Devaluación récord del real: por qué no debería afectar las exportaciones argentinas a Brasil

El dólar en el país vecino trepa 9,5% en 2020, a un máximo histórico de 4,40 reales. Con esta ventaja cambiaria los productos brasileños mejoran su inserción en el comercio exterior

Especial desde San Pablo
En Brasil un dólar vale 4,40 reales, un precio récord.
En Brasil un dólar vale 4,40 reales, un precio récord.

Cuando verificamos que en los primeros días del año 2020 el real se desvalorizó en torno al 9%, el numero de por sí asusta, pero es importante analizar el tema con visión sistémica para llegar a la conclusión de que la noticia no solo no es tan grave como parece, sino que además debería repercutir en poco o nada a la dinámica de las exportaciones argentinas a Brasil.

Es subjetivo el análisis sobre si el tipo de cambio en Brasil esta atrasado o no. Cuando observamos en la década pasada cuando el dólar estuvo más alto en Brasil, -en octubre de 2002 llegó a 3,96 reales-, la desvalorización de la divisa brasileña en 17 años y pocos meses fue de 11 por ciento. Sería el sueño de cualquier argentino este porcentaje de devaluación.

Tomando el valor nominal más bajo para el dólar en Brasil (agosto del 2008 en que el billete verde cotizó a 1,54 reales) la devaluación brasileña en 11 años y pocos meses fue de 65%, debido a un aumento del dólar de 186 por ciento. Igualmente, nada mal cuando lo comparamos con la desvalorización del peso argentino en igual periodo: una devaluación del 95%, correspondiente a un ascenso del dólar de 1.939 por ciento.

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Para entenderlo mejor, a comienzos de 2003, el peso argentino y el real brasileño tenían una paridad de casi “uno a uno”. En enero de 2003 un real se pagaba a 95 centavos de peso en el mercado de cambios. Hoy un real cotiza por encima de los 14 pesos en los bancos de la City porteña.

¿POR QUÉ EL REAL SE ESTÁ DESVALORIZANDO?

Los indicadores de la macroeconomía brasileña no son el motivo principal de la desvalorización, no obstante que el gobierno de Jair Bolsonaro no está haciendo nada para que la cotización del dólar baje. El motivo principal para la devaluación del real tiene nombre y apellido: China (Coronavirus) y Trump (retiró a Brasil como país emergente para preferencias tarifarias).

Brasil tiene un superávit comercial con China superior a los USD 25.000 millones por año y una retracción de las compras, sobre todo de minerales de hierro, puede complicar la exportación brasileña a ese mercado.

Con Estados Unidos, el comercio es equilibrado (Brasil tiene déficit comercial de poco más de USD 1.000 millones) y el retiro de las preferencias tarifarias puede afectar también las exportaciones brasileñas al país norteamericano.

<b>No fue la devaluación del real, sino la inflación y los altos costos de Argentina lo que le hizo perder protagonismo como proveedor de Brasil</b>

Puede suponerse que al gobierno Bolsonaro le interesa dejar la cotización del dólar en estos valores, cuando se toman los dichos del ministro de Economía brasileño, Paulo Guedes, quien afirmó que "hasta las empleadas domésticas iban para Disney con el dólar barato” y que este tipo de cambio favorece la exportación de productos brasileños, porque aumenta la rentabilidad del exportador, lo que motiva a más empresas a exportar.

Otro motivo que alimenta la desvalorización del real es la salida de capitales especulativos que pierden interés en Brasil por la caída de la tasa de interés de referencia (Selic) que en 4,25% al año se ubica en el valor mas bajo de la historia.

Con una inflación próxima al 4% en los últimos 12 meses, el carry trade dejó de ser negocio.

Si tomamos en cuenta la proyección del tipo de cambio del informe Focus del Banco Central de Brasil, el mismo pondera que a diciembre del 2020 el tipo de cambio estará próximo a 4,10 reales por dólar. Y son muchos los analistas que comparten esta visión.

¿CÓMO AFECTA ESTO A LAS EXPORTACIONES ARGENTINAS?

Primero hay que tener en cuenta que Brasil tuvo superávit en su balanza comercial con el mundo por USD 48.000 millones en 2019, con exportaciones por un valor de USD 225.000 millones e importaciones por 177.000 millones de dólares.

Por otra parte, la economía de Brasil no está dolarizada. Nadie piensa en dólares, no se usa el dólar para cotizaciones comerciales ni para la compra de propiedades o autos.

El brasileño no hace protección de activos en dólares, no guarda dólares en su casa y en los bancos las cuentas corrientes en dólares o cajas de ahorro en moneda extranjera no están permitidas por la legislación local.

<b>En los últimos 20 años los productos argentinos redujeron a la mitad su participación en las importaciones brasileñas</b>

Cuando hay desvalorización del real, los importadores, en la mayoría de los casos, asumen la diferencia y reducen su margen de ganancia. Es infrecuente que la devaluación sea trasladada integralmente al precio de venta, salvo algunos ejemplos contados con los dedos de una mano.

Y más allá de los movimientos cambiarios, Brasil, cuya economía podría expandirse más de 2% en 2020, no dejará de importar productos.

Las exportaciones argentinas a Brasil sumaron en el 2019, USD 10.552 millones un monto que representa el 5,95% del total importado por Brasil.

El riesgo de que Brasil reduzca la compra de productos de Argentina no dependerá de una baja en la demanda de productos importados (que no ocurrirá sobre todo por el aumento en la actividad económica de nuestro principal socio) sino por la eventual falta de competitividad de la oferta exportable de nuestro país.

Tasas de interés astronómicas, una inflación de las más altas del mundo, “cepos” cambiarios, elevados costos de infraestructura, logística y puertos, entre otros motivos, fueron los generadores de la perdida de participación de nuestro país en el comercio exterior de Brasil.

En el año 2000, de cada USD 100 que Brasil compraba al mundo, USD 12,25 se los compraba a Argentina. Hoy, cuando Brasil le compra al mundo 3,6 veces más que hace 20 años, nuestra participación cayó a menos de la mitad.

El problema claramente no esta en la demanda y sí en la falta de competitividad de nuestra oferta. Si mejoramos la ecuación costo/beneficio no solo no nos veremos perjudicados por la devaluación del real, sino que podemos obtener beneficios con ella.


(*) Gustavo Segré es socio de Center Group y Analista internacional

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