El Gobierno necesita divisas para regularizar el pago de la deuda (Reuters)
El Gobierno necesita divisas para regularizar el pago de la deuda (Reuters)

Se sabe que los controles de capitales reducen la salida de dólares de economía, aunque no la eliminan del todo, mientras que constituyen un obstáculo para el ingreso de divisas. En este aspecto, producto de los problemas económicos internos, la Argentina se aisló del exterior en materia financiera antes del aislamiento sanitario por la propagación del coronavirus.

El sacudón político por las elecciones y el cambio de Gobierno precipitó una caída de la economía que ya venía de arrastre desde mayo de 2018, con recesión, devaluación, alta inflación y la imposibilidad de honrar los voluminosos compromisos en dólares contraídos por el Estado.

En el plano financiero el colapso económico se reflejó en el desplome de precios de acciones y bonos, y el ascenso del Riesgo País, después de las elecciones primarias. En materia cambiaria tuvo el salto del dólar a partir del 12 de agosto y el regreso del “cepo”.

La profunda recesión y la cuarentena obligatoria revitalizaron la demanda de pesos y la necesidad de vender dólares atesorados

El control de cambios que se inició el 1 de septiembre pasado, cuando el Banco Central redujo a un máximo de USD 10.000 mensuales la capacidad de compra privada, mientras que a partir del 28 de octubre se ajustó el “cepo” con un tope mensual de USD 200 para atesoramiento y gastos en el exterior. El cerrojo se completó el 26 de diciembre pasado, con el nuevo Gobierno en funciones, a través de un impuesto de 30% para las compras de dólares por parte de individuos.

Pero a partir del 20 de marzo se añadió una nueva restricción, en realidad un efecto indirecto de la necesaria cuarentena dispuesta por la administración de Alberto Fernández para contener el avance del coronavirus: el cese de la atención al público de forma presencial en las entidades bancarias, detallada en la Comunicación A 6492 del Banco Central.

En los primeros 19 días de marzo, las reservas del BCRA restaron casi USD 1.000 millones, de USD 44.791 a USD 43.829 millones, mientras que desde el 20 de marzo al 2 de abril, la caída se desaceleró a menos de USD 200 millones, hasta los 43.632 millones de dólares.

En cuanto a la salida de depósitos, las colocaciones en dólares en efectivo del sector privado retrocedieron más de USD 500 millones hasta el 20 de marzo, para estabilizarse desde entonces por la operatoria en bancos a puertas cerradas.

Incluso, puede darse un fenómeno particular en los primeros días de abril: que por las compras dentro del límite mensual de USD 200 los depósitos en dólares experimenten un incremento, debido a que se pueden comprar divisas y disponer de ellas en forma electrónica, pero no retirarlas físicamente.

“Con la cuarentena lo que se busca es un tema de salud que es primordial, pero la consecuencia, aunque nada que no tiene nada que ver con un corralito, es que de facto nadie se puede llevarse los dólares físicos”, afirmó a Infobae José Ignacio Bano, gerente de Research de InvertirOnline.

En tanto, la cuarentena también redujo la actividad exportadora. La liquidación de divisas realizada por las empresas agroexportadoras cayó un 6,9% interanual en marzo, en parte debido a las medidas de aislamiento obligatorio.

De acuerdo a CIARA-CEC (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro Exportador de Cereales), que nuclea a las compañías exportadoras y procesadoras de granos más grandes de Argentina, en marzo sus asociados liquidaron USD 1.064 millones, mientras que entre enero y marzo es cifra ascendió a USD 3.493 millones, un 16% menos que en el primer trimestre de 2019.

La alternativa del dólar MEP

En este presente de restricciones, la operatoria online funciona con normalidad y la alternativa de vender dólares a través de la operatoria del Mercado Electrónico de Pagos (MEP) es un canal adecuado, especialmente para las empresas que tienen que afrontar obligaciones aún cuando flaquea la facturación.

El dólar MEP, en la zona de los $89, permite acceder a un tipo de cambio 38% más alto que los 64 pesos del mercado oficial, con lo cual, las divisas atesoradas rinden más en pesos para costear diversos gastos, por una vía legal.

Jose Ignacio Bano explicó que “es súper importante y fácil para empresas utilizar la venta de dólar MEP para obtener liquidez en pesos, en un momento en que nadie tiene actividad y todo el mundo tiene que meter la ‘mano en el bolsillo’ para pagar salarios y gastos de estructura. Y muy pocos están ahorrados en pesos, si no en dólares”.

“Una diferencia importante es que las empresas no tienen ‘parking’ y pueden comprar y vender dólar MEP en el momento. En cambio, un individuo que opere en MEP está obligado si quiere vender dólares operando con MEP, tiene que mantener los bonos en cartera hasta el sexto día hábil. Al ‘rulo’ lo mató, pero aparte mete el riesgo de tener los títulos en portafolio y en este contexto de renegociación de deuda tener los bonos por ese plazo conlleva el riesgo de una importante baja de los precios. El premio es enorme pero el riesgo es grande. Es decir tenés margen para que te vaya mal si caen los bonos, pero con una brecha cambiaria amplia igual podés ganar”, detalló el gerente de Inversiones de InvertirOnline.

El ´parking’ para operar dólar MEP aplica para individuos pero no para empresas

Nery Persichini, Head of Strategy de GMA Capital, apuntó que “hay incertidumbre entre ahorristas que necesitan vender dólares para cubrir gastos en pesos durante la cuarentena. Pero hay alternativas. A pesar de las adversidades, el mercado funciona. Las Agencias de Liquidación y Compensación están trabajando en forma remota y abriendo nuevas cuentas. La Bolsa es una aliada”.

“Las brechas - que actúan como los verdaderos ‘termómetros’ - están más sostenidas por mayor dolarización, aún cuando todavía sigue pesando la mayor demanda de pesos de agentes económicos que deben atender compromisos transaccionales”, comentó el economista Gustavo Ber.

Fuga recórd

Para tomar dimensión de la pérdida de dólares que sufrió la economía doméstica, y que trajo de regreso al “cepo” cambiario después de cuatro años, en 2019 la salida de divisas extranjeras del sistema financiero local alcanzó los 42.410 millones de dólares.

Es lo que la jerga se llama “fuga de capitales”, técnicamente la formación de activos externos del sector privado no financiero, que no es otra cosa que el retiro de moneda extranjera de cuentas bancarias locales efectuadas por individuos, familias o sociedades no financieras.

Ese efectivo, que puede estar o no declarado a la AFIP, y que se canaliza en depósitos fuera de la Argentina, o fronteras adentro en cajas de seguridad o en el “colchón”, sumó al cierre del cuarto trimestre del año pasado unos USD 335.377 millones, según publicó el INDEC en su último informe de Balanza de Pagos, posición de Inversión Internacional y Deuda Externa.

Es un monto superior a la deuda pública bruta (sumada en pesos y en moneda extranjera) y también mayor a la deuda externa (en moneda extranjera, sumados los sectores público y privado). Lo que quiere decir que aún con imposibilidad de pagar su deuda, la Argentina es -según este reducido análisis- acreedora neta del mundo, pues cuenta con un saldo a favor entre activos en divisas de residentes argentinos y los pasivos externos -deudas en dólares públicas y privadas sumadas-.

En los cuatro años de presidencia de Mauricio Macri esta posición de inversión internacional de sociedades no financieras y hogares (ítem “Otros Sectores”) superó los USD 100.000 millones, desde los USD 232.411millones de diciembre de 2015.

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea destacó que “en la economía de Argentina es el sector privado, más que el público, quien tendría recursos acumulados para poder amortiguar" el shock negativo. "Si bien el sector privado ha estado acumulando activos durante los últimos años -mediante salida de capitales-, este colchón de recursos difícilmente se encuentre distribuido en forma uniforme entre los distintos niveles socio económicos del país”, acotó.

“Por otro lado, teniendo en cuenta que en los últimos siete trimestres la economía ha estado inmersa en un largo proceso recesivo con una caída en el poder adquisitivo de los salarios y niveles de pobreza superior al 35%, es dable pensar que mucha gente del sector privado tampoco cuente con los ahorros suficientes para sobrellevar esta transitoria pero muy difícil situación”, añadió el IERAL.

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