Cada fin de semana, miles de mendocinos atraviesan la Cordillera de los Andes, dejando atrás las pistas de esquí y los paisajes nevados de la provincia, para dirigirse a Chile en busca de productos a valores accesibles. El fenómeno, que cobró fuerza en los últimos meses, responde a la considerable diferencia de precios entre ambos países.
En Chile, los productos electrónicos, vestimenta, calzado y hasta algunos alimentos resultan más baratos que los que se encuentran en la Argentina. Esta disparidad se debe en parte a las diferentes cargas impositivas en uno y otro lado de la Cordillera, pero se profundizó con la disparada de precios en el mercado interno, especialmente en los primeros meses del año, que inclinó la balanza a favor de Chile.
De hecho, se revirtió una tendencia que había dado durante 2023, cuando miles de chilenos cruzaban la frontera a diario días para comprar una amplia variedad de bienes en la Argentina. Los valores de mercado les eran convenientes, y muchas familias visitaban las ciudades fronterizas argentinas con el único fin de llenar sus carritos de supermercados.
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Las diferencias de precios
Los comerciantes mendocinos están sintiendo el impacto de esta migración de consumo. Las ventas han caído significativamente, y muchos locales han tenido que implementar estrategias agresivas de descuentos para intentar retener a los clientes. Sin embargo, estas medidas no siempre son suficientes, ya que la diferencia de precios sigue siendo notable.
El interés por los productos chilenos es constante. Si bien no todos los artículos dan ventaja, hay algunos en los que las diferencias son muy marcadas. Un Iphone 13 de 128 GB, por ejemplo, cuesta 599.900 pesos chilenos en el país vecino, lo que equivale a cerca de $935.800 en moneda argentina. Ese mismo producto, de este lado de la frontera, se vende a $1,2 millones, poco más de $264.000 y más de 28% más caro.
Para hacer la conversión, se tuvo en cuenta la cotización del dólar en Chile (para pasar el precio a dólares) y el valor del dólar libre en Argentina (para hacer la conversión a nuestra moneda). Para simplificar el cálculo, al precio que se exhibe en Chile se lo debe multiplicar por 1,56. Es decir que un producto que en Chile se vende a 1.000 pesos chilenos, para los consumidores argentinos tiene un valor de 1.560 pesos.
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También en los televisores se puede ver una diferencia de precios considerable. Un Samsung Led de 43′' Ultra HD 4K Smart se vende en Chile a 299.990 pesos chilenos ($465.000 en moneda argentina). El mismo televisor se vende a $570.000 en algunas de las tiendas de mayor renombre; una diferencia de $105.000 en valor nominal y de más del 22% en la comparación entre países.
Por su parte, una Playstation 5 con lector de Bluray se encuentra en Chile a un precio de 544.990 pesos chilenos, lo que equivale a $850.184 en moneda argentina. Dentro de nuestro país, el mismo producto, con idénticas características, cuesta $1.499.999, esto es más de 76% más caro.
En tanto, una notebook HP Intel Core i3 de 8GB de RAM y un disco 512GB cuesta 419.000 pesos chilenos (unos 653.000 pesos argentinos). Un producto similar en Argentina cuesta $900.00, una diferencia de casi 38 por ciento.
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Muchos mendocinos cruzan también a cambiar los neumáticos de sus vehículos, producto en el cual las diferencias son notables. Sirve de ejemplo la rueda Bridgestone 185/60 R15 Turanza ER300. En Chile se consigue ese producto a 104.800 pesos chilenos, que equivalen a $163.488 en moneda argentina. En nuestro país, ese mismo producto se comercializa a $198.000 en algunas casas especializadas. Suponiendo que se cambie un juego completo, incluido un repuesto, la diferencia es de más de 172.000 pesos.
Por supuesto, al momento de sacar las cuentas se debe tener presente también que muchos productos pagan aranceles en Aduana. Actualmente, se pueden pasar hasta USD 300 sin pagar impuestos. A partir de ese monto, se paga el 50% sobre el excedente de la franquicia. Claro está, que en la práctica, se pasan muchos productos sin declarar, aunque se trata de maniobras ilegales. A pesar de eso, a muchos la diferencia les sigue pareciendo demasiado tentadora.