Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Franco Fafasuli)
Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Franco Fafasuli)

El resultado de las PASO y un poco más allá de las elecciones generales mantienen en vilo a los mercados. Pero también la preocupación se extiende al 2020, más allá de quien termine gobernando. Es que el año próximo los desembolsos del FMI bajan a una mínima expresión (apenas USD 4.200 millones), por lo que habrá que salir a buscar fondos frescos para pagar la deuda. La cifra genera escalofríos: USD 39.000 millones que habrá que buscar en los mercados. Sin embargo, desde el Gobierno aseguran que con las señales correctas a los inversores no será difícil conseguirlo.

El secretario de Finanzas, Santiago Bausili, fue quien se encargó de explicar el programa financiero 2020 ante un centenar de inversores. Fue en un encuentro exclusivo organizado en Buenos Aires por XP Securities, una firma bursátil de Wall Street que es controlada por capitales brasileños. El anfitrión fue Alberto Bernal, uno de los estrategas que hace tiempo viene apostando por un repunte de los activos argentinos.

El funcionario primero dio un panorama general, con la idea que el ministro de Hacienda procura transmitir a los inversores: "En estos meses toda la atención estuvo puesta en las alianzas políticas y las encuestas. Pero también tenemos para mostrar una consolidación de la situación macroeconómica. Alcanzamos equilibrio fiscal primario, un superávit comercial que llegará a USD 15.000 millones y dejamos atrás el déficit energético".

Aunque la cifra de vencimientos luce exorbitante, buena parte es en moneda local. Y otra porción son vencimientos de corto plazo que se refinancian localmente, como Letes y Lecap, que suman el equivalente a USD 19.000 millones

Luego, Bausili se concentró en el Plan Financiero 2020. Y haciendo las cuentas "finas" se llega a la cifra de USD 39.000 millones y no se incluye la deuda que se encuentra en poder del sector público. Sin embargo, aunque luce como un número altísimo y difícil de cumplir, el funcionario transmitió que la situación es "mucho menos complicada" que en 2016 y 2017.

El secretario de Finanzas, Santiago Bausili (Nicolás Stulberg)
El secretario de Finanzas, Santiago Bausili (Nicolás Stulberg)

El motivo es que una parte sustancial de la deuda que vence ahora está nominada en pesos. Además, hay una porción relevante que son Letes y Lecap, que en teoría resultarían fáciles de refinanciar en un contexto más favorable de los mercados en relación a la Argentina.

En concreto, así se conforman los USD 39.000 millones que habrá que buscar en 2020, apuntando tanto a inversores locales (especialmente para los vencimientos en pesos y también la búsqueda de dólares de corto plazo) como extranjeros:

– Amortización de capital de bonos: la cifra asciende a USD 13.000 millones. Del total que vence, un 70% son títulos en pesos y sólo un 30% están nominados en dólares. Esto debería facilitar la refinanciación de estos vencimientos con la colocación de nueva deuda en el mercado, especialmente para repagar el tramo en moneda local.

– Pago de intereses de la deuda: son USD 7.000 millones netos. Aquí se incluye el déficit financiero superior a 3,5 puntos del PBI que habrá que salir a cubrir con colocaciones en el mercado bursátil local e internacional. La cifra bruta es mayor, pero hay que restar el desembolso del FMI, en torno a los USD 4.200 millones y lo que prestarán otros organismos multilaterales.

– Refinanciación de Letes y Lecap: son los títulos de corto plazo que emite el Tesoro. Suman 8.500 millones de dólares y la deuda en pesos suma el equivalente a 10.500 millones. Por lo tanto serían otros U$S 19.000 millones en total. Por ahora Hacienda viene avanzando con la renovación cercana al 90% de los vencimientos, aunque con plazos muy cortos. Se estima que casi toda esta deuda pasará al 2020. Y si el Gobierno que asume el 10 de diciembre próximo mantiene una buena sintonía con los inversores no debería haber problemas para conseguir la refinanciación, exclusivamente entre inversores locales.

Estos números podrían ser mayores si no se cumple con una de las principales metas acordadas con el FMI: el superávit primario equivalente a 1% del PBI, algo que sería prácticamente inédito en la Argentina. En la medida que no se consiga semejante ajuste, la diferencia habría que salir a buscarla con mayor endeudamiento en los mercados.