir más allá. Hay que tener conciencia de eso, hay limitantes estructurales, mientras no cambie la manera de hacer política y economía…

Pero, perdón que te interrumpa. Entiendo a lo que vas. Sin embargo, la escuela tiene la responsabilidad de sostener un entorno más empático. Incluyo a docentes, directivos, padres, alumnos.

—En el aspecto educativo, lo que proponemos desde Paxia es llevar espacios ajenos a la lógica de transmisión de conocimientos ortodoxa de la institución y crear espacios libres, espacios de arte, espacios más humanos: espacios seguros. Se pueden hacer muchas cosas con el trabajo comunitario. A mí me gustan mucho los huertos urbanos. Me gusta trabajar con la música. Se pueden implementar muchas estrategias, pero va a depender siempre de la población, de los recursos. Creo que respondería igual que a la interrogante anterior. El arte es un camino para crear la cultura de paz.

Hablamos de bullying, pero, si hablamos de ciberbullying, casi podríamos hacer las mismas preguntas. ¿Cómo se acompaña a un chico que es víctima de bullying por redes?

—Creo que es importante que el colegio, obviamente a través de la autorización de los padres, tenga un cierto control de los celulares. También les aconsejo a los padres que tengan plataformas para observar qué ven los niños. Hay muchas en internet a las que cualquier niño puede tener acceso y son informaciones que todavía no pueden procesar adecuadamente. Mientras se promueve el pensamiento crítico en los estudiantes, unas primeras medidas serían tener el control de las páginas a las que acceden. Hasta hace poco en México, los menores de edad de entre 12 y 18 años, si cometían alguna falta en contra de la ley, no tenían el seguimiento de un mayor. Ya actualmente las leyes han cambiado afortunadamente, pero hay que informarles a los alumnos que lo que hagan tiene repercusiones. Y, en caso de que sean víctima de ciberbullying, que también sepan que se puede dar un seguimiento a eso: hay grupos, institutos y, lo más importante, leyes que respaldan a los niños, a los adolescentes en estos temas.

¿Las señales del ciberbullying son como las que hablamos antes?

—Es un poco difícil darse cuenta. Pero también diría que puede ser a través del mismo comportamiento del niño. Me acuerdo de algunas mamás —pero ellas habían detectado una situación de pornografía infantil— que notaron cambios repentinos en que sus hijos. Se encerraban, no querían salir, no querían convivir. No querer salir del cuarto, estar en el celular, puede ser una señal de alarma.