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Estudió en la NASA y triunfa con el análisis de datos: “Es una carrera con pleno empleo y abre el juego como ninguna”

Fredi Vivas, CEO de una empresa especializada en big data, explicó de qué se trata su profesión, una de las que tendrá mayor demanda en los próximos años. “Es raro, pero los perfiles que mejor se insertan son los que no vienen de tecnología”, dijo

Entrevista a Fredi Vivas - #TV

Fredi Vivas sintetiza su experiencia en Singularity, la universidad que impulsan la NASA y Google, con una frase: “Por momentos parece que estás boludeando, pero después te das cuenta de que aprendiste mucho más que en cualquier otro lado”.

En 2017, Vivas ganó una beca que ofreció Singularity para hacer el Global Solutions Program (GSP). Durante un verano, fue el único representante argentino en la sede de la NASA, en California. La pregunta que intentaron responder fue: “¿Cómo impactamos la vida de más de un billón de personas usando tecnologías exponenciales?”. Cuando terminó la experiencia, encontró una veta que ya venía craneando y que hasta el momento era un campo casi inexplorado en el país: la ciencia de datos.

-¿Qué cosas que viste te abrieron la cabeza?

-Por un lado, cuestiones más tecnológicas como blockchain, internet de las cosas o robots. Me podría haber quedado un año entero jugando con eso. Pero fundamentalmente me llevé otra mentalidad de ver las cosas: esto de pensar una solución para un problema a través de la tecnología. Cuando estudiás una carrera como ingeniería, quizás recibís mucha formación en tecnología, pero no tanto en resolución de problemas. Ellos hacen mucho foco en técnicas de emprendedurismo o innovación. Otro punto clave es hablar con gente de otros países y entender sus realidades.

-Uno se imagina que va a un gigante tecnológico, pero el fuerte está en los vínculos.

-Sí, la experiencia que más me traje es haber tratado con gente de diferentes lugares, con conocimientos e inquietudes distintos. Por ejemplo, hablé con un japonés que construía robots para levantar piedras después de un terremoto. Gente que se pone algo en la cabeza y no duerme hasta conseguirlo. Ese foco me resultó muy inspirador. Uno tiene la sensación de que Silicon Valley es Silicon Valley porque tienen plata nada más. Por supuesto que la plata influye, pero hay un montón de otras cuestiones.

Fredi Vivas, científico de datos (Crédito: Santiago Saferstein)

-¿La forma en que trabajan?

-Trabajan con un enfoque de abundancia. Buscan que no pensemos como si nos faltaran recursos, sino como si los tuviéramos. Esa forma de ver más positiva te va a ayudar a ir desandando el camino. Es una de las cosas que más tomo, sobre todo en una industria donde todavía no hay un camino hecho. Allá tienen una cultura de la experimentación. De arrancar pequeños, de explorar. No comprometerse a largo plazo con algo, sino ver si ese es el camino.

Casi veinte años atrás, Vivas (39) había estudiado ingeniería en sistemas. En ese momento ni se le cruzaba por la cabeza la posibilidad de vivir de los datos. Lo más cercano, por entonces, era lo que hacían los supermercados, que analizaban los tickets de los clientes y, a partir de ello, armaban las góndolas. Ponían, por ejemplo, las papas fritas al lado de las cervezas.

Después de trabajar muchos años en la industria del software, se aburrió y decidió iniciar su propio camino. Junto a dos amigos, fundó RockingData, que hoy tiene clientes de la envergadura de Quilmes e YPF. “Empezamos a ver casos de éxito y buscamos cómo escalarlo. Sucede que, al ser algo tan disruptivo, todo el mundo te escucha, pero nadie entiende bien lo que les estás diciendo”.

-¿Puede sobrevivir una empresa hoy sin prestar atención a sus datos?

