Llega una misión técnica del FMI y se consolida la relación con el gobierno de Alberto Fernández

La encabezan la subdirectora del Departamento Hemisferio Occidental y el “jefe de misión” para la Argentina. No es todavía la “misión de artículo IV” de la que hablaron el ministro Guzmán y la directora del Fondo, Kristalina Georgieva, en la reunión del G20, pero confirma la fluidez del trato entre las partes

El ministro Guzmán y la directora del Fondo, en la reunión del G20 en Riad
El ministro Guzmán y la directora del Fondo, en la reunión del G20 en Riad

En sintonía con la aceleración de los tiempos para la negociación de la deuda, una “misión técnica” del Fondo Monetario Internacional llegará este lunes a Buenos Aires y se quedará toda la semana.

La misión estará encabezada por Julie Kozack, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, y Luis Cubeddu, jefe de misión para la Argentina, confirmó un vocero del organismo financiero internacional.

A diferencia de la visita anterior, esta vez Kozack y Cubeddu encabezarán un equipo de economistas que revisarán exhaustivamente la situación fiscal, monetaria y de balanza de pagos de la Argentina,

El objetivo, dijeron desde el Fondo, es “continuar las discusiones técnicas con funcionarios del Ministerio de Economía sobre el programa económico y la estrategia de deuda” y también “definir los próximos pasos con las autoridades”.

Juntos a la par

De este modo, el Fondo mantiene su “involucramiento” mientras el equipo económico avanza en el proceso para presentar su oferta de restructuración de la deuda con los acreedores privados.

Al respecto, este domingo, poco después del discurso del presidente Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa, la secretaría de Finanzas informó de la contratación, firmada el viernes pasado, de Lazard, una prestigiosa casa bancaria europea, como “Asesor Financiero” y del Bank of America y el HSBC como “agentes colocadores”, para llevar a cabo la operación de restructuración “en el marco de la Ley Nº 27.544 de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Emitida bajo Ley Extranjera”.

La relación entre el gobierno y el FMI aunque no asegure tener un acuerdo firmado al momento en que la Argentina presente su oferta a los acreedores, se ha consolidado desde que al final de la pasada visita de Kozack y Cubeddu a Buenos Aires, el Fondo emitió una declaración suscribiendo la posición oficial –y en particular del ministro de Economía, Martín Guzmán- de que la deuda argentina “no es sustentable”, coincidencia que ayer volvió a destacar Alberto Fernández ante el Congreso.

El ministro Guzmán con Julie Kozack y Luis Cubeddu, junto al representante argenino en el Fondo, Sergio Chodos
El ministro Guzmán con Julie Kozack y Luis Cubeddu, junto al representante argenino en el Fondo, Sergio Chodos

Contacto en Riad

A posteriori, Guzmán mantuvo una reunión bilateral con la directora del Fondo, Kristalina Georgieva, en la reunión de ministros de Finanzas del G20 en Riad, Arabia Saudita, donde también tuvo una reunión positiva con el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, cuyo apoyo es esencial tanto para la renegociación de los USD 44.000 millones que el país tiene con el Fondo como para la oferta que hará a los acreedores privados, que esta vez, a diferencia de la restructuración alcanzada en febrero de 2005, están mucho más concentrados en un reducido grupo de fondos de inversión con sede en Estados Unidos.

La Argentina es el principal deudor del Fondo Monetario, con una deuda que según la última actualización del organismo equivalía a poco menos de 44.000 millones de dólares y representa el 43% de la cartera de créditos pendientes del Fondo, a 6,5% de su capital y a 4,3% de su capacidad prestable total.

Más allá de las dimensiones del endeudamiento, una relación amigable y constructiva con la nueva conducción del Fondo es conveniente para la Argentina al momento de negociar con los acreedores privados, y una resolución positiva del “caso argentino” es también conveniente para el organismo, que concedió a la Argentina el préstamo más grande de su historia y acordó con el gobierno de Mauricio Macri un programa que no logró ninguno de los objetivos para el que había sido supuestamente diseñado: estabilizar el tipo de cambio, lograr una tasa de inflación descendente y recuperar, al cabo de un ajuste fiscal y un apretón monetario que sí se ejecutaron casi al pie de la letra, un sendero de crecimiento que la economía hasta ahora no recuperó.

De hecho, lleva 19 meses consecutivos de caída, como precisó el último “Estimador Mensual de Actividad Económica” del Indec y recordó ayer el propio Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa.

En su discurso del domingo el presidente señaló además que una de las prioridades de su política económica será el impulso a las exportaciones y confirmó que enviará al Congreso un nuevo proyecto para estimular la exploración y producción de hidrocarburos y el desarrollo de una “minería sustentable”, dos sectores que el Fondo también considera clave para que la Argentina pueda generar los dólares necesarios para devolver el crédito que le concedió el organismo, más allá de cual sea la quita que les haga a los acreedores privados.

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