La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, durante las reuniones del FMI y el Banco Mundial en Washington (REUTERS/James Lawler Duggan)
La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, durante las reuniones del FMI y el Banco Mundial en Washington (REUTERS/James Lawler Duggan)

El Fondo Monetario Internacional apoyó este martes los cambios introducidos en el esquema monetario anunciados hace minutos por el titular del Banco Central, Guido Sandleris, y consideró que el congelamiento de los parámetros de la banda cambiaria por la que podrá moverse el dólar de aquí a fin de año sin gatillar una intervención oficial "debería ayudar a anclar las expectativas de inflación".

Contener la inflación es la prioridad en este momento, y el aplanamiento de la banda cambiaria podría contribuir en este sentido, un objetivo en el que el Gobierno y el Fondo están absolutamente alineados.

Según indicó el vocero principal del FMI, Gerry Rice, "los últimos datos del índice de precios al consumidor muestran que romper con la inercia inflacionaria es todavía un desafío difícil para las autoridades argentinas". Agregó, sin embargo, que "el marco actual de la política monetaria está diseñado de manera apropiada para hacer frente a ese desafío".

El funcionario del Fondo expresó el respaldo del FMI en un breve comunicado difundido en la capital norteamericana luego de que se conociera el salto que pegó la inflación en el mes de marzo, del 4,7%, y momentos después de que Sandleris anunciara el congelamiento de la banda cambiaria.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)
Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)

"Saludamos el cambio en los parámetros del marco anunciado hoy. Junto con la reciente decisión de extender el cero crecimiento de la base monetaria hasta noviembre, deberían ayudar a anclar las expectativas de inflación", señaló Rice.

El dato de inflación no sorprendió en las oficinas del Fondo, que hace muy poco había expresado ya su "decepción" ante el aumento persistente de precios en los primeros meses del año. Además, los funcionarios que siguen de cerca el caso argentino habían anticipado en los últimos días que los números no venían bien para marzo y abril y que la baja del índice sería sólo "gradual".

Los últimos datos del índice de precios al consumidor muestran que romper con la inercia inflacionaria es todavía un desafío para las autoridades argentinas (Rice)

Buena parte del equipo económico que conduce Nicolás Dujovne, así como el presidente el Banco Central y su número dos, Gustavo Cañonero, estuvieron en Washington la semana pasada, donde mantuvieron encuentros reservados con los máximos responsables del organismo multilateral, incluidos David Lipton, el segundo de Christine Lagarde, y el jefe de misión para la Argentina, Roberto Cardarelli. De esos encuentros, que tuvieron lugar a puertas cerradas, no trascendieron detalles en la capital norteamericana. El hermetismo de los funcionarios argentinos fue prácticamente total.

En un brevísimo intercambio con Infobae y otros medios en un pasillo del Fondo, Dujovne negó de manera rotunda el domingo que se estuvieran negociando modificaciones al programa con el FMI o cambios en el esquema de bandas establecido en el marco de la política monetaria del Central. En los días previos se había especulado de manera insistente con que el Gobierno buscaba una flexibilización de ese esquema, para contar con un mayor margen de maniobra en caso de que crezcan las presiones cambiarias a medida que el calendario se acerque a octubre.

Dujovne y Lagarde, el fin de semana pasado, en la capital de EEUU
Dujovne y Lagarde, el fin de semana pasado, en la capital de EEUU

Los anuncios de Sandleris finalmente fueron en la dirección de un congelamiento del techo y piso de la banda por la que puede fluctuar el dólar sin intervención, lo que permitirá que hasta diciembre la moneda estadounidense se mueva en una flotación acotada entre los 39,75 y los 51,45 pesos actuales. Ese corset cambiario debería a su vez estabilizar otras variables. En primer lugar la inflación, principal fuente de preocupación tanto en Washington como en Buenos Aires.

El pronóstico original del FMI para la inflación de este año en la Argentina era del 20 por ciento. Debió corregirlo dos semanas atrás, al dar a conocer el staff report de la tercera revisión del acuerdo stand-by por 57.000 millones de dólares.

Pero esa corrección, que elevó las previsiones a 30,5% para todo 2019, podría quedarse corta también, por más que en el organismo confían, al igual que el presidente Mauricio Macri, en que el índice va a tender a caer en los próximos meses. Hasta ahora, la realidad se encargó de desmentir todos los cálculos oficiales.

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