-Hace unos años se decía que perdían competitividad. Ahora se dice que pueden desaparecer. No sé si es tan así. Quizás es un poco drástico, pero sí van a perder un montón de posibilidades. Qué cosas no estás viendo que podrías hacer mejor, distinto. Se dice que solo el 20% de la información del mundo está siendo analizada. El otro 80% nadie nunca la miró. Estamos en un camino muy inicial.

Junto a sus amigos Martín Maffioli y Diego Oyola, fundó RockingData

-¿Hay una estimación de cuántos profesionales faltan?

-Hay algunas encuestas que dicen que entre el 75 y 80 por ciento de las empresas va a contratar científicos de datos en los próximos cinco años. Por lo tanto, se podría inferir que faltarán muchos profesionales. Hoy la demanda no llegó al pico todavía. Muchas organizaciones todavía no conocen el potencial de los datos. No solo empresas. Imaginate universidades: podrían detectar los alumnos que tienen chances de dejar la carrera e intentar retenerlos. Siempre se empieza por una pregunta. Y después sigue fijarse si con los datos que tengo podría responderla. Ese proceso siempre es más seguro que guiarse por la intuición o la experiencia personal. Se busca apoyar ese instinto con datos cuantitativos y que de ahí surja la mejor decisión.

-¿Un chico que termina la secundaria tiene la posibilidad de estudiar ciencia de datos en una universidad pública?

-No, la verdad que no. Pero va a pasar más rápido de lo que pensamos. Hay carreras que sirven de base como actuario, por ejemplo, o estadística, marketing, administración de empresas. Son carreras que te enseñan una visión de negocios que te puede servir para después fortalecerla técnicamente y resolver problemas. No buscamos hacer tecnología, sino casos de negocios para resolver problemas. Es raro, pero hoy en general, los perfiles que mejor se insertan son los que no vienen de la tecnología.

-¿Traen una mirada más holística?

-Sí, parecería contraintuitivo, pero la ciencia de datos está abriendo el juego a un montón de otras disciplinas. Una vez en la actividad, hay un abanico de cursos y posgrados para especializarse. De todas maneras, ya hay conversaciones para que haya carreras de grado en instituciones públicas. Aunque falta algo central: el perfil del científico de datos no está del todo definido. Entonces, quizás sería demasiado pronto. No se tienen todas las respuestas.

Vivas también da conferencias sobre el potencial de los datos

-¿Cuáles serían todas las respuestas?

-Yo tampoco tengo todas, pero puedo imaginar algunas. Un científico de datos tiene que saber de varias cosas: estadística, matemática, programación. Tiene que saber trabajar en equipo, saber comunicar información. El proceso parte desde la obtención de la data, el análisis, encontrar hallazgos y después comunicarlo. Todo ese proceso involucra un montón de habilidades. Es un trabajo super creativo. Por eso, hasta podría incluir arte y oratoria la carrera.

-¿Por qué creés que chicos que ya nacen con tecnología bajo el brazo todavía les cuesta inclinarse por este tipo de carreras?

-No sé si tengo una respuesta. A mí me pasó que estudié ingeniería, pero nunca fui bueno en matemática. Tuve profesores que me dijeron que no eligiera ingeniería porque no me iba a ir bien. Tenía sentido: sufrí un montón y tuve que estudiar el doble para resolver problemas matemáticos. Solemos ver la matemática, la física, la estadística como un cuco. Pero este proceso es distinto. Incluso hay sociólogos trabajando con datos. Abre un juego que nunca pasó en la historia de la tecnología.

-De las carreras tecnológicas sería la más blanda…

-Sí, absolutamente. Como científico de datos, es probable que no seas bueno en todo. Quizás tenés fortaleza en matemática y te cuesta comunicar. O viceversa. En lo que seas bueno, podés entrar en esta industria. Creo que ese es el mensaje. Es importante remarcar que es una de las carreras con pleno empleo en el mundo. No conozco gente que sepa de esto que no tenga trabajo. Lo cual no es poco. Cuando sos joven, cuesta un montón conseguir el primer trabajo.

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