Amante de lo viejo, el diseñador construyó su casa sobre el chasis de un camión. “Lo que para otros es basura para mí es un mueble, una parte de una pared, o un objeto que decora un local”
Amante de lo viejo, el diseñador construyó su casa sobre el chasis de un camión. “Lo que para otros es basura para mí es un mueble, una parte de una pared, o un objeto que decora un local”

Por María Alvarado

Lo que se encuentra en la calle, en un volquete, en una casa en demolición o una estación de tren abandonada, bajo sus ojos y su talento, puede transformarse, volver a ser útil o convertirse en un objeto de diseño de su casa de decoración. Adrián Tomás Rastalsky, conocido como "Bobby", por su amor a Bob Marley, definitivamente cree en las segundas oportunidades. Un tacho oxidado, una polea, un fierro todo puede ir a parar a un restaurante o la casa más cool y trendy. Fiel a su estilo, bien industrial, vive en un tráiler reciclado.

Armó su casa arriba del chasis de un camión con todo lo que le iba sobrando. "No compre nada para hacerla. El piso, por ejemplo, lo hice con una jaula que desarmé", explica. Arrancó muy joven, y aprendió a diseñar, sobre todo, en la escuela de la calle. "Primero laburé haciendo camisas -continuó-, estudié diseño de moda y trabajé con marcas de ropa. Me encantaba hacer las vidrieras. Siempre estuve relacionado al diseño. La vidriera es escenografía y una casa también lo es, solo que tiene una escenografía más constante. La decoración y la arquitectura son casi lo mismo. Por eso muchos estudios de arquitectura se dedican al interiorismo".

Bobby Rastalsky en la heladería Negra, uno de sus últimos proyectos. Su sello inconfundible es el estilo industrial
Bobby Rastalsky en la heladería Negra, uno de sus últimos proyectos. Su sello inconfundible es el estilo industrial

-Del diseño de ropa pasaste a hacer muebles, casas y hasta obras más grandes. ¿Cómo se dio ese salto?

-Juntando cosas viejas terminé haciendo la casa de decoración Die Ecke. Y a la construcción me volqué porque vendía ropa y era yo el que hacía las vidrieras. Y a partir de eso pasé a hacer locales. Es muy escenográfico y en una casa sucede lo mismo. Mi primera obra fue la ampliación de la galería de mi suegra. Después, un amigo me pidió una casa entera. Y, así, siguieron varias casas y hasta una galería de tres pisos en Villa Langostura.

Todo lo hago con cosas de demolición, con un estilo bien industrial. Cuando me contrataron para hacer la galería les pedí plata a los clientes para empezar a comprar cosas viejas. Me dieron una suma importante y compré puertas, ventanas y fierros, todo viejo. Les dije que vengan a ver qué había hecho con la plata. Cuando llegaron se agarraron la cabeza y me dijeron: 'Yo con esto hago un asado'. Finalmente, cuando vieron la obra terminada les gustó tanto que me dieron una segunda parte en la que debía trabajar.  

El cuarto de su casa está toda confeccionada con objetos reciclados. Sus materiales predilectos son la madera y el hierro
El cuarto de su casa está toda confeccionada con objetos reciclados. Sus materiales predilectos son la madera y el hierro

– Le tomaste el gustito a usar y reciclar lo viejo…

– Agarrar algo y reciclarlo es muy copado. Compro todo de demolición, remates, y de donde sea. Vivo dando vueltas y buscando entre los que compran y venden. Me van pasando datos de quienes tienen cosas que se pueden reciclar y voy a donde sea en mi chata a buscarlas. Compré cosas hasta en Uruguay.

Puse una casa de decoración porque ya era tanto lo que tenía juntado que podía venderlo. Levanté de la calle triciclos viejos, vigas y pedazos de madera. A veces me da vergüenza porque levanto cosas de los contenedores también. Siempre terminan en algo. Una vez agarré un baúl que estaba detonado y lo arrastré y llevé a un restaurador amigo. Cuando le pido que lo arregle ni él lo quería hacer. Finalmente lo convencí y se vendió volando en Die Ecke. Lo que para otros es basura, para mí es un mueble, una parte de una pared, o un objeto que decora un local. 

– ¿De dónde viene esa creatividad, ese amor por lo más artesanal?

-Mi viejo es igual a mí, un artesano. Hacía cuchillos y de hecho le sigo llevando cosas para hacer. A veces le llevo un tacho, tres patas y le digo: "Haceme un trípode", y me lo hace. Entras a su casa y está lleno de cosas y vas caminando entre fierros, palitos y maderas. El tema es que cuando estás armando algo y decís: "Necesito un palito oxidado", eso no se puede comprar. Me encanta hacer mis cosas. Cuando voy a mi casa en Uruguay me pongo a arreglar  lo que sea. Hago los aleros, agrando la casa. Si tengo que soldar sueldo, si tengo que cortar corto.

Los dueños de NEGRA le dieron piedra libre a Rastalsky para que haga su magia. Como siempre los elegidos fueron el hierro oxidado y la madera
Los dueños de NEGRA le dieron piedra libre a Rastalsky para que haga su magia. Como siempre los elegidos fueron el hierro oxidado y la madera

– ¿Cuáles son tus materiales u objetos preferidos?

– La combinación de la madera y hierro es lo que más me gusta. El lapacho de demolición, el hierro oxidado y las zorras de tren. Vivo comprando esas cosas. Nada más satisfactorio que levantar algo que me guste de un volquete y que termine en un local de decoración. O algo que estaba tirado termine siendo parte de mi casa. No se trata de un tema de plata. Tiene un sabor especial, y de ser algo único.

Me gustan las cosas inglesas, de estaciones, guinches y ganchos. Me encantan las poleas y todas las cosas viejas. Desde un tacho oxidado, una rueda o una polea. Todo lo pesado, el estilo industrial, siempre me fascinó y, ahora además, está muy de moda. Algunos lo llaman "estilo tren". Acabo de comprar 10 vagones de tren en Uruguay. Todo de madera de lapacho. Voy armar allá algunas cosas para clientes de ahí.

El restaurante “Porco” en Tigre tiene el sello Rastalsky. “Me gustan las cosas inglesas, de estaciones de tren, guinches y ganchos. Me encantan las poleas y todas las cosas viejas. Desde un tacho oxidado, una rueda hasta una polea. Todo lo pesado, el ‘estilo industrial’, siempre me fascinó y, ahora además, está muy de moda”
El restaurante “Porco” en Tigre tiene el sello Rastalsky. “Me gustan las cosas inglesas, de estaciones de tren, guinches y ganchos. Me encantan las poleas y todas las cosas viejas. Desde un tacho oxidado, una rueda hasta una polea. Todo lo pesado, el ‘estilo industrial’, siempre me fascinó y, ahora además, está muy de moda”

– Además del estilo industrial, ¿cuáles son las tendencias en el diseño?

El sistema de construcción en seco está pisando fuerte. Es más rápido, más barato y más ecológico. Hoy todo va a lo más sustentable e inteligente. Yo estuve en un curso de placas de pared hechas en Polonia. Se hacen con lo que sopla del trigo de los campos. Lo que vuela del trigo se junta en bolsas y se prensa para hacer placas térmicas. Además de aislar el ruido, mantienen el calor en invierno con el mismo calor que genera el cuerpo humano.

Ahora estoy trabajando en un proyecto de 28 casas en Maschwitz que son todas así. Todas van a ser sustentables, con acopio de agua, paneles solares, y estas placas. Los termotanques solares devuelven a la red la energía que no usan. A la larga todo se va a construir así. Además, van a tener huertas y animales. Las casas están levantadas porque además de solucionar el tema del agua y la humedad, es más práctico. Si hay un problema de algún caño no hay que romper. 

– ¿Cuáles son tus proyectos preferidos?

– Todos me encantan porque siempre trabajo fiel a mi estilo. No hago algo que no me gusta aunque me lo pidan y encarguen.  La galería de tres pisos en el sur fue todo un desafío, sobre todo, por dónde estaba ubicada. El restaurante "Porco" en el Tigre, hecho con todos materiales reciclados, me encanta. Ahora estoy trabajando en la ampliación de "La Pebeta" en Cardales, que empezó siendo una proveeduría. "Negra", un local de helados y café, en el bajo de San Isidro, es otro de los locales más recientes. La idea era hacer algo opuesto a las típicas heladerías tradicionales que suelen ser blancas. Elegimos el negro como color, y usamos todo hierro y madera. 

SEGUÍ LEYENDO: