Empezó en 1884 con once compañías y alcanzó su “tamaño” actual, de 30 compañías, en 1928, un año antes de que sobreviniera el colapso bursátil que llevó a la “Gran Depresión” de los años ’30, pero el índice Dow Jones Industrial Average (DJIA) sigue siendo una referencia obligada en los informes bursátiles y financieros de cada día.
Los expertos señalan que treinta empresas, por bien elegidas que estén, no pueden reflejar la variedad y tamaño de los negocios, las finanzas y la economía de EEUU y, a través de ellos, de la economía mundial. Mejor, dicen, índices como el S&P 500, el Nasdaq o el Russell 3000 en EEUU, o el Dax alemán, el FTSE inglés, el Nikkei japonés o los datos de las bolsas de Shenzhen y Hong Kong.
El Dow Jones, sin embargo, sigue contando historias no sólo por los números, sino también por los nombres. Un repaso del listado de empresas desde el año previo al “crash” del año 1929 muestra que ya no queda ninguna: en 2018 fue deslistada la última que quedaba, General Electric, desplazada por Wallgreen, una firma de regalos y ventas minoristas que hoy, con una capitalización de mercado de USD 31.000 millones, es la menos valiosa del listado.
Hace semanas fue el turno de ExxonMobil, otro viejo nombre del Dow Jones. Exxon, por sí sola, antes de absorber Mobil, había sido durante años la empresa más grande del Dow Jones, de EEUU y del mundo; fue reemplazada por SalesForce, una empresa de software (Apps y servicios de internet en la nube), fundada por un ex ejecutivo de Oracle.
Apple, la empresa más valiosa del listado, se incorporó hace apenas cinco años, y Microsoft, la segunda, cumplirá en noviembre apenas 21 años en el DJIA. Entre las dos explican el 40% del valor de los cerca de 9 billones (millones de millones) de dólares que suman las 30 empresas del índice.
Incluso las actualizaciones van quedando rezagadas respecto al ritmo de los tiempos. Las seis empresas explícitamente identificadas como de “Tecnología de la Información” (Apple, Microsoft, Cisco, Intel, SalesForce e IBM) tienen una ponderación de poco menos del 20% en el índice, pero explican 48% por ciento del valor de mercado del conjunto.
También este año Pfizer, una farmaceútica de viejo linaje, creadora del Viagra e inmersa en la carrera por la vacuna contra el coronavirus, debió darle su lugar a AmGen, una firma de biogenética, e International United Technologies, fabricante de motores de avión y dueña de marcas como los motores Pratt & Whitney y de los ascensores Otis, fue desplazada por Honeywell, un conglomerado de servicios de ingeniería, productos de consumo y sistemas aeroespaciales.
Los cambios en las cotizaciones en lo que va de 2020 también son reveladores: las acciones que más aumentaron fueron las de Apple (55%), SalesForce (52%) y Microsoft (31,6%), mientras las que más cayeron fueron Boeing (49,5%), Chevron (40,3%) y J.P.Morgan Chase (31,6%).
Los nombres de las empresas más antiguas del actual listado también dicen bastante: P&G, un emporio de marcas de bienes de consumo masivo (Pampers, Gillete, Ariel, Panten, y antes marcas de galletitas como Oreo y Pringles) está desde 1932, e IBM, que se subió al DJIA en 1979, anunció esta semana que en 2021 se dividirá en dos, para centrar sus esfuerzos en el desarrollo de servicios y software en la nube.
En los últimos 92 años, el índice tuvo 93 modificaciones; dos tercios ocurrieron en las últimas décadas. El Dow se había iniciado en 1884, con once empresas: nueve de ellas eran líneas ferroviarias, una el banco Western Union y otra una empresa de navegación a vapor. Los tiempos cambian.
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