El campo recibió un buen nivel de lluvias durante febrero último que permitió mejorar la soja y el maíz

Las mismas permitieron quebrar la sequía con la que arrancó el año y recomponer la situación de agobio que vivieron las plantas que enfrentaron temperaturas de más de 40 grados cuando más necesitaban el agua

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 Plantas de maíz son fotografiadas en una granja cerca de Zárate, en la provincia de Buenos Aires (Reuters)
Plantas de maíz son fotografiadas en una granja cerca de Zárate, en la provincia de Buenos Aires (Reuters)

El mes de febrero fue favorable para la producción agrícola, especialmente para mejorar el desarrollo de cultivos importantes como la soja y el maíz. El nivel de lluvias registrado en el segundo mes del 2024 permitió quebrar la sequía con la que arrancó el año y recomponer la situación de agobio que vivieron las plantas que enfrentaron temperaturas de más de 40 grados cuando más necesitaban el agua.

Desde la segunda semana de febrero, hasta finalizar el mes, se registró la caída de un promedio de 147 milímetros en campos del norte bonaerense, sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba. Se trata de una situación que permitió frenar las pérdidas y reacomodar la situación del agro, cuando más lo necesitaba.

Este dato fue confirmado por los especialistas de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), perteneciente a la Bolsa de Comercio de Rosario. Desde la entidad bursátil, consignaron que marzo comenzará con “probabilidad de lluvias en la zona núcleo hasta el próximo domingo, con mejorías temporarias”, para la situación de demanda de agua que reportan los cultivos. En materia climática, los especialistas también aseguraron que “los modelos del clima pronostican la continuidad del evento Niño durante el resto del verano y el otoño del 2024, aunque con un rápido debilitamiento” al momento de concluir con este ciclo.

“Las lluvias de febrero no lograron reponer el rendimiento perdido por la ola de calor”

Rendimientos

El último informe GEA consignó que con lluvias acumuladas por un volumen promedio de casi 150 milímetros durante el mes pasado en campos de la zona núcleo agrícola “llevó alivio a los cultivos afectados por la ola de calor” registrada principalmente durante enero último y la primera semana de febrero. Además se indicó que más allá de los beneficios que reportaron las precipitaciones, las mismas no alcanzaron para reponer los potenciales de rendimiento de inicios de campaña.

El impacto de la última sequía recortó los márgenes y achicó los rendimientos que se obtendrán en la próxima campaña de trigo. La producción registrará un rendimiento de indiferencia de 4.200 kilos por hectárea en campo propio y de 5.200 kilos en los lotes bajo alquiler. Además, el informe explicó que “las lluvias de febrero no lograron reponer el rendimiento perdido por la ola de calor”. Si bien, las precipitaciones quebraron la seca, no se pudo recobrar el rendimiento perdido por la intensa ola de calor que afectó, principalmente a finales de enero, las zonas agrícolas más destacadas del país.

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Más allá de las pérdidas, tal como admitió el informe privado, “hubo una mejora en la condición de la soja de primera en la última semana: subió a un 75% (es decir 15 puntos porcentuales) el número de lotes con porotos en condiciones excelentes a muy buenas. También hay un 22% de los lotes que están en buenas condiciones, y solamente un 3% están en condiciones regulares. En la soja de segunda, tras las lluvias, se percibe una mejora en sus condiciones: un 40% de los lotes están entre excelentes y muy buenos, otro 50%, están en buenas condiciones, y el 10% se muestran en condiciones regulares. Allí el rendimiento promedio se estima en unos 3.600 kilos por hectárea”.

Los datos aportados por la Red Gea expresaron que en el caso del maíz tardío, “hay lotes en que las lluvias cayeron unos días antes de floración, por lo que se ven en mejores condiciones. En otros, las precipitaciones llegaron tarde y se empiezan a ver espigas muy afectadas con falta de granos por mala fecundación. Los maíces tempranos pudieron sortear la ola de calor, ya que se encontraban en la última etapa de llenado de granos y las lluvias permitieron completar esa etapa. Se empiezan a ver los primeros lotes cosechados en la región”.

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Campaña agrícola

En el orden nacional, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene una expectativa de producción de 56,5 millones de toneladas para el maíz de la actual campaña. También en el caso del cereal, en especial en los lotes con destino a grano comercial, en las provincias de Santa Fe y Entre Ríos se reportan rendimientos promedios que llegan a los 10.500 kilos por hectárea.

Asimismo, se consignó que las lluvias registradas en el centro norte y oeste del área agrícola nacional, mejoraron las condiciones hídricas de los planteos de siembra tardía. Sin embargo, el calor afectó más a los lotes sembrados en noviembre de 2023, donde impactó el rendimiento del maíz. Para aquellos lotes implantados en diciembre, se indicó que allí se ha logrado superar el período de estrés por humedad y altas temperaturas: sin constatarse mermas importantes en el potencial de los cultivos.

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Además, el informe semanal de la Bolsa porteña resaltó que en los lotes con maíz tardío, ubicados en el centro-norte de Córdoba y Santa Fe, y en Entre Ríos, se registraron diferentes plagas, como la chicharrita del maíz o el virus del rayado fino, que provocaron pérdidas de variada intensidad.

La bolsa porteña, por otro lado, convalidó el efecto que tendrá sobre la campaña gruesa las últimas lluvias registradas en las diferentes regiones agrícolas. Sus especialistas consignaron que la condición hídrica adecuada y óptima para el desarrollo que requieren los lotes cubiertos con soja se han incrementado en 5,4 puntos porcentuales con las últimas lluvias. Por ello, dicha condición trepó ahora al 72,6% de los lotes sojeros relevados. Allí, los técnicos consideran que un 82% presenta una condición de cultivo de excelente y normal, el 40,5% de los planteos de soja de primera se encuentran el proceso de llenado de grano, y el 27,1% de la soja de segunda transita desde inicio de formación de vainas. Por último, se indicó que ambos escenarios se concentran en el centro del área agrícola nacional.