Alfredo Romano: “Sobran dólares para dolarizar la economía, lo que no hay es confianza en la política”

El director de la consultora homónima y de la carrera de Economía Empresarial de la Universidad Austral dijo a Infobae que, sin un ancla monetaria extremadamente rígida, la Argentina navegará con alta inflación

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"Nuestras proyecciones de inflación para 2023 son de 106,7%, siempre y cuando no haya un salto discreto de tipo de cambio post agosto, algo a lo que le venimos asignando cada vez más probabilidades"
"Nuestras proyecciones de inflación para 2023 son de 106,7%, siempre y cuando no haya un salto discreto de tipo de cambio post agosto, algo a lo que le venimos asignando cada vez más probabilidades"

La acumulación de Leliq y Pases del BCRA afecta las expectativas de devaluación y de inflación reprimida, más aún en un escenario de debilitamiento de la oferta de bienes y servicios, en un caso por las derivaciones de la sequía y del cepo a las importaciones de insumos y repuestos, y en el otro, por la agudización de los controles de los precios y tarifas privados.

Y pese a que esa estrategia en los primeros 3 años de gobierno de Alberto Fernández no ha derivado en general en buenos resultados, se insiste con medidas en esa dirección en busca de objetivos que se alejan de lo esperado por el consenso de los consultores.

De ahí que en un sector de los economistas se insiste con la necesidad de un cambio de régimen monetario con más fuerza que la que muestra la franja de profesionales que se afirma a favor de restablecer la ortodoxia de la disciplina monetaria y fiscal, junto a la apertura plena de la economía con controles únicamente de las prácticas desleales y delictivas, para lograr la estabilidad de precios y el desarrollo sustentable.

Alfredo Romano, director de la consultora económica Romano Group y director de la carrera de Economía Empresarial de la Universidad Austral, es uno de los profesionales que impulsa el primer grupo en el plano de las ideas que analizó en diálogo con Infobae por qué la dolarización en Ecuador estabilizó la inflación, pero no impulsó el desarrollo de la economía; y qué debería instrumentarse en la Argentina.

— El “plan Massa” para bajar la inflación aún no ha dado los resultados que buscaba, y resurgen las ideas que usted reinstaló hace un par de años de dolarizar la economía ¿Qué piensa?

— El plan Massa no solo no dará los resultados que plantea, sino que viene a agravar la delicada situación monetaria de la Argentina. El 98,8% de inflación de 2022 será un grato recuerdo cuando veamos los resultados de las desprolijidades que se están haciendo vía Banco Central para contener una devaluación inexorable de la moneda. Nuestras proyecciones de inflación para 2023 son de 106,7%, siempre y cuando no haya un salto discreto de tipo de cambio post agosto, algo a lo que le venimos asignando cada vez más probabilidades.

“Lo más preocupante es que en el frente fiscal se sigue gastando sin buscar rápidamente el equilibrio, por ende, no solo crece sistemáticamente el stock de deuda de pesos”

Lo más preocupante es que en el frente fiscal se sigue gastando sin buscar rápidamente el equilibrio, por ende, no solo crece sistemáticamente el stock de deuda de pesos por emisión del Banco Central sino también vía Tesoro. El sistema financiero está quedando rehén de las irresponsables decisiones del Banco Central. Por ende, es una verdadera bomba de tiempo que parece que la política no está dispuesta a corregir pronto.

Por otro lado, sigo sosteniendo que la Argentina debe dolarizar su economía. La dolarización es fundamental para estabilizar los precios durante 2024-2025. Sin un ancla monetaria extremadamente rígida, la Argentina navegará durante 2023-2024 con inflación nuevamente récord.

"La dolarización ha demostrado ser una herramienta muy potente para contener los populismos de América Latina"
"La dolarización ha demostrado ser una herramienta muy potente para contener los populismos de América Latina"

— La experiencia de Ecuador muestra que con la dolarización el país ha logrado llevar la inflación a niveles de la media internacional, pero no ha derivado en el desarrollo del país y el Índice de Riesgo soberano está más próximo a los 2.000 pb de Argentina que a menos de 300 pb que registran los vecinos y socios en el Mercosur ¿Qué le falta?

La dolarización ha demostrado ser una herramienta muy potente para contener los populismos de América Latina. Ecuador nos muestra que, a pesar de tener gobiernos desordenados fiscalmente, el régimen protege sobre todo a los sectores más vulnerables del país.

Recordemos que Ecuador convivió con 3,74% de inflación durante 2022 y el salario mínimo en dólares alcanza los USD 450, mientras que en Argentina la inflación ronda los tres dígitos y el salario mínimo en dólares oficiales es equivalente a USD 189. Siempre recordando que la Argentina era un país de ingresos medios altos hace 25 años atrás y Ecuador uno de ingresos medios bajos.

Sin embargo, al programa ecuatoriano le falta orden fiscal. El populista Rafael Correa hipotecó 10 años de futuro desperdiciando el valor alto de las materias primas en el mercado internacional durante años. Eso limita el acceso al crédito y, por otro lado, tampoco permite avanzar en reformas que dinamicen la economía real de Ecuador.

— Por lo tanto, ¿Es dolarizar y algo más para la Argentina?

— La dolarización tiene que venir enmarcada en un programa profundo de reformas que permitan dotar de un alto grado de credibilidad al gobierno de turno. Dolarización sola no alcanza, pero sin dolarización tampoco va a alcanzar. Por ende, es dolarización sumada a un paquete de reformas fiscales que prioricen el equilibrio fiscal primario rápidamente y la reducción del Estado en términos de producto bruto durante 10 años, llevándolo desde el 40% de la actualidad a un 30%-33% como tienen varios países latinos.

Por otro lado, en materia laboral hay que dinamizar el empleo, permitiendo y ofreciendo reglas de juego que se adapten a la complejidad del mundo actual. Argentina se quedó 50 años atrás. Eso quiere decir que hay que eliminar todos los planes sociales… Con un alto riesgo político de estallido social…

“Se debe ir a una dolarización de todos los planes sociales, pero sin actualización de valor durante 10 años. Lo mismo debe suceder para todos aquellos contratados por el Estado Nacional”

El mensaje no tiene que ser eliminar planes sociales. Todos sabemos que eso termina en estallido social. Sobre todo, si no gobierna el peronismo. El mensaje debería ser: “con tu plan social actual en 5 años va a ser muy difícil que mantengas el mismo poder de compra”. Además, no sumaría ni un nuevo plan social durante 10 años. Esto va a quitar el atractivo a querer vivir de planes, como lo vemos a diario en la Argentina.

Se debe ir a una dolarización de todos los planes sociales, pero sin actualización de valor durante 10 años. Lo mismo debe suceder para todos aquellos contratados por el Estado Nacional.

Es inviable que en la Argentina un empleado público gane más y con mejores condiciones que aquellos que trabajan en el sector privado. Hay que volver a generar las condiciones para que los argentinos quieran trabajar en el sector privado en vez de vivir de planes sociales o del Estado.

— Se atribuye la aceleración de la inflación en la Argentina al exceso de emisión, pero la base monetaria se mueve a la mitad del ritmo del aumento de los precios…

— Sí, es real como bien dice, pero la masa de pesos viene creciendo durante décadas a un ritmo complejo. El gobierno actual emitió 16% del PBI como único mecanismo para financiar gasto público y aquí podemos ver los resultados. Este gráfico es contundente respecto al crecimiento de pesos y la inflación de la Argentina en los últimos 20 años. La correlación es prácticamente perfecta. Es decir, frente al avance de los pesos sin respaldo atrás, inflación sistemática en mismas condiciones.

infobae

— Hay quienes sostienen que si se elimina el déficit fiscal desaparece la inflación, y por tanto no es necesaria la dolarización para estabilizar los precios ¿Qué les diría?

Recuerden los primeros años de Néstor Kirchner gobernando la Argentina. El país tenía abultados superávits gemelos y en el 2003 se comienza a emitir para “dinamizar la economía”. En el 2007 se interviene el Indec, pero durante el ciclo 2003-2007 la Argentina tuvo los siguientes superávits fiscales primarios: 2003 fue de 2,3%, en 2004 sube a 3,9%, 2005 baja levemente a 3,7% y en 2006 fue de 3,5% de PBI. Lo que quiero transmitir es que podemos lograr equilibrios fiscales pero el populismo en la Argentina con tal de ganar una elección puede siempre acudir al cheque en blanco del Banco Central.

— En los años de la Convertibilidad fija entre el peso y dólar se erradicó la inflación y la economía se reactivó a “tasas chinas”, vía el uso y abuso del endeudamiento que permitió financiar el déficit fiscal, hasta que se agotó. ¿La dolarización garantiza que no se cometa el mismo error?

— La dolarización no garantiza nada. Es como ir a un médico por una cirugía y que le garantice al 100% que todo va a salir bien. Sin embargo, la dolarización limita fuertemente algunos instrumentos que pueden utilizar los gobiernos de turno. Es decir, es un régimen monetario extremo que protege, en parte, la indisciplina monetaria frente a un país vacío de institucionalidad y sin políticas de Estado.

“Es un régimen monetario extremo que protege, en parte, la indisciplina monetaria frente a un país vacío de institucionalidad y sin políticas de Estado”

Durante la salida de la convertibilidad, la política tuvo incentivos a trasladar ganancias exorbitantes a determinados sectores económicos sin asumir costos tan altos. Una dolarización, con nuestra historia monetaria atrás, va a generar costos tan altos para aquel que quiera voltearla que el trade off entre desdolarizar o no va a limitar al político de turno.

Es el mismo paralelismo que los planes sociales en el país. El kirchnerismo durante estos 20 años instaló los planes sociales como una política de Estado. Mauricio Macri no se animó a sacarlos porque sabía que el costo era tan grande que prefirió evitarlo. Y como en la respuesta que le di anteriormente, también sostengo que no se pueden eliminar, pero sí se pueden reducir los costos reales en el tiempo. Eso se llama política de Estado.

La dolarización, si se llegara a producir en nuestro país, sería otra política de Estado que va a trascender a los gobiernos de turno.

— A la Convertibilidad se llegó luego de la hiperinflación y de una tarea previa de virtual confiscación de ahorros privados superiores al equivalente de USD 550 depositados a 30 días que se canjearon compulsivamente por bonos dolarizados a 10 años de plazo y 4 años de gracia. ¿En el eventual camino a una eventual dolarización habrá que transitar previamente un proceso similar?

— Ojalá pudiéramos evitarlo, pero probablemente así lo sea. Como dice una amiga periodista, la dolarización es como el botón rojo. No veo ningún escenario donde la política acepte humildemente limitarse su poder si no es frente a un escenario macroeconómico absolutamente adverso.

"No veo ningún escenario donde la política acepte humildemente limitarse su poder si no es frente a un escenario macroeconómico absolutamente adverso"
"No veo ningún escenario donde la política acepte humildemente limitarse su poder si no es frente a un escenario macroeconómico absolutamente adverso"

— Técnicamente, ¿Cómo sería el sendero, a qué tasa se cambiarían los pesos en circulación, y los depósitos y préstamos bancarios?

— La Argentina es dinámica y la dolarización también lo es. Debemos tomar al dólar convertibilidad como referencia para iniciar un proceso de dolarización y no a la inversa. Es decir, no hacer esas cuentas tiradas de los pelos donde se sacan tipos de cambio de $2.000 o $4.000 a 1, sino que debemos tomar como escenario base este tipo de cambio de referencia que es un 13% mayor al Contado Con Liquidación (CCL) ya que en la actualidad también se encuentran regulados por el gobierno de turno los dólares financieros. Probablemente, sin las ventas diarias de bonos, los dólares financieros cotizarían alrededor de $410-$420 acercándose a los valores de referencia para iniciar una dolarización.

“Probablemente, sin las ventas diarias de bonos, los dólares financieros cotizarían alrededor de $410-$420 acercándose a los valores de referencia para iniciar una dolarización”

— Muchos economistas reconocidos dicen que no hay dólares para dolarizar, ¿es “magia” la dolarización?

— En la Argentina sobran dólares. Hay más de un PBI de fondo anticíclico que tiene el conjunto del sector privado como resguardo de valor frente a los desastres de política económica de las últimas décadas. Es decir, no hay confianza en la política de turno y menos en decidir invertir esos dólares en una economía sin moneda y administrada por un Banco Central muy indisciplinado.

Insisto en que en la Argentina sobran dólares también por el canal comercial. El país exportó la estrafalaria suma de USD 100.000 millones durante 2022, pero menos de USD 6.000 millones fueron a reservas. Es decir, Argentina es una máquina de producir dólares, pero las pésimas administraciones condicionan que esos dólares puedan ser utilizados para la producción y el desarrollo económico.

La Argentina necesita entre 17.000 y 20.000 millones de dólares para iniciar un proceso de dolarización utilizando un tipo de cambio de referencia similar al CCL, dólar convertibilidad. Y si analizamos lo que fue el dólar soja I y II, se podría haber recaudado más de USD 9.000 millones de reservas netas en unos pocos meses. Sin embargo, se vuelven a despilfarrar esos dólares para mantener el capricho cambiario de un gobierno de turno.

“La Argentina necesita entre 17.000 y 20.000 millones de dólares para iniciar un proceso de dolarización utilizando un tipo de cambio de referencia similar al CCL”
“La Argentina necesita entre 17.000 y 20.000 millones de dólares para iniciar un proceso de dolarización utilizando un tipo de cambio de referencia similar al CCL”

— Dado que en el presente no hay consenso para encarar un cambio de régimen monetario, menos con un gobierno políticamente muy débil ¿Qué espera para el corriente año, se puede dolarizar más la economía?

— La Argentina es un país bimonetario pero que cada día que pasa se vuelve más dolarizado de manera espontánea. La demanda de pesos viene cayendo sistemáticamente hace doce meses y nuestras estimaciones indican que seguirá durante 2023, con una marcada aceleración de la inflación en los próximos meses. Es decir, no solo la clase media y media alta están optando por el dólar, sino que cada vez más se ve en determinados sectores populares la dolarización de bienes y servicios como un resguardo de valor frente a la inflación avasallante.

Por otro lado, si se analiza el Índice de Riesgo monetario que desarrollamos junto a la Universidad Austral, el país se encuentra en máximos históricos, sugiriendo un escenario de mayor dolarizacion e inestabilidad de la moneda doméstica para los próximos 12 meses.

“Frente al primer tropiezo inflacionario del próximo gobierno, la dolarización va a cobrar más relevancia como opción”

— ¿Y a partir de 2024, supuestamente con nuevo gobierno?

— Todo depende del punto de partida y el espacio político post elecciones para hacer reformas profundas. No creo que Cambiemos dolarice en sus inicios debido a que ya lo han hecho público los principales referentes. Javier Milei está convencido que es el camino, pero hay que ver si tiene la oportunidad de ser presidente.

La herencia va a ser muy compleja. Le dejo algunos números comparativos de 2015 vs 2023 que estamos monitoreando desde Romano Group:

1) La actividad económica se viene contrayendo dramáticamente. Si se mira el PBI a valores de dólares financieros la economía es la mitad que a fines de 2014. Per cápita es aún peor, ya que la economía se contrajo, pero somos más habitantes (“menos torta para más personas”);

2) La brecha cambiaria es del 100% hace 2 años. Esto dinamitó la economía real achicándola, pero también destruyendo cualquier posibilidad de acumular reservas en nuestro Banco Central. Solo en los últimos dos años se exportó por más de USD 180.000 millones, pero las reservas líquidas propias del BCRA son negativas;

3) Los pasivos remunerados crecen exponencialmente a tasas por encima del 105%, es decir, por solo efecto del interés se duplican en 1 año. Actualmente representan el 12% del PBI.

4) La inflación se encuentra en un régimen completamente distinto al heredado en el 2015 (para encontrar un nivel similar hay que remontarse a post-hiper del 89′). Tres cifras de inflación con tarifas atrasadas, brecha del 100%, sin reservas y con una deuda consolidada (BCRA y Tesoro) respecto al PBI de 94% condiciona cualquier programa económico de desinflación de corto plazo.

Sí me parece importante remarcar que, frente al primer tropiezo inflacionario del próximo gobierno, la dolarización va a cobrar más relevancia como opción. Así como lo fue la convertibilidad con el gobierno de Carlos Menem.

— ¿Una reflexión final?

— La inflación es extremadamente compleja de eliminar en la Argentina y probablemente lleve muchas décadas lograrlo, si alguna vez se hace. La dolarización no es el único camino para extirpar la inflación de la economía. Existen otros modelos que han dado excelentes resultados, pero la base de dichos modelos fue la confianza extendida en el tiempo que las políticas se iban a respetar, a pesar de cambios de colores políticos en los gobiernos.

¿La Argentina tiene la madurez para pensar que frente a un programa de estabilización a la israelí o uruguaya, y en el 2027 frente a un hipotético retorno del Kirchnerismo, se respetará ese sendero marcado?, me pregunto a diario.

Fotos: Nicolás Stulberg

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