¿Qué va a pasar con la soja en 2024?: precios mundiales en baja, tipo de cambio, retenciones e inflación auguran muy poca rentabilidad

A valores constantes, en abril los productores recibirían el ingreso más bajo de los últimos 12 meses, 45% menos que el mes pasado e incluso 43% menos que en abril del año pasado, cuando Sergio Massa lanzó la tercera edición del “dólar soja”

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En soja, la proyección es de 15.350 millones de dólares, el nivel más alto desde la campaña 2013-2014 y con un alza del 40 % respecto al ciclo 2019-2020. EFE/Gustavo Ércole/Archivo
En soja, la proyección es de 15.350 millones de dólares, el nivel más alto desde la campaña 2013-2014 y con un alza del 40 % respecto al ciclo 2019-2020. EFE/Gustavo Ércole/Archivo

Aunque se espera que en 2024 la balanza comercial de la Argentina mejore fuertemente respecto de los casi USD 7.000 millones de déficit que registró el año pasado, eso sería mérito de las buenas lluvias y la superación de la sequía y del aumento de las exportaciones de energía y minería más que de lo que la actual política económica le ofrece al campo.

Un informe de la consultora Equilibra calculó que la actual combinación de precios internacionales en baja, alta inflación local, pauta devaluatoria del 2% mensual y retenciones sojeras al 33% harán que hacia abril, inicio de la etapa más intensa de liquidación de la cosecha gruesa, los productores reciban, a valor real (esto es, descontado el efecto de la inflación), el valor más bajo de los últimos 12 meses.

Proyecciones

Según las proyecciones de Equilibra en base a los precios internacionales, el tipo de cambio oficial, el 33% de derechos de exportación y la pauta de devaluación, en abril el valor de la soja neto de retenciones será para los productores de $155.555 la tonelada (a valores de diciembre de 2023). Esto es, un valor 45% inferior al de cuando el actual gobierno aumentó 118% el tipo de cambio oficial y anunció una pauta de devaluación nominal del 2% mensual, muy por debajo de la tasa de inflación de diciembre (25,5%) y de la que se espera para enero, febrero y marzo de este año, debido a la inercia inflacionaria y el aumento de más del 54% del índice mayorista el mes pasado.

El informe muestra que en abril de 2023 el precio de la soja era de USD 551 la tonelada en el mercado de Chicago, lo que con un dólar oficial a $215, un “contado con liqui” de $405 y un mix 50/50 entre ambos tipos de cambio, daba un “dólar soja” de 300 pesos. Así al exportador le quedaban, a valores de diciembre de diciembre pasado, $261.355 por tonelada. A lo largo de 2023, por la baja gradual del precio mundial, lo recibido por el exportador osciló, pero estuvo siempre por sobre los $155.355 por tonelada que (siempre a valores de diciembre 2023) recibirían los productores en abril.

El resultado podría ser incluso peor, porque si bien el valor referido para abril por el cálculo es de 452 dólares, el precio internacional de la soja ya perforó los USD 450 la tonelada. La otra pinza que deprime el ingreso prospectivo de los productores es que el tipo de cambio real (esto es, el poder adquisitivo interno del dólar) es cada vez más bajo, pues la inflación viaja a más del 20% mensual, al menos diez veces más rápido que la pauta de devaluación del 2% del tipo de cambio oficial.

El cálculo de la consultora permite entender la fuerte resistencia de productores y entidades del campo al aumento (del 31 al 33%) de las retenciones a la exportación de harina y aceite de soja, y el aumento del 12 al 15% a las de maíz, trigo y girasol y al mismo porcentaje a la casi totalidad de los productos del campo. Esto hizo, por caso, que para evitar la suba ya se hayan registrado declaraciones anticipadas de exportación de maíz (el otro cultivo fuerte de la “cosecha gruesa”) por 17 millones de toneladas. El gobierno corre así el riesgo de quedarse sin el pan y sin la torta.

El informe de la consultora que encabezan Martín Rapetti y Diego Bossio dice también que si bien este año se espera una notable mejora del intercambio comercial de bienes y servicios en 2024, “no sabemos si se podrán acumular los USD 7.300 millones de Reservas Netas (RIN) pautados con el FMI”.

Equilibra proyecta una recuperación de agrodivisas por USD 14.000 millones (producto de la superación de la sequía y el buen efecto de la lluvia sobre la cosecha gruesa, no así sobre la fina) a lo que se sumarían mayores ventas externas de Energía y Minería.

Las importaciones de bienes, en tanto, serían USD 15.000 millones menos que en 2023, debido la fuerte recesión: el PBI, excluido el agro, caería casi 6% en 2024 la sustitución de importaciones energéticas.

El informe espera un mayor ingreso de capitales privados (inversión directa y de portafolio), parcialmente compensado por mayor salida de fondos debido al aflojamiento del cepo y un mayor pago de vencimientos de deuda.

La meta de acumulación de reservas acordada con el Fondo Monetario, concluye el informe, se cumpliría solo si el dólar oficial no se atrasa respecto de la inflación, el ingreso supera el ingreso de capitales, los pagos pendientes de importación y dividendos se manejan “con cautela” y el sector público consigue “fondos frescos” de organismos internacionales, como el propio FMI.