Las consultoras coinciden en que el primer semestre del año tuvo costados positivos para la economía, pero no fue feliz en lo político. Alertan sobre la suba del dólar y la caída del consumo y también les preocupa que se estén quemando herramientas de intervención que serían útiles en 2027 para contener al dólar. Todas ven a la Argentina financiándose en el mercado internacional de capitales tras la baja del riesgo país y ven favorecida a la inflación por la caída internacional de los precios del petróleo.
EconViews, que dirige Miguel Kiguel, señaló que “el capítulo más positivo del semestre fue, sin dudas, el cambiario” por la acumulación de reservas con el dólar quieto. El informe advierte que “la foto no es tan buena. Se intercalaron meses buenos con meses flojos, sin que la actividad lograra encaminar una tendencia clara, y con los sectores que crecen siendo más intensivos en capital que grandes empleadores. Se esperaba también que la expansión monetaria, derivada de la compra de reservas, empujara la remonetización vía crédito e impulsara la actividad. Sin embargo, eso no ocurrió porque el crédito se estancó y chocó de frente con el aumento de la morosidad bancaria.”
Para EconViews, “la otra cuenta pendiente es la inflación. Si bien viene en descenso, en los primeros meses del año mostró registros por encima de lo que el Gobierno y el mercado habían proyectado. En diciembre el mercado esperaba una inflación de 20,1% para todo el año, y según el último REM ahora espera 30,5 por ciento”.
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El frente político
Otro obstáculo es el frente político. “Lo que iba a ser un semestre de viento en popa, y que tuvo como hito la aprobación de la reforma laboral, terminó opacado por el Adornigate, que dominó tres meses la agenda y consumió capital político que hubiera sido preferible gastar en otra cosa”, subrayó la consultora, que advierte que en el segundo semestre los desafíos se ordenan en esos mismos ejes: en lo político, el Gobierno arranca con un lavado de cara e indica que Diego Santilli como jefe de Gabinete “puede servir como puente en la resquebrajada relación con el PRO y con los gobernadores, aunque habrá que ver cómo navega la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo”, evaluó EconViews.
El desafío más exigente es despejar el programa de vencimientos del año que viene para entrar a 2027 con más oxígeno y sin que la deuda sea un riesgo latente
En el plano económico, señaló, “los desafíos principales siguen siendo consolidar la desinflación y lograr un crecimiento más generalizado, pero el contexto será distinto al del primer semestre porque sobre todo en lo cambiario, el escenario será menos cómodo. Esperamos que el tipo de cambio esté más presionado y que el BCRA compre menos reservas, y habrá que ver cuánto espacio queda para mantener tasas bajas. Ahí es donde se hará más evidente el trade-off entre priorizar la estabilidad cambiaria o sostener tasas bajas para impulsar la economía, con la presión adicional de llegar con una actividad más pujante a un año electoral”.
En lo estrictamente financiero, en tanto, “el desafío más exigente es despejar el programa de vencimientos del año que viene para entrar a 2027 con más oxígeno y sin que la deuda sea un riesgo latente. El semestre que arranca no va a ser fácil, pero tampoco empieza desde cero. El Gobierno llega con una mejor posición de reservas, una inflación que retomó el camino descendente y un volantazo político. Lo más difícil será convertir un semestre financieramente sólido en algo que también se sienta en el bolsillo y que, llegado 2027, pueda trasladarse a las urnas”.
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Petróleo, naftas e inflación
La consultora 1816 hace foco en la inflación. El informe indica que “habría perforado el 2% en junio, según varias mediciones, y el mercado de bonos piensa que continuará bajando hasta la zona de 1,4% en el cuarto trimestre. La velocidad de la desaceleración dependerá en parte de YPF. La nafta debería bajar alrededor de 16% para acomodarse a los menores precios del petróleo (considerando la relación nafta/Brent del día preguerra) lo que, de implementarse, tendría un impacto directo en el IPC de 0,65 puntos porcentuales (sin contar efecto indirecto). El tema es que durante meses la nafta fue más barata de lo que correspondía (por el buffer o colchón), de modo que el sobreprecio actual lo que hace es compensar a las petroleras. Si el objetivo es compensar todo el buffer (priorizando a accionistas de YPF), la nafta debería mantenerse a precio actual hasta mitad de noviembre (asumiendo este valor en pesos del petróleo Brent). Si el objetivo es desinflar ya, veremos movimientos”.
Además, el informe señala que “por la suba del spot los préstamos en dólares ex tarjetas bajaron las últimas 10 ruedas, algo inédito en 2026 (había mucho incentivo cuando el tipo de cambio parecía fijo en $1.400), y la venta de la cosecha de soja es la más lenta de últimos 10 años (los productores vendieron solo el 41% de la producción 2026, según datos a la cuarta semana de junio). El BCRA compra menos dólares, pero es tal el cambio de mirada del Gobierno sobre la importancia de acumular reservas que el Central sigue teniendo saldo positivo el 100% de las ruedas. En vez de vender spot el Gobierno abastece la demanda de divisas vía bonos dollar linked. Calculamos que los privados ya tienen bonos por aproximadamente USD 7.700 millones de valor nominal”. Otro dato que resalta es que en mayo el superávit comercial “le ganó por mucho a la compra de dólares para atesoramiento y volvió a marcar récord la liquidación por deuda externa de empresas y provincias”.
La consultora F2. que dirige Andrés Reschini. señala que “en términos de tipo de cambio real la suba que sufrió el dólar mayorista entre el 2 de julio (último con operaciones en NY) y el 29 de mayo (+5,6%) significó un alza del 2%, de modo que buena parte del desempeño del tipo de cambio nominal puede ser explicado por el comportamiento de las principales monedas de la región, China y Estados Unidos”.
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Cobertura cambiaria
El informe agrega que “la demanda por cobertura cambiaria se profundizó y forzó al BCRA (y al Tesoro) a incrementar las intervenciones en la curva dollar-inked para suavizar la presión sobre el dólar, además de que el BCRA debió reducir sus compras de divisas dejando así más oferta disponible para el resto del mercado. La posición corta del BCRA de USD 193 millones a fin de mayo habría crecido a fin de junio y el contrato de fin de julio acumuló un interés abierto de USD 2.022 millones cuando para esta altura del mes anterior la posición acumulaba USD 1.384 millones en interés abierto. Pero el desarrollo de la semana trajo consigo el relajamiento del dólar en el mundo, buenas noticias en materia de expectativas inflacionarias locales, la baja en el Riesgo País y refinanciación de REPOs del BCRA. Con todo esto, el volumen de operaciones tanto en futuros como en la curva de soberanos dollar linked fue reduciéndose notablemente. Sumado a ello en la rueda FOREX del viernes, aún con el feriado en el norte se liquidaron casi USD 800 millones entre los cuales el BCRA logró compras por USD 100 millones, que es el mayor saldo desde el 10 de junio. De modo que hubo señales de una demanda por divisa más débil, que habrá que confirmar en las próximas jornadas”.
F2 coincide en la mejora de imagen del Gobierno y concluye que “fue una semana con buenos datos, luego de la renuncia de Adorni, una figura que le pesaba al oficialismo. Pero donde siguen quedando dudas es en el nivel de actividad, que no logra un despegue sostenido en Consumo, Industria y Construcción, los principales demandantes de empleo. Asimismo, el crédito tuvo un desempeño magro en junio ya que al tener en cuenta el factor estacionalidad mostró variaciones negativas contra mayo. El mercado necesita ver suficientes colchones de liquidez en BCRA para transitar la incertidumbre de 2027 y ya están apareciendo respuestas más contundentes, aunque la profundización en la demanda por cobertura consumió algo del poder de fuego”.
En busca de un nuevo equilibrio cambiario
Para Mills Capital en un informe redactado por Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones “el mercado parece estar buscando un nuevo nivel de equilibrio para el tipo de cambio, pero eso no implica necesariamente un cambio de régimen. Mientras el ajuste sea ordenado y esté acompañado por acumulación de reservas y disciplina fiscal, el impacto sobre las expectativas debería ser acotado. La clave es que el dólar no vuelva a convertirse en el principal ancla de incertidumbre.”
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El informe de Mills Capital agrega que “el reciente movimiento del tipo de cambio luce más como una corrección dentro del esquema vigente que como el inicio de un cambio de régimen. El aumento del interés abierto en los futuros refleja una mayor demanda de cobertura por parte de empresas e inversores, aunque todavía no aparece una expectativa generalizada de un salto discreto del dólar. Mientras se mantenga el ingreso de divisas y el Banco Central conserve la capacidad de intervención, el mercado sigue descontando un proceso de ajuste ordenado”.
El análisis advierte que “el principal respaldo de la estabilidad macroeconómica hoy pasa por el frente externo. El superávit comercial y la acumulación de reservas permiten reducir la vulnerabilidad financiera en un contexto donde la generación de divisas empieza a diversificarse más allá del agro, con un aporte creciente de la energía y la minería. Esa mayor capacidad para generar dólares será determinante para afrontar los próximos compromisos de deuda y sostener la estabilidad cambiaria”.
La consultora Econométrica también se enfoca en el tema cambiario. “El BCRA moderó el ritmo de compra de dólares el mes pasado. Acumuló un total de USD 1.418 millones durante junio, frente a USD 2.600 millones en mayo. En el primer semestre sumó USD 11.225 millones. La liquidación de divisas de la cosecha gruesa se incrementó un 12% durante junio respecto mayo (fuente: Ciara), por lo que el menor ritmo de compras del BCRA responde a una mayor demanda de divisas en el mercado de cambios: mayor importación estacional de GNL (gas licuado), mayor demanda de dólares por el mundial de fútbol, a lo que se estima también un mayor giro de utilidades y dividendos, después de 6 años con CEPO. En el acumulado del primer semestre del año ya se giraron USD 2.600 millones en concepto de utilidades y dividendos, magnitud equivalente a todo el giro de los últimos 8 años (2018-2025). En mayo se giraron casi USD 500 millones y se estima USD 800 millones en junio.
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Econométrica advierte que “toda la oferta de dólares en el mercado de cambios ronda los USD 16.500 millones mensuales. Dos tercios llegan por cuenta corriente y un tercio por cuenta capital. Por la cuenta corriente llegan gracias al superávit comercial, y por cuenta capital gracias a la colocación de deuda de privados. La oferta de dólares cubre toda la demanda del sector privado (salvo la dolarización de empresas que todavía no está permitida), dejando espacio para que compre el BCRA y acumule reservas. Las reservas cerraron el viernes en USD 48.237 millones. Un incremento de USD 27.300 millones en la era Milei”.
De esta manera, tras el feriado de Estados Unidos se espera que pueda haber una mayor cobertura en dólares. Los bonos pueden seguir fortaleciéndose y la Bolsa es una incógnita.