Cuánto gana un barrendero en la Ciudad de Buenos Aires en abril 2026

El pago mensual en el sector de limpieza urbana porteña varía según experiencia, bonificaciones y turnos cumplidos

Antigüedad, presentismo y horas extras impactan en el ingreso mensual de los trabajadores de limpieza urbana (NA)

El salario de un barrendero en la Ciudad de Buenos Aires en abril de 2026 se mantiene sin cambios respecto a los meses previos. Las escalas salariales vigentes permanecen congeladas porque no se alcanzaron nuevos acuerdos paritarios que modifiquen los valores establecidos en la última negociación. Esta situación afecta tanto a quienes realizan tareas de barrido como a otras funciones dentro del sistema de higiene urbana, dado que todos dependen del mismo marco regulatorio.

El Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, correspondiente al gremio de Camioneros, regula los ingresos de los trabajadores de limpieza urbana en la capital. Este convenio fija el sueldo básico de un peón general de barrido y limpieza en $1.150.099,26 en abril de 2026. Este valor constituye el punto de partida para la escala salarial del sector, utilizado como referencia para establecer los ingresos mínimos de los empleados que cumplen funciones en las calles porteñas.

En el caso de los recolectores de residuos, el salario básico asciende a $1.161.181,39, mientras que los choferes de camiones de recolección perciben $1.259.262,14. Estas diferencias responden a la complejidad y responsabilidad asociadas a cada puesto. El convenio determina que cada función cuenta con una remuneración diferenciada, lo que permite una jerarquización interna en el sector.

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El sistema de higiene urbana en la Ciudad de Buenos Aires se encuentra organizado por zonas operativas. Empresas concesionarias privadas, como Cliba, Aesa y Solbayres, gestionan diferentes sectores, mientras que el Ente de Higiene Urbana administra áreas específicas bajo control estatal. Esta estructura posibilita la distribución de tareas de barrido y recolección en todo el territorio porteño y asegura la prestación continua del servicio en cada una de las comunas de la ciudad.

Más allá del salario básico, el ingreso final de un barrendero puede incrementarse a partir de diferentes adicionales contemplados en el convenio colectivo. Uno de los principales conceptos es el adicional por antigüedad, que representa un incremento del 1% sobre el salario por cada año trabajado en el sector. Este ítem reconoce la permanencia de los empleados y genera diferencias de ingresos entre quienes tienen trayectorias laborales de distinta duración.

El adicional por presentismo funciona como un estímulo económico para aquellos trabajadores que mantienen una asistencia regular, sin ausencias injustificadas. Esta bonificación puede significar un porcentaje considerable dentro del salario total, dado que premia la constancia en la prestación del servicio. La suma final que recibe cada empleado depende de su cumplimiento con los requisitos de asistencia establecidos por el convenio.

Las horas extras representan otro factor clave en la composición del salario mensual. El convenio establece recargos variables según el momento en que se realicen estas horas adicionales, diferenciando entre días hábiles, fines de semana y feriados. La realización de horas extras suele convertirse en un complemento importante para elevar el ingreso de los trabajadores, dependiendo de la disponibilidad y la carga horaria de cada uno.

De este modo, el salario de bolsillo de un barrendero puede variar significativamente dentro de la misma categoría, en función de la antigüedad, la asistencia y la cantidad de horas extras cumplidas. El esquema salarial vigente en abril de 2026 se mantiene sin modificaciones, ya que la última negociación paritaria continúa siendo el marco de referencia para todo el sector. La falta de actualización en los haberes repercute en la economía diaria de los trabajadores, quienes ven restringidas sus posibilidades de mejora hasta que se definan nuevos acuerdos.

La organización operativa del sistema de limpieza urbana no altera el régimen salarial, porque todos los empleados quedan comprendidos bajo las mismas condiciones del convenio colectivo. Las empresas concesionarias y el Ente de Higiene Urbana aplican el mismo esquema para todos los trabajadores, independientemente de la zona en la que prestan servicios.

La expectativa de nuevas negociaciones paritarias permanece abierta. El contexto inflacionario agrega presión a las discusiones salariales, ya que el poder adquisitivo de los empleados del sector depende de la actualización de sus ingresos. En abril de 2026, la situación se encuentra en pausa, mientras los trabajadores aguardan definiciones que permitan modificar los valores actuales.

La estructura zonificada de la higiene urbana en la Ciudad de Buenos Aires distribuye responsabilidades entre empresas privadas y organismos estatales, pero no influye en el esquema de remuneraciones. El convenio colectivo asegura condiciones uniformes para todos los empleados del sistema, quienes acceden a los mismos adicionales y beneficios establecidos en la normativa vigente.

El salario básico, los adicionales por antigüedad y presentismo, y las horas extras configuran el ingreso mensual de los barrenderos y otros trabajadores del sistema de limpieza urbana. Las diferencias individuales surgen a partir de la trayectoria, la asistencia y la disposición para cumplir tareas adicionales, elementos que determinan el monto final que percibe cada empleado dentro del sector.

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