Finalmente, y después de casi 2 años de espera para que los organismos reguladores tuvieran certezas de seguridad, el famoso sistema de conducción autónoma total (FSD) de Tesla, consiguió su aprobación para ser utilizado por sus usuarios en un país de Europa. Se trata de Países Bajos, y sucedió con una condición adicional que fue clave para lograrlo: que sea un sistema constantemente supervisado por los conductores.
De cualquier modo, esta es una victoria para Elon Musk, que reiteradamente aseguró que el Tesla Full Self-Driving es diez veces más seguro que la conducción humana, pero aun así no consiguió que fuera clasificado como Nivel 3 sino un Nivel 2 plus todo este tiempo. La aprobación en un país europeo es, sin embargo, la llave de entrada a todo el mercado común, en un momento estratégicamente muy particular, en el que Tesla recuperó el liderazgo de ventas de autos 100% eléctricos en China por delante de Geely, Volkswagen y BYD, pero necesita reformar su presencia en Europa ante la expansión agresiva del principal fabricante asiático.
La aceleración del desarrollo de la conducción autónoma es uno de los dos pilares sobre los que los principales fabricantes están concentrando gran parte de sus recursos, especialmente ahora que las regulaciones europeas han postergado la entrada en vigencia de la prohibición para fabricar y comercializar autos con motores de combustión más allá de 2035, y que había sido el motivo por el cual, sin dejar de invertir en ello, los departamentos de I+D habían tenido que priorizar el desarrollo de la movilidad 100% eléctrica.
La situación en la Argentina
En la Argentina, los vehículos autónomos fueron incorporados a la legislación en la reforma de la Ley Nacional de Tránsito 24.449 sancionada el año pasado, aunque al solo efecto de incorporarla entre las alternativas de tecnología admitidas para circular por el territorio nacional, pero sin reglamentación alguna, que naturalmente depende de variables todavía muy lejanas, que van desde el propio desarrollo de estos sistemas en la industria automotriz, hasta la infraestructura vial, sin la cual la conducción autónoma queda limitada solo a cortos tramos de determinadas zonas urbanas únicamente.
La aprobación del uso en Países Bajos provino de la RDW, la autoridad de vehículos neerlandesa, tras más de 18 meses de pruebas y análisis de datos recabados de uso del sistema en calles, rutas y autopistas. Tesla se tuvo que enfrentar a un nivel de exigencia de las normas de seguridad europeas mucho más exigentes de las que rigen en Estados Unidos.
La principal diferencia en las regulaciones es estructural, mientras en Norteamérica un fabricante de automóviles puede “autocertificarse” y los entes reguladores solo intervienen en caso de falla, en Europa esto no es aceptado bajo ninguna condición.
En un documento emitido por la compañía de Elon Musk el viernes pasado, al conocerse la noticia de la aprobación, se detalló que “d6urante los últimos 18 meses, Tesla ha estado trabajando arduamente para lanzar el sistema de conducción autónoma total (supervisada) en Europa. Tesla ha generado miles de páginas de documentación, miles de ejecuciones de escenarios de prueba en pista, docenas de estudios de investigación sobre el rendimiento y los resultados de seguridad, y ha realizado demostraciones para los reguladores de casi todos los países de la UE”.
El camino recorrido por Tesla
El sistema de conducción autónoma de Tesla fue lanzado en su primera versión Beta en octubre de 2020, inicialmente solo para empleados de Tesla y el equipo de probadores o testers oficiales de la marca. En una segunda fase, ya abierto para los usuarios desde 2023, el sistema era muy costoso y debía pagarse aparte para la instalación y luego por medio de un sistema de suscripción mensual.
Luego de pasar por varios litigios civiles y penales por el uso de un nombre engañoso, ya que en rigor a la verdad, no es un sistema completamente autónomo y varios usuarios sufrieron todo tipo de accidentes al dejar el puesto de conducción, el sistema FSD se mantuvo en fase beta hasta abril de 2024, cuando se lanzó la versión 12.3.3 como la primera versión “supervisada”.
Esa fue la clave para la aprobación. Aunque se sigue llamando FSD, la cualidad de ser un sistema que funciona autónomamente pero debe tener el monitoreo constante del conductor es lo que impide que sea declarado un sistema autónomo, y a la vez el que permitió que fuera aceptado en Países Bajos.
En síntesis, el conductor sigue siendo responsable en todo momento durante la conducción. Para validarlo, se hicieron test en toda Europa recorriendo más de 1,6 millones de kilómetros, además de ofrecer experiencias de conducción con acompañante a más de 13.000 personas como preparación para una implementación más amplia.
Actualmente, en Europa, y solo en Alemania, Mercedes-Benz tiene un sistema de conducción autónoma de nivel 3, en el que el conductor puede retirar la atención del camino y dejar que el vehículo circule por sí mismo, pero esto solo está disponible para los modelos de la gama más alta del portafolios y únicamente en ciertos tramos de autopistas y con velocidades inferiores a 60 km/h. Sin embargo, el conductor debe estar disponible para tomar el control del vehículo constantemente